Fuerzas militares israelíes interceptaron este lunes la flotilla Global Sumud, una caravana marítima compuesta por aproximadamente 50 embarcaciones que habían partido del sur de Turquía días atrás con rumbo a la Franja de Gaza. El operativo tuvo lugar en aguas internacionales, frente a las costas de Chipre, y fue confirmado por los propios organizadores a través de la red social X.
Imágenes en directo de un abordaje a plena luz del día
Las transmisiones en vivo captaron el momento en que activistas, portando chalecos salvavidas y con las manos en alto, aguardaban la llegada de lanchas neumáticas tripuladas por soldados israelíes. Poco después, varios militares fuertemente equipados subieron a las embarcaciones y la emisión fue cortada de forma abrupta.
En otras grabaciones se observa cómo tropas israelíes, desde lanchas rápidas, ordenaban a los activistas desplazarse hacia la parte delantera de las embarcaciones antes del abordaje. Según los organizadores, la interceptación se produjo a 250 millas náuticas de la costa de Gaza.
A diferencia de operaciones anteriores realizadas bajo el amparo de la oscuridad, en esta ocasión el ejército israelí actuó en plena luz del día, lo que permitió documentar ampliamente la intervención.
Tel Aviv defiende el bloqueo naval; Ankara denuncia ‘piratería’
El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí no tardó en pronunciarse. En un comunicado, señaló que dos organizaciones turcas, identificadas como Mavi Marmara e IHH (Humanitarian Relief Foundation), estaban detrás de la iniciativa, a la que calificó de ‘provocación violenta’. Según la nota oficial, el objetivo de la flotilla sería ‘servir a Hamás, desviar la atención de su negativa a desarmarse y obstaculizar el plan de paz del presidente Trump’.
Tel Aviv había advertido previamente que no toleraría ninguna violación del bloqueo naval impuesto sobre la Franja de Gaza, medida que mantiene vigente desde hace años.
Por su parte, el Gobierno turco reaccionó con dureza. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ankara emitió un comunicado en el que condenó la intervención israelí y la calificó de ‘nuevo acto de piratería’ cometido en aguas internacionales.
Antecedentes: detenciones y acusaciones de torturas
Esta no es la primera vez que Israel intercepta una flotilla de este tipo. El pasado 30 de abril, fuerzas israelíes abordaron más de 20 barcos que habían zarpado del sur de Europa, cerca de Creta, con unos 175 activistas a bordo. Entre los detenidos en aquella ocasión se encontraban el ciudadano hispano-sueco de origen palestino Saif Abukesek y el brasileño Tiago Ávila, quienes permanecieron retenidos en Israel durante varios días antes de ser expulsados del país.
Los activistas han denunciado haber sufrido torturas durante su detención, acusación que las autoridades israelíes rechazan de forma categórica. La ONU llegó a exigir la liberación ‘inmediata’ de Abukesek, lo que evidenció la dimensión internacional que alcanzó el caso.
Casi 500 activistas de 45 países, pero el bloqueo sigue en pie
Los organizadores de la flotilla aseguran que el convoy se ha reconstituido tras los sucesivos operativos israelíes y que ahora cuenta con cerca de 500 activistas procedentes de 45 países. Sin embargo, ninguna de las expediciones organizadas en el pasado ha logrado romper el bloqueo naval y llegar efectivamente a Gaza.
La situación vuelve a poner en el centro del debate internacional la legitimidad del bloqueo israelí sobre la Franja de Gaza y los límites del derecho de intervención en aguas internacionales, en un contexto en el que la crisis humanitaria en el enclave palestino sigue sin resolverse.



