Una cámara trampa instalada en lo alto de la cordillera hondureña de la Sierra del Merendón capturó algo que nadie había visto allí en diez años: un jaguar. El avistamiento, ocurrido el pasado 6 de febrero a unos 2.200 metros de altitud, ha encendido una chispa de esperanza para los conservacionistas que llevan años trabajando en la recuperación de la fauna salvaje de Honduras.

El felino, un macho joven que habita en los densos bosques nubosos de la región, fue fotografiado en exclusiva por la organización internacional de conservación Panthera. Este tipo de animal, conocido popularmente como ‘jaguar de las nubes’ por su hábitat en las alturas, representa un símbolo poderoso del esfuerzo por revertir el daño ambiental en Centroamérica.

Una especie bajo presión en todo el continente

La situación del jaguar en América es crítica. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), estos grandes felinos han perdido casi la mitad de su área de distribución histórica en el continente. Si bien la población más numerosa se concentra en la Amazonía, el resto de las poblaciones dispersas por América se encuentran clasificadas como en peligro o en peligro crítico de extinción.

En Honduras, los jaguares cuentan con protección legal, pero eso no los ha blindado de amenazas reales. Franklin Castañeda, director de Panthera en el país, lo resume con claridad: ‘La deforestación y la caza furtiva son las mayores amenazas, y hemos estado trabajando para abordar ambas’.

Un bosque que perdió millones de hectáreas

Los datos son contundentes. Entre 2001 y 2024, Honduras perdió 1,5 millones de hectáreas de cobertura arbórea, lo que equivale al 19% de su total forestal, según cifras de Global Forest Watch. La principal causa fue la expansión de la agricultura permanente: plantaciones y tierras de pastoreo que avanzaron sobre ecosistemas enteros.

Ante este panorama, el gobierno hondureño ha tomado medidas concretas. Su Plan Cero Deforestación 2029 declaró una emergencia ambiental nacional, con el objetivo de detener por completo la pérdida de bosques antes de que acabe la década. El plan incluye también la restauración de 1,3 millones de hectáreas y el despliegue de una fuerza de patrulla militar de 8.000 efectivos para frenar la tala y la agricultura ilegales.

El bosque del Merendón, un refugio con historia

La cordillera del Merendón lleva décadas siendo un enclave protegido. Desde 1987, sus bosques nubosos gozan de protección oficial, aunque en aquel momento la razón principal era preservar las cuencas hidrográficas que abastecen a comunidades cercanas. Nadie imaginaba entonces que también se estaba salvaguardando uno de los últimos refugios para los grandes felinos del país.

‘No lo sabían entonces, pero ahora sabemos que también estaban protegiendo un hábitat muy importante para los jaguares’, reconoció Castañeda.

En los últimos años, Panthera y sus socios han intensificado la vigilancia en la zona mediante patrullajes de guardaparques, cámaras trampa, monitores acústicos ocultos y un programa de reintroducción de especies presa del jaguar, como el venado corzo, el pecarí y la iguana. Los resultados empiezan a ser visibles: la caza furtiva ha disminuido y el ecosistema muestra señales de recuperación.

Señales de una recuperación más amplia

El jaguar no es el único protagonista de esta historia. En 2021, tras 17 años de monitoreo continuo, el proyecto detectó por primera vez la presencia de pumas en la cordillera. Desde entonces, los avistamientos se han repetido. Además, se han registrado ocelotes, yaguarundíes y margays, lo que convierte al área en el hogar de las cinco especies de felinos silvestres documentadas en Honduras.

‘Parece que estamos viendo una recuperación de los grandes felinos en general’, afirmó Castañeda con optimismo cauteloso, consciente de que el camino aún es largo y los desafíos, persistentes.

El regreso del jaguar a la Sierra del Merendón no es solo una buena noticia para la biodiversidad. Es también una señal de que, cuando la voluntad política y el trabajo de campo se alinean, la naturaleza tiene capacidad de responder.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 18 de mayo de 2026
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