Teherán ha dado un paso que sacude el tablero geopolítico marítimo: la creación de un organismo oficial para gestionar y cobrar el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, una de las vías navegables más estratégicas del planeta. La medida llega en un momento de máxima tensión, con petroleros amontonados en la zona y las negociaciones de paz completamente estancadas.

Nace la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán anunció el lunes la creación de una cuenta oficial en X para la llamada Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, conocida por sus siglas en inglés como PGSA. Este organismo será el encargado de autorizar el paso de embarcaciones por el estrecho y de recaudar las correspondientes tasas, formalizando así un sistema que, según diversas fuentes, ya operaba de manera informal desde marzo.

Para transitar por el estrecho, los buques deberán presentar una solicitud a través del correo electrónico oficial de la PGSA, adjuntando datos de propiedad, seguro, manifiestos de tripulación, declaraciones de carga y la ruta prevista. El permiso solo se emite una vez que la autoridad aprueba la solicitud y se abona la tasa correspondiente.

Pagos millonarios en yuanes chinos

Hasta el momento, no se ha publicado ninguna tarifa oficial, pero los informes apuntan a cifras astronómicas. Algunos buques habrían pagado hasta 2 millones de dólares por tránsito, desembolsos realizados en yuanes chinos. La opacidad en los precios genera una enorme incertidumbre entre los operadores marítimos internacionales.

La PGSA actúa como interfaz administrativa de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que es quien ejerce el control físico sobre la vía marítima. Cabe recordar que tanto Estados Unidos como la Unión Europea catalogan a la IRGC como organización terrorista extranjera.

Un mercado negro que Teherán quiere sustituir

El anuncio llega tras semanas de caos en el estrecho. Desde que Irán comunicó en marzo su intención de cobrar por el paso seguro, operadores fraudulentos comenzaron a ofrecer documentación de tránsito falsa a cambio de pagos en criptomonedas. La PGSA parece diseñada precisamente para desmantelar ese mercado negro y centralizar el cobro en un único canal oficial.

Ebrahim Azizi, presidente del Comité de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, confirmó en una entrevista televisada que Teherán había preparado un mecanismo para gestionar el tráfico a través de una ruta marítima designada. En X escribió que solo los buques comerciales que cooperen con Irán se beneficiarán del sistema, y que se aplicarán cargos.

Irán sueña con 100.000 millones de dólares anuales

La ambición económica detrás de esta medida queda de manifiesto en las nuevas vallas publicitarias del metro de Teherán, donde se afirma que el país podría generar hasta 100.000 millones de dólares anuales gracias a los ingresos del estrecho. Esta cifra circula con fuerza en los medios iraníes, junto con propuestas para monetizar incluso los cables de datos submarinos que atraviesan la zona.

Choque frontal con el derecho internacional

La iniciativa iraní colisiona directamente con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), que establece el principio de paso en tránsito para garantizar el flujo ininterrumpido del transporte marítimo internacional. Irán firmó la convención, pero nunca la ratificó, lo que le otorga cierto margen de maniobra jurídica, aunque sus implicaciones prácticas siguen siendo objeto de debate.

Estados Unidos, los estados del Golfo y los países europeos han rechazado de forma contundente la legalidad del régimen de tarifas iraní, insistiendo en que la libre navegación por el estrecho debe mantenerse sin restricciones ni cargos adicionales.

Una vía marítima clave bajo presión

El estrecho de Ormuz, con apenas 35 kilómetros de ancho en su punto más angosto, transportaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado marítimos del mundo antes de que Irán cerrara de facto la vía al tráfico comercial cuando comenzó la guerra el 28 de febrero. La Armada estadounidense respondió imponiendo su propio bloqueo a los puertos iraníes el 13 de abril.

El número de petroleros acumulados cerca de la isla de Kharg, principal terminal de exportación de crudo iraní, ha alcanzado su nivel más alto desde el inicio del bloqueo naval estadounidense, lo que refleja una presión creciente para mover las exportaciones de petróleo varadas. La situación amenaza con escalar aún más en un escenario donde cada movimiento en el estrecho puede tener consecuencias globales.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 18 de mayo de 2026
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