El primer ministro indio Narendra Modi lanzó un llamado inusual a sus compatriotas el pasado 10 de mayo: abstenerse de comprar joyas de oro durante un año completo, incluso en ocasiones especiales como bodas o celebraciones familiares. La medida, enmarcada en un discurso de responsabilidad patriótica, busca reducir el gasto en divisas extranjeras en un momento de fuerte presión económica para el país.

Un sacrificio en nombre del país

‘Por el bien del país, tendremos que decidir que durante un año, incluso si hay eventos en casa, no compraremos joyas de oro’, declaró Modi. El mandatario apeló al sentido del deber ciudadano, señalando que el patriotismo no se limita al sacrificio en tiempos de guerra, sino también a actuar con responsabilidad en la vida cotidiana.

Tres días después de ese discurso, el gobierno elevó los aranceles de importación del oro del 6% al 15%, una medida que golpeó directamente a un sector ya sensibilizado por el contexto económico global.

El peso del oro en la economía india

India es el segundo mercado de oro más grande del mundo, tanto en joyería como en inversión. Solo en el último año fiscal, finalizado el 31 de marzo, el país importó la cifra récord de 72.000 millones de dólares en este metal precioso. Más del 90% del oro que circula en el país es importado, según la profesora Sundaravalli Narayanaswami, directora del Centro de Políticas del Oro de India en el Instituto Indio de Gestión de Ahmedabad.

‘Cada año se importan entre 600 y 700 toneladas de oro, y las exportaciones son muy bajas, por lo que este metal se ha acumulado en los hogares’, explicó la experta. Se estima, incluso, que las mujeres indias poseen alrededor del 11% del oro mundial, aunque la cifra exacta es difícil de verificar.

El oro no solo es una inversión: en India tiene un profundo arraigo cultural. Se regala en bodas, se hereda entre generaciones y simboliza prosperidad y estabilidad. Por eso, la petición de Modi ha generado una fuerte reacción en el sector joyero.

La crisis energética como detonante

La solicitud de Modi no llegó de forma aislada. El país atraviesa una fuerte presión sobre sus reservas de divisas, impulsada en parte por el alza en los precios del petróleo. India importa más del 85% de sus necesidades petroleras, y los precios se dispararon hasta un 70% en su punto máximo tras el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, y el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, ruta por la que transita alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.

Tanto el petróleo como el oro se pagan mayoritariamente en dólares estadounidenses, lo que ha incrementado la demanda de esta divisa y debilitado la rupia india, que ya ha caído cerca de un 5% frente al dólar en lo que va del año. Esta depreciación, a su vez, alimenta la inflación interna.

El sector joyero al borde del colapso

Para los comerciantes de joyas, el panorama es sombrío. Sanjeev Agarwal, joyero de Nueva Delhi, afirmó que la situación actual ‘es peor que la época de la covid-19’. Su colega Abhishek Agarwal advirtió que muchas empresas del sector temen no poder sobrevivir si la ciudadanía deja de comprar oro de forma masiva.

El oro representa alrededor del 9% de la factura de importaciones de India, pero a diferencia del petróleo, no se considera un bien esencial para la producción industrial. Eso lo convierte en un objetivo viable para las políticas de ahorro.

Más allá del oro: un llamado al ahorro colectivo

Modi también instó a la población a adoptar otras medidas de austeridad: usar el transporte público, compartir vehículo, teletrabajar cuando sea posible y limitar los viajes al extranjero no esenciales. India parece ser el único país que, en este contexto de crisis energética global, ha extendido el llamado al ahorro más allá de la energía, apuntando directamente al consumo de lujo como el oro.

Los precios del metal precioso han escalado notablemente en los últimos años, superando los 5.000 dólares la onza por primera vez en enero, lo que refuerza su atractivo como refugio de valor en tiempos de incertidumbre. Precisamente eso hace más difícil convencer a los ciudadanos de renunciar a él.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 14 de mayo de 2026
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