El debate político en Colombia se intensificó esta semana luego de que Mauricio Gómez Amín, exsenador y jefe de debate del abogado y candidato Abelardo de la Espriella, arremetiera duramente contra la senadora María José Pizarro en medio de un clima de profundo dolor y luto.
Un señalamiento directo en medio del duelo
Las declaraciones de Gómez Amín surgieron tras el asesinato de un integrante de la campaña de De la Espriella en el departamento del Meta, un crimen que conmocionó al equipo del candidato y avivó el debate sobre la seguridad en el país.
El exlegislador no dudó en señalar con nombre propio a la congresista del Pacto Histórico: ‘Ustedes son los responsables de la llamada paz total que hoy tiene a Colombia sumida en la violencia’, fueron sus palabras, cargadas de contundencia y de una clara intención de responsabilizar al gobierno y sus aliados por el deterioro del orden público.
La ‘paz total’, en el centro del debate
La política de ‘paz total’, bandera del gobierno del presidente Gustavo Petro, ha sido uno de los ejes más controvertidos de su administración. Sus defensores argumentan que representa el único camino viable para alcanzar una paz duradera en un país marcado por décadas de conflicto armado. Sus críticos, en cambio, sostienen que las negociaciones con grupos armados han generado impunidad, fortalecido a actores ilegales y dejado a comunidades enteras a merced de la violencia.
Gómez Amín se inscribe claramente en este segundo grupo. Para el exsenador, los hechos violentos que afectan a candidatos, activistas y ciudadanos de a pie en regiones como el Meta son consecuencia directa de una política que, en su opinión, ha fracasado estrepitosamente.
Un país que vive entre la política y el miedo
El asesinato del miembro de campaña en Meta no es un hecho aislado. Colombia enfrenta un preocupante panorama de violencia política, especialmente en territorios donde grupos armados como el ELN, disidencias de las FARC y organizaciones criminales disputan el control territorial.
En este contexto, los ataques contra personas vinculadas a procesos electorales generan una alarma particular, pues amenazan la participación democrática y el derecho de los ciudadanos a elegir y ser elegidos en condiciones de seguridad.
La respuesta de la senadora María José Pizarro ante las acusaciones de Gómez Amín no se conoció de inmediato, pero el intercambio deja en evidencia la profunda fractura que existe hoy en el escenario político colombiano entre el oficialismo y la oposición, especialmente cuando el tema es la seguridad y las estrategias para alcanzar la paz.
Una campaña marcada por la tragedia
Para el equipo de Abelardo de la Espriella, este momento representa no solo una pérdida humana irreparable, sino también un golpe emocional que tensiona la dinámica interna de su aspiración política. Las campañas que operan en regiones con alta conflictividad asumen riesgos que en otras latitudes serían impensables.
El caso pone nuevamente sobre la mesa la urgente necesidad de garantizar condiciones mínimas de seguridad para quienes deciden participar en política, independientemente de su ideología o afiliación partidaria.



