El Festival de Eurovisión no solo genera debate por sus actuaciones y resultados: también se ha convertido en caldo de cultivo para la desinformación. En los días previos a la gran final celebrada en Viena, una oleada de publicaciones falsas inundó las redes sociales con acusaciones de amaño que resultaron no tener ningún fundamento.
La bola de nieve viral que explotó sola
Todo comenzó con una publicación en TikTok que rápidamente saltó a X y superó el millón de visualizaciones. El mensaje, firmado por un supuesto ‘guardia de seguridad’ de Eurovisión, afirmaba tener información privilegiada sobre el resultado del certamen de 2026.
‘Puedo decir libremente a través de una cuenta secreta que el ganador ya está decidido’, rezaba el texto, que señalaba a Finlandia como la beneficiaria de un presunto pago de alrededor de 16 millones de euros a los organizadores para asegurarse la victoria.
El problema es que la realidad se encargó de desmentir la historia de la forma más contundente posible: en la propia final. Finlandia, que figuraba entre las favoritas en las apuestas, terminó en sexta posición. La ganadora fue Dara, la estrella del pop búlgara, que se llevó el trofeo entre el entusiasmo del público europeo.
Sin pruebas, sin credenciales, sin fundamento
Un análisis de la cuenta que difundió el mensaje revela que no tiene ninguna vinculación verificable con el certamen, carece de publicaciones anteriores relevantes y no aportó ningún documento, captura de pantalla ni dato comprobable que respaldara sus afirmaciones.
La Unión Europea de Radiodifusión (UER), organismo con sede en Ginebra responsable de la organización del festival, no dudó en calificar el contenido de ‘información falsa’ en declaraciones realizadas antes de la final.
Así funciona realmente el sistema de votación
Lo que describe la publicación viral choca frontalmente con el funcionamiento real del sistema de Eurovisión. Según la UER, el resultado combina dos elementos: el televoto del público y las puntuaciones de jurados profesionales nacionales.
Cada país participante cuenta con un jurado formado por siete expertos de la industria musical, que evalúan las actuaciones durante un ensayo general previo a la final. El público, por su parte, vota durante la retransmisión en directo a través de llamada, mensaje de texto o plataforma digital, siempre mediante pago y sin posibilidad de votar al propio país.
Los votos pasan por operadores de telecomunicaciones, proveedores de pagos y socios nacionales antes de ser verificados de forma independiente, lo que añade varias capas de control al proceso.
Nuevas medidas contra la manipulación
Este año, la UER anunció cambios significativos en respuesta a las preocupaciones de varias cadenas públicas sobre las campañas promocionales de los artistas. Entre las novedades más destacadas, se redujo de veinte a diez el número máximo de votos que puede emitir cada espectador, y se introdujeron nuevas normas para frenar las denominadas ‘campañas respaldadas por gobiernos’.
Israel y Bulgaria: otra teoría sin evidencias
Tras conocerse la victoria de Dara, la desinformación no se detuvo. En plataformas como Reddit y X comenzaron a circular acusaciones, igualmente sin pruebas, de que Israel había financiado la candidatura búlgara.
Los hechos cuentan una historia diferente. La participación de Bulgaria en Eurovisión fue organizada y financiada por la Televisión Nacional Búlgara (BNT) junto a la discográfica Virginia Records. El equipo artístico de Dara trabajó con compositores y productores internacionales para desarrollar su tema ‘Bangaranga’, sin que existan pruebas creíbles de ninguna financiación externa no declarada.
El equipo de verificación ‘The Cube’ de Euronews detectó numerosas publicaciones falsas de este tipo durante el festival, lo que evidencia un patrón sistemático de desinformación en torno al certamen. En un entorno digital donde los bulos se propagan a la velocidad de un clic, Eurovisión se ha convertido también en escenario de una batalla informativa que va mucho más allá de los escenarios.



