El miedo en Gaza ya no es abstracto. Es concreto, cotidiano y se instala en cada conversación, en cada hogar y en cada tienda de campaña donde malviven más de dos millones de personas. Siete meses después del alto el fuego acordado entre Israel y Hamás, las negociaciones están prácticamente estancadas y los rumores sobre una nueva ofensiva terrestre israelí suenan cada vez con más fuerza.

El regreso del miedo a la hambruna

Shuruq, responsable de multimedia en Gaza para la ONG Save the Children, describe con voz pausada pero cargada de angustia la situación que viven las familias gazatíes. El trauma de la hambruna del verano pasado sigue presente, y muchos hogares con ciertos recursos intentan guardar algo de comida ante la posibilidad de que el conflicto se reactive.

Sin embargo, la gran mayoría no tiene esa opción. Quienes viven en tiendas de campaña no pueden almacenar alimentos: las lluvias primaverales los estropean y las ratas, ahora omnipresentes, se los comen. Algunas familias incluso venden los paquetes de comida que reciben como ayuda humanitaria porque necesitan ese dinero para comprar mantas o medicamentos.

‘Hay un miedo real en las últimas semanas a que vuelva una hambruna y aquellos bombardeos’, señala Shuruq, quien oculta su apellido por privacidad, ‘justo cuando las familias intentan reconstruir algo parecido a una vida normal y todavía arrastran profundas heridas psicológicas’.

Una tregua que no trajo paz real

El alto el fuego fue acordado con la mediación de Donald Trump, quien pronto pareció olvidarse de él. La hoja de ruta contemplaba avanzar por fases, pero su aplicación quedó bloqueada incluso después de que Hamás entregara en enero al último de los aproximadamente 250 rehenes capturados en el ataque masivo de octubre de 2023.

Desde entonces, Israel ha continuado bombardeando a diario. Durante las cinco semanas del alto el fuego paralelo entre Irán y Estados Unidos, los ataques aumentaron un 20%, causando al menos 120 muertos, entre ellos 21 mujeres y niños. Además, Israel ha impedido la reconstrucción y ha seguido expandiendo su control territorial.

Imágenes satelitales revelan que Israel movió unilateralmente la línea de retirada acordada, aprovechando que el foco internacional se desplazó hacia el conflicto con Irán. Actualmente, controla el 58% de la Franja de Gaza.

Hamás resiste y exige garantías

En el 42% restante del territorio, donde se concentra casi toda la población civil, Hamás ha reafirmado su control. El movimiento islamista rechaza entregar las armas sin que Israel cumpla sus compromisos previos y sin un horizonte claro hacia la creación de un Estado palestino, algo que el gobierno de Benjamín Netanyahu descarta de forma tajante.

Ninguna de las estructuras previstas para la posguerra ha llegado siquiera a entrar en Gaza: ni la llamada Fuerza Militar de Estabilización, ni la policía, ni el gobierno tecnocrático palestino presentado con fanfarria en Davos en enero.

Netanyahu golpea los tambores de guerra

Israel exige el desarme total de Hamás como condición previa a cualquier avance. Netanyahu ha advertido que todo seguirá igual, o peor, hasta que eso ocurra. Y el principal supervisor del cumplimiento de la tregua, Nikolay Mladenov, director general de la Junta de Paz creada por Trump, ha respaldado ese enfoque en la práctica. Tras reunirse con Netanyahu en Jerusalén este miércoles, definió el desarme como ‘no negociable’.

A cinco meses de unas reñidas elecciones en Israel, la pregunta en los medios de comunicación ya no es si habrá una nueva campaña militar en Gaza, sino cuándo. Los rumores llegan a los teléfonos móviles de los más de dos millones de gazatíes y alimentan una angustia que se suma a la ya insoportable incertidumbre del día a día.

La tregua no mejoró sustancialmente las condiciones de vida. Sin electricidad, con largas colas para conseguir agua y con el fantasma constante de los desplazamientos forzosos, la supervivencia sigue siendo el único horizonte posible para quienes habitan esta franja de tierra devastada.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 14 de mayo de 2026
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