Un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el fin de las hostilidades en Líbano, la realidad sobre el terreno desmintió cualquier celebración prematura. Los bombardeos israelíes continuaron, Hezbolá siguió lanzando proyectiles y el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, fue tajante: en este momento ‘no hay alto el fuego dentro de Líbano’ y el ejército israelí ‘sigue operando contra Hezbolá’. La declaración de Trump, lejos de ser un acuerdo sólido, reveló ser más una aspiración diplomática que un pacto operativo.

La jornada del martes sumó al menos 12 muertos palestinos y libaneses por bombardeos israelíes, tres soldados israelíes abatidos por Hezbolá en los últimos dos días, y una orden de desalojo para los residentes de Nabatiye, ciudad sureña libanesa que antes de la guerra contaba con 40.000 habitantes. El humo sobre el sur del Líbano no se disipó, y las amenazas de represalia sobre los suburbios de Beirut tampoco.

Contexto y antecedentes

El conflicto entre Israel y Hezbolá, la poderosa milicia chií respaldada por Irán con base en Líbano, escaló de forma dramática en 2024, enmarcado en el contexto más amplio de la guerra en Gaza iniciada tras el ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023. Hezbolá abrió un frente norte contra Israel en solidaridad con Gaza, convirtiendo las localidades fronterizas de ambos países en zonas de evacuación permanente. Israel respondió con operaciones aéreas y terrestres en el sur del Líbano, desplazando a centenares de miles de personas en ambos lados de la frontera.

Trump, quien regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, ha apostado por presentarse como el gran articulador de la paz en Medio Oriente, un rol que ya intentó desempeñar en su primer mandato con los Acuerdos de Abraham. Sin embargo, su anuncio sobre el cese al fuego en Líbano careció de los mecanismos de verificación y los compromisos formales que exige cualquier acuerdo de este tipo. Más llamativo aún fue lo que publicó el medio estadounidense Axios: Trump habría llamado a Netanyahu en tono furioso para exigirle que cancelara una oleada de bombardeos sobre Beirut, preocupado por el impacto que tendría en el diálogo diplomático con Irán.

Según fuentes citadas por Axios, Trump le habría dicho a Netanyahu: ‘Eres un puto loco. Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Te estoy salvando el culo. Todo el mundo te odia’. La referencia a la cárcel apuntaría a los esfuerzos de Trump para que el presidente israelí Isaac Herzog conceda un indulto extraordinario a Netanyahu, quien enfrenta cargos por tres delitos de corrupción. Esta conversación, de confirmarse, representaría uno de los episodios más tensos en la relación entre ambos aliados en décadas.

Los puntos clave

  • Israel continuó sus bombardeos en el sur del Líbano un día después del anuncio de Trump, matando al menos a 12 personas y emitiendo una orden de desalojo para los residentes de Nabatiye.
  • El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró explícitamente que ‘no hay alto el fuego dentro de Líbano’ y advirtió que cualquier ataque de Hezbolá a localidades israelíes tendrá respuesta directa sobre los suburbios de Beirut.
  • Hezbolá mantuvo el fuego contra tropas israelíes dentro del Líbano y contra localidades fronterizas en Israel, aunque habría moderado sus ataques a ciudades más lejanas del territorio israelí.
  • Trump habría llamado a Netanyahu en términos extremadamente duros para cancelar bombardeos previstos sobre Beirut, según reveló Axios citando fuentes oficiales estadounidenses, generando una crisis política interna en Israel.
  • Netanyahu enfrenta una doble presión: críticas de sus socios ultranacionalistas y ultraortodoxos por ceder ante Washington, y un ambiente preelectoral tenso, con posibles elecciones en Israel en septiembre u octubre.

¿Qué significa esto?

El anuncio de Trump evidenció los límites del poder declarativo en diplomacia internacional. Proclamar el fin de un conflicto sin acuerdo firmado, sin mecanismos de verificación y sin que las partes combatientes hayan acordado siquiera un silencio de armas provisional, no detiene las balas. Lo que sí hizo el episodio fue exponer las fracturas internas en Israel: Netanyahu quedó atrapado entre la presión de su principal aliado externo y la de sus socios de coalición que exigen mano dura. En un año electoral, esa tensión tiene consecuencias políticas inmediatas y puede reconfigurar el mapa de poder en Tel Aviv.

Para Hezbolá y sus patrocinadores iraníes, la situación también es reveladora. La disputa entre Trump y Netanyahu sugiere que la relación entre Washington y Tel Aviv, aunque sólida en lo estratégico, tiene fisuras tácticas que Teherán observa con atención. Si Irán percibe que puede ganar tiempo diplomático mientras Hezbolá mantiene presión militar, podría ralentizar cualquier proceso de negociación. El juego de fuerzas en el Líbano no es solo regional: tiene dimensiones globales que involucran a potencias como Rusia y China, que también monitorean la coherencia de la política exterior estadounidense.

Perspectiva para América Latina

Para América Latina, el conflicto entre Israel y Hezbolá no es un asunto lejano. La región alberga una de las diásporas libanesas más grandes del mundo, concentrada especialmente en Brasil, Argentina, México, Colombia y Chile, con comunidades que suman varios millones de personas y que siguen con angustia el desarrollo de los combates. Varios gobiernos latinoamericanos, entre ellos los de Colombia, Bolivia y Chile, han adoptado posiciones críticas hacia las operaciones militares israelíes, lo que ha generado tensiones diplomáticas con Tel Aviv. La posibilidad de un cese al fuego genuino en el Líbano es, para estas comunidades y sus gobiernos, una prioridad humanitaria y política.

Además, el episodio Trump-Netanyahu reaviva el debate sobre la autonomía de la política exterior estadounidense y su influencia en los equilibrios globales. En una región donde Washington sigue siendo el actor externo con mayor peso, ver al presidente de Estados Unidos confrontar abiertamente a su aliado más cercano en Medio Oriente genera lecturas variadas: para algunos gobiernos latinoamericanos que mantienen tensiones con EE UU, es una señal de que la Casa Blanca puede ser impredecible incluso con sus amigos; para otros, es la confirmación de que Trump actúa por intereses propios y no por principios estables.

Las próximas horas y días serán determinantes para saber si el anuncio de Trump deriva en negociaciones formales con garantías reales, o si el fuego cruzado entre Israel y Hezbolá sigue su curso con independencia de las declaraciones desde Washington. Lo que hay que seguir de cerca es si se activa algún mecanismo de supervisión internacional, si Netanyahu logra estabilizar su posición política interna, y si Irán decide moderar o intensificar el apoyo a Hezbolá ante la presión diplomática que ejerce la administración Trump.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 2 de junio de 2026
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