Una de las ciudades más fotografiadas del mundo tiene un nuevo protagonista que comparte escenario con sus góndolas y palacios: el flamenco rosa. En 2025, cerca de 24.000 de estas aves de plumaje pálido fueron contabilizadas en la laguna de Venecia, superando en 6.000 ejemplares el récord del año anterior y consolidando este ecosistema como uno de los enclaves de invernada más relevantes de toda el área de distribución del flamenco común en Europa.

Lo que hace apenas dos décadas era una rareza ornitológica, casi un accidente de la naturaleza, se ha convertido en una tendencia sostenida y en aumento. Tan reciente es la presencia de estas aves en Venecia que el dialecto local no tiene siquiera una palabra propia para nombrarlas. Los llamados ‘fenicotteri’ en italiano han encontrado en la vasta laguna veneciana un refugio que, paradójicamente, también revela décadas de deterioro ambiental y los esfuerzos actuales por revertirlo.

Contexto y antecedentes

Los flamencos comenzaron a aparecer de forma esporádica en la laguna de Venecia a principios de los años 2000, concentrándose principalmente en las zonas de pesca tradicionales y las marismas fangosas más alejadas del centro histórico. Su presencia respondía a una expansión gradual del área de distribución del flamenco común, cuyas colonias de cría principales se ubican en el sur de España y Francia, particularmente en la Camarga francesa y en Doñana.

Sin embargo, la laguna de Venecia no siempre fue un entorno propicio. A lo largo del siglo XX, especialmente tras el dragado masivo de canales en los años 60 para facilitar el acceso al puerto industrial de Marghera, los humedales comenzaron a degradarse aceleradamente. Lo que originalmente era casi la mitad del ecosistema lagunar —las llamadas ‘barene’, marismas saladas en dialecto veneciano— se ha reducido hoy a apenas el 7% de la superficie total de los 550 kilómetros cuadrados que abarca la laguna. La erosión combinada con la pérdida de sedimentos ha llevado a expertos como Jane da Mosto, directora ejecutiva de We Are Here Venice, a advertir que Venecia está en camino de convertirse en una simple bahía marina si no se actúa.

En este contexto surgió el proyecto WaterLANDS, una iniciativa de la Unión Europea de 23,6 millones de euros a cinco años, orientada a restaurar humedales en toda Europa. Venecia es uno de sus laboratorios más ambiciosos, con trabajos de reconstrucción de marismas saladas en la laguna sur, la zona más degradada. Son precisamente estas iniciativas las que están transformando el ecosistema y atrayendo a los flamencos en cifras nunca vistas.

Los puntos clave

  • En 2025 se registraron cerca de 24.000 flamencos rosas en la laguna de Venecia, un récord histórico que supera en 6.000 aves la cifra de 2024, según el ornitólogo Alessandro Sartori.
  • Más del 90% de las aves censadas se concentran en la laguna norte, que conserva la mayor extensión de marisma salada natural del ecosistema.
  • La laguna ha perdido la mayor parte de sus humedales históricos: hoy solo el 7% de su superficie corresponde a marisma salada, frente a casi el 50% original.
  • Hubo dos intentos fallidos de nidificación en 2008 y 2013; el ornitólogo Sartori continúa monitoreando la laguna semanalmente en busca de señales de que una colonia autosuficiente podría establecerse.
  • La restauración de humedales no solo beneficia a la fauna: aumenta la capacidad de captura de dióxido de carbono y mitiga los efectos del aumento del nivel del mar sobre la ciudad.

¿Qué significa esto?

La presencia masiva de flamencos es, ante todo, un indicador ecológico positivo: señala que la laguna está recuperando condiciones de alimentación adecuadas. Pero también pone en evidencia tensiones reales. Las aves compiten con las actividades de pesca tradicional en las valles del norte, generando fricciones con comunidades que llevan siglos explotando esos recursos. El proyecto de restauración de la laguna sur busca, entre otros objetivos, ofrecer a los flamencos un espacio alternativo y menos conflictivo, desplazando su presencia hacia zonas alejadas del puerto industrial y del centro histórico.

Más allá de los flamencos, lo que está en juego es la supervivencia del ecosistema lagunar en su conjunto. La reconstrucción de marismas saladas tiene implicaciones directas frente al cambio climático: estos humedales actúan como sumideros de carbono y como barreras naturales contra la subida del nivel del mar, dos amenazas que Venecia enfrenta de manera especialmente dramática. La ciudad ya es famosa por sus inundaciones periódicas —el llamado ‘acqua alta’— y cualquier intervención que fortalezca el ecosistema lagunar tiene consecuencias directas sobre la habitabilidad de la ciudad en las próximas décadas.

Perspectiva para América Latina

América Latina alberga algunas de las poblaciones de flamencos más importantes del planeta, especialmente en el altiplano andino de Bolivia, Chile, Perú y Argentina, donde tres especies endémicas —el flamenco andino, el puna y el de James— habitan salares de altísima fragilidad. El caso de Venecia ofrece una lección relevante: la restauración activa de humedales degradados puede revertir décadas de daño y recuperar la biodiversidad perdida, incluso en entornos fuertemente intervenidos por el ser humano. En una región donde lagos como el Titicaca o humedales como el Pantanal enfrentan presiones crecientes por la agricultura intensiva, la minería y el cambio climático, la experiencia venezia puede ser un referente de gestión ambiental sostenible.

Además, el modelo de financiamiento europeo —con inversión pública significativa orientada a restaurar ecosistemas con valor tanto ecológico como cultural— contrasta con la escasez de recursos destinados a la conservación de humedales en muchos países latinoamericanos. La historia de los flamencos en Venecia es también, en ese sentido, un argumento para fortalecer las políticas ambientales en la región.

La situación en la laguna de Venecia seguirá siendo monitoreada de cerca por ornitólogos y ecologistas durante los próximos años. La gran pregunta pendiente es si los flamencos darán el paso definitivo y establecerán una colonia de cría permanente en la laguna, lo que convertiría a Venecia no solo en un destino turístico único, sino en un símbolo de recuperación ambiental en pleno corazón de Europa.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 3 de junio de 2026
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