Por primera vez en años, Florentino Pérez tendrá un rival formal en las urnas. El empresario alicantino Enrique Riquelme Vives, presidente ejecutivo y fundador del Grupo Cox, comunicó este jueves a la Junta Electoral del Real Madrid su intención de presentar candidatura a la presidencia del club, retando así a un Florentino Pérez que acumula 26 años al frente de la institución más laureada del fútbol mundial. La presentación oficial se producirá el 23 de mayo, último día del plazo habilitado, y las elecciones están previstas para celebrarse entre el 7 y el 9 de junio próximo.

Riquelme ha dejado claro desde el principio cuál es el espíritu de su candidatura: devolver el protagonismo a los socios. ‘Tengo como objetivo presentar un proyecto para el Real Madrid del futuro, ilusionante para todos los madridistas y especialmente centrado en volver a poner a los socios como protagonistas de un nuevo ciclo’, señaló el empresario en su comunicado, añadiendo que garantizará que los aficionados ‘siempre serán los únicos y auténticos dueños del mejor club del mundo’. Un discurso que apunta directamente a una de las críticas más recurrentes al mandato de Florentino: la percepción de gestión verticalista y alejada de la base social del club.

Contexto y antecedentes

Las elecciones en el Real Madrid no surgieron de manera ordinaria. Fue el propio Florentino Pérez quien el pasado 12 de mayo convocó comicios en un contexto de presiones internas y externas, después de protagonizar un tenso enfrentamiento público con la prensa en el que dejó claro que no tenía intención de dimitir. Aquella convocatoria abrió un plazo de diez días para que candidatos alternativos pudieran presentarse, aunque los requisitos estatutarios actúan históricamente como filtro casi infranqueable.

Los estatutos del Real Madrid exigen que cualquier aspirante a la presidencia sea socio con al menos 20 años de antigüedad, de nacionalidad española, y que constituya un preaval bancario equivalente al 15% del presupuesto de gastos del club, respaldado exclusivamente con patrimonio personal. Según fuentes del sector, esa cifra ronda los 187 millones de euros, una barrera que en el pasado ha disuadido a numerosos candidatos potenciales antes incluso de iniciar el proceso. Riquelme, sin embargo, confirmó el lunes previo que ya contaba con el aval necesario.

El empresario alicantino es una figura bien conocida en el mundo de los negocios, aunque menos en el fútbol. Fundador y presidente ejecutivo del Grupo Cox, ha construido un extenso imperio en el sector de la energía solar fotovoltaica, con operaciones en España, Portugal y una presencia consolidada en América Latina, incluyendo México, Colombia, Chile y Panamá. Reside habitualmente en México, lo que añade una dimensión internacional a su perfil como candidato.

Los puntos clave

  • Riquelme comunicó formalmente su candidatura a la Junta Electoral del Real Madrid este jueves, con el plazo legal de 48 horas de antelación sobre la fecha límite del 23 de mayo.
  • Las elecciones están previstas entre el 7 y el 9 de junio, según los plazos establecidos desde la convocatoria del 12 de mayo realizada por Florentino Pérez.
  • El preaval bancario exigido ronda los 187 millones de euros, una cifra que debe estar respaldada exclusivamente por el patrimonio personal de los candidatos a la junta directiva, no por fondos externos.
  • El eje central de su candidatura es recuperar el protagonismo de los socios y ofrecer un proyecto de futuro que, según sus palabras, genere ilusión entre la afición madridista.
  • Florentino Pérez lleva 26 años como presidente del Real Madrid en dos etapas distintas, consolidando un dominio que no ha sido cuestionado electoralmente de forma seria desde hace más de una década.

¿Qué significa esto?

Más allá de lo simbólico, la candidatura de Riquelme supone el primer desafío electoral real y creíble que Florentino Pérez enfrentará en años. No se trata únicamente de una disputa por el cargo: es una señal de que existe una parte de la masa social y del entorno madridista que considera llegado el momento de un relevo generacional en la dirección del club. Si Riquelme logra cumplir todos los requisitos formales y llegar a la votación con una candidatura completa, obligará al actual presidente a movilizar activamente a los socios, algo que no ha tenido que hacer desde hace mucho tiempo.

El impacto más inmediato recaerá sobre la propia imagen institucional del Real Madrid. Un proceso electoral competitivo, por muy desigual que sea la correlación de fuerzas, introduce un elemento de debate público sobre el modelo de gestión del club, su relación con los socios, la política deportiva y el peso de los grandes patrocinadores. Para los aficionados, representa una oportunidad —quizás remota, pero real— de que su voz cuente más allá de la tribuna.

Perspectiva para América Latina

La figura de Enrique Riquelme adquiere una dimensión particular para América Latina, dado que el empresario ha construido buena parte de su fortuna y su red empresarial en la región. Con operaciones activas en México, Colombia, Chile y Panamá a través del Grupo Cox en el sector de energías renovables, Riquelme representa un perfil de empresario globalizado cuya proyección latinoamericana podría convertirse tanto en un activo simbólico como en un punto de escrutinio durante la campaña. Para los millones de hinchas del Real Madrid en América Latina —que constituyen una de las fanáticas más numerosas del mundo—, la idea de un presidente con raíces en la región despierta, al menos, curiosidad.

Más allá del vínculo personal del candidato, el proceso electoral en el Real Madrid tiene resonancia global. El club blanco es una institución que trasciende el fútbol europeo y forma parte del imaginario deportivo latinoamericano desde hace décadas. Cualquier cambio en su cúpula directiva afecta decisiones que van desde fichajes hasta acuerdos comerciales en mercados donde el fútbol es, sencillamente, religión.

En las próximas semanas habrá que seguir de cerca si Riquelme completa con éxito la presentación formal de su candidatura el 23 de mayo, si logra reunir una junta directiva sólida que cumpla todos los requisitos estatutarios y, sobre todo, si el proceso electoral avanza sin impugnaciones que puedan alterar el calendario previsto. La verdadera prueba de fuego llegará el día de la votación: si los socios del Real Madrid deciden o no que ha llegado la hora del cambio.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 21 de mayo de 2026
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