Una imagen que circula en redes sociales asegura que EL TIEMPO publicó una nota en la que Sofía Petro, hija del presidente Gustavo Petro, vaticinó un ‘estallido social’ en Colombia si Abelardo de la Espriella gana las elecciones presidenciales de 2026. El problema es que esa publicación nunca existió. EL TIEMPO verificó que la pieza es falsa y presenta indicios de haber sido generada con herramientas de Inteligencia Artificial.

La desinformación fue detectada y desmentida el 29 de mayo de 2026. Según el análisis del medio, la imagen manipulada imita el formato visual de las publicaciones auténticas de EL TIEMPO, pero al compararla con contenidos reales del portal se identifican diferencias claras en tipografía, estructura y metadatos. Además, un análisis realizado con herramientas de OpenAI reforzó la conclusión de que el material fue creado artificialmente para engañar a los lectores.

Contexto y antecedentes

Esta no es la primera vez que el nombre de Sofía Petro aparece vinculado a declaraciones sobre posibles conflictos sociales en Colombia. En junio de 2022, durante la segunda vuelta presidencial que enfrentó a Gustavo Petro con Rodolfo Hernández, la entonces figura pública sí realizó comentarios reales sobre la posibilidad de un ‘estallido social’ en caso de que ganara Hernández. Esa declaración fue cubierta por EL TIEMPO y otros medios, y generó considerable debate en el país. Es precisamente ese antecedente real el que los creadores del montaje actual aprovechan para darle verosimilitud a la falsedad, simplemente actualizando el nombre del candidato mencionado.

Abelardo de la Espriella, abogado penalista conocido por defender casos de alto perfil en Colombia, ha emergido en el escenario político como precandidato presidencial para 2026, lo que lo convierte en un blanco frecuente de narrativas de desinformación tanto a favor como en su contra. La estrategia de fabricar titulares falsos atribuidos a medios reconocidos es una táctica documentada en múltiples países: se aprovecha la credibilidad de una marca periodística para amplificar mensajes políticos sin ningún sustento factual.

El ecosistema de desinformación en Colombia se ha sofisticado considerablemente con la llegada de herramientas de IA generativa capaces de replicar con alta fidelidad el diseño visual de portales noticiosos. Esta capacidad reduce la barrera técnica para fabricar contenido falso y lo hace más difícil de identificar para el lector promedio, lo que aumenta la responsabilidad de los medios de verificar y desmentir activamente.

Los puntos clave

  • EL TIEMPO desmintió categóricamente haber publicado cualquier nota en la que Sofía Petro haga declaraciones sobre Abelardo de la Espriella y las elecciones de 2026.
  • La imagen falsa imita el diseño visual del portal de EL TIEMPO, pero presenta inconsistencias detectables en tipografía, estructura y elementos gráficos al compararla con publicaciones auténticas.
  • Herramientas de análisis de OpenAI fueron utilizadas por el medio para corroborar que el contenido tiene características propias de material generado con Inteligencia Artificial.
  • El montaje aprovecha un hecho real: en 2022, Sofía Petro sí hizo declaraciones similares, pero referidas a Rodolfo Hernández, no a De la Espriella, lo que le otorga una falsa apariencia de credibilidad al contenido fabricado.
  • La desinformación política se intensifica en Colombia a medida que se acerca el ciclo electoral de 2026, convirtiendo la verificación de hechos en una herramienta periodística de primera línea.

¿Qué significa esto?

El caso ilustra con precisión cómo opera la desinformación política de nueva generación: no inventa personas ni situaciones de la nada, sino que recicla hechos reales, los distorsiona levemente y los coloca en un contexto electoral diferente para provocar reacciones emocionales. El lector que recuerda vagamente las declaraciones de 2022 puede asumir que la imagen actual es auténtica sin verificarla. Esto convierte a la memoria colectiva en un vector de desinformación, algo especialmente peligroso en períodos preelectorales cuando la desconfianza institucional ya es elevada.

Las consecuencias son múltiples. Para Sofía Petro, implica la circulación de declaraciones que nunca realizó y que podrían afectar la imagen de su padre en un momento políticamente sensible. Para De la Espriella, supone que su candidatura aparezca asociada a narrativas de conflicto social sin ningún fundamento. Y para la ciudadanía en general, representa una erosión adicional de la confianza en los medios: cuando las personas ven una imagen falsa que imita a EL TIEMPO y luego descubren que es falsa, el daño a la credibilidad del medio —aunque no tenga responsabilidad alguna— puede ser real y duradero.

Perspectiva para América Latina

Colombia no es un caso aislado en la región. En México, Brasil, Argentina y Venezuela, la fabricación de portadas y titulares falsos atribuidos a medios reconocidos es una práctica documentada que se ha acelerado con el acceso masivo a herramientas de diseño asistido por IA. Lo que hace particularmente relevante este caso para América Latina es que demuestra cómo el periodismo de verificación —el fact-checking— está siendo puesto a prueba no solo por la velocidad de la desinformación, sino por su creciente sofisticación técnica. Medios como EL TIEMPO que dedican recursos a desmentir activamente estos contenidos cumplen una función democrática esencial, especialmente en regiones donde la polarización política alimenta el consumo acrítico de información que confirma las creencias previas del receptor.

Para el lector latinoamericano, la lección práctica es concreta: antes de compartir cualquier imagen que simule ser una publicación de un medio de comunicación, es imprescindible verificar directamente en el sitio web oficial del medio si la nota existe, revisar la URL, la fecha y comparar el diseño con publicaciones recientes. La desinformación prospera en la velocidad; la verificación, aunque requiere unos segundos más, puede frenarla.

El equipo de verificación de EL TIEMPO seguirá monitoreando la circulación de este y otros montajes relacionados con las elecciones colombianas de 2026. Con el proceso electoral aproximándose, es previsible que la producción de contenidos falsos aumente en frecuencia y en complejidad técnica, lo que hace indispensable mantener activos los mecanismos de alerta temprana, la educación mediática ciudadana y la colaboración entre plataformas digitales y medios de comunicación para reducir el alcance de este tipo de desinformación.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 30 de mayo de 2026
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