Era el prototipo del emprendedor que lo construye todo desde cero. Un hombre que llegó a España siendo adolescente, sin nada en los bolsillos, y que terminó levantando uno de los imperios de la moda más reconocidos del planeta. Pero la historia de Isak Andic, fundador de la cadena Mango, tuvo un final tan oscuro como inesperado.

Una muerte en la montaña que sacudió al mundo empresarial

El pasado 14 de diciembre de 2024, Andic perdió la vida tras precipitarse por un barranco de más de 100 metros mientras realizaba una excursión con su hijo en la montaña de Montserrat, en la provincia de Barcelona. Lo que en un primer momento fue tratado como un trágico accidente derivó en una investigación criminal que ha terminado señalando directamente a su propio primogénito.

Jonathan Andic, hijo mayor del empresario, fue detenido este martes y acusado formalmente de homicidio. Tras comparecer ante la jueza instructora, quedó en libertad provisional después de abonar una fianza de 1,16 millones de dólares.

Indicios de premeditación y mensajes reveladores

La magistrada a cargo del caso considera que ‘existen indicios suficientes’ para imputar a Jonathan como ‘autor responsable de un delito de homicidio con resultado de muerte’. El auto judicial, al que tuvo acceso BBC Mundo, detalla una serie de contradicciones entre las dos declaraciones que el hijo ofreció como testigo ante la policía.

Además, los datos recogidos por el vehículo del acusado demuestran que este visitó la zona del accidente al menos tres veces en la semana anterior al fatídico paseo, lo que abre la puerta a la hipótesis de una posible premeditación.

Según recoge el auto, los mensajes intercambiados entre padre e hijo evidencian una ‘obsesión por el dinero’ por parte de Jonathan. La jueza señala que fue precisamente en 2024, al enterarse de que su padre planeaba modificar su testamento para crear una fundación benéfica, cuando el hijo cambió radicalmente de actitud y buscó una reconciliación. Fue entonces cuando Isak aceptó la invitación para dar ese paseo en la montaña, solos los dos.

De los mercadillos de Barcelona a un emporio global

Nacido en 1953 en Estambul, en el seno de una familia judía sefardí, Isak Andic emigró a España a finales de los años 60 cuando apenas tenía 14 años. Con su hermano Nahman comenzó vendiendo camisas bordadas traídas desde Turquía en los mercadillos de Barcelona, donde aprendió a leer los gustos y necesidades de los clientes.

El negocio fue creciendo poco a poco. Ampliaron su oferta con calzado, complementos y abrigos bordados procedentes de Afganistán. Llegaron a tener tres puestos en el Mercado de la calle Balmes y diversas tiendas en la ciudad condal, incluyendo un local dedicado a la venta de ropa vaquera al por mayor.

En 1984, junto a su hermano y al empresario Enric Casi, abrieron la primera tienda Mango en el emblemático Paseo de Gracia de Barcelona. La expansión fue vertiginosa: apenas ocho años después ya sumaban 100 establecimientos en España y daban sus primeros pasos internacionales en Portugal.

Un legado que trasciende fronteras

Andic, al igual que el gallego Amancio Ortega con Inditex, contribuyó a definir el modelo de moda rápida que hoy domina la industria textil mundial: colecciones a precios accesibles que se renuevan al ritmo de las tendencias. Hoy, Mango opera en más de 2.900 tiendas repartidas en 120 países y emplea a más de 16.400 personas en todo el mundo.

La revista Forbes estimó la fortuna de Andic en 4.500 millones de dólares, colocándolo entre los grandes magnates de España. Un legado monumental que ahora queda ensombrecido por un drama familiar cuyo desenlace judicial aún está por escribirse.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 20 de mayo de 2026
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