El sur del Líbano atraviesa una de las crisis humanitarias más graves de su historia reciente. En apenas tres meses, la ofensiva militar israelí contra las posiciones de Hezbolá ha dejado un saldo demoledor: 2.914 personas muertas, más de 36.000 viviendas destruidas y 1,4 millones de libaneses forzados a abandonar sus hogares, una cifra que representa nada menos que la cuarta parte de toda la población del país.

Lo que hace aún más perturbadora esta crisis es que ocurre con una supuesta tregua en vigor, prorrogada esta misma semana. Israel ha continuado bombardeando bloques residenciales, carreteras y equipos médicos sin ofrecer justificaciones públicas ante sus aliados internacionales. La imprevisibilidad de los ataques ha paralizado casi toda actividad comercial en el sur del país y ha sembrado el pánico entre una población que, en muchos casos, había prometido no marcharse jamás.

Contexto y antecedentes

El conflicto en el sur del Líbano tiene raíces que se remontan décadas atrás, pero su fase más reciente se intensificó a partir de octubre de 2023, cuando Hezbolá abrió un frente de apoyo a Hamas tras el inicio de la guerra en Gaza. Desde entonces, los intercambios de fuego entre la milicia proiraní y el ejército israelí se convirtieron en una constante que mantuvo a miles de civiles libaneses e israelíes fronterizos en permanente estado de alerta.

El punto de inflexión llegó el 28 de febrero de 2025, cuando los gobiernos de Israel y Estados Unidos declararon la guerra a Irán. Hezbolá respondió retomando las armas en solidaridad con Teherán, lo que le dio al gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu el pretexto para recrudecer de forma dramática su campaña en territorio libanés. Netanyahu presentó esta ofensiva como ‘la definitiva’ contra Hezbolá, una promesa que sus aliados occidentales han escuchado en distintas variantes desde hace años.

La ocupación israelí de una franja fronteriza de aproximadamente 600 kilómetros cuadrados, denominada ‘zona de seguridad’ por el ejército israelí, supone casi el doble de la superficie de toda la Franja de Gaza. Bajo control militar israelí se encuentran actualmente 68 aldeas libanesas, según el recuento oficial del primer ministro libanés Nawaf Salam, quien el pasado domingo acusó a Israel de aplicar una política de ‘devastación total’.

Los puntos clave

  • 2.914 personas han muerto en el sur del Líbano, lo que representa el 83% del total de víctimas mortales registradas en todo el país durante este período.
  • 36.000 viviendas han sido destruidas en el sur, equivalente al 72% de todas las casas demolidas en el conjunto del territorio libanés.
  • 1,4 millones de personas han sido desplazadas, igualando el peor registro histórico del otoño de 2024 y representando una cuarta parte de la población nacional.
  • Israel amplió la zona de expulsión hasta el río Zahrani, 10 kilómetros más al norte del río Litani, amenazando con usar ‘fuerza extrema’ en un área de casi 2.000 kilómetros cuadrados.
  • Los refugios públicos están saturados y miles de desplazados permanecen en sus vehículos o a la intemperie, incapaces de pagar alquileres en zonas más seguras.

¿Qué significa esto?

La extensión de la orden de expulsión al territorio situado entre el Litani y el río Zahrani agrava exponencialmente la crisis. Esa franja ya albergaba a miles de desplazados del interior que habían buscado refugio allí al considerarla relativamente más segura. Ahora esa población debe moverse de nuevo hacia el norte, hacia ciudades como Sidón o Beirut, donde la infraestructura de acogida está al límite. El patrón es claro: cada nueva orden empuja a más personas hacia espacios cada vez más reducidos y sobrecargados, creando una espiral humanitaria sin salida visible.

El impacto también es profundamente económico y social. La destrucción masiva de viviendas y la parálisis del comercio en el sur del Líbano están desmantelando el tejido productivo de una región que ya atravesaba una crisis económica severa. Para un país que lleva años sumido en el colapso financiero más grave de su historia moderna, esta nueva oleada de destrucción hipoteca cualquier posibilidad de recuperación a corto o mediano plazo. Las organizaciones humanitarias advierten que el acceso a zonas de conflicto es cada vez más restringido, lo que dificulta cuantificar el daño real sobre el terreno.

Perspectiva para América Latina

América Latina alberga una de las diásporas libanesas más grandes del mundo. Se calcula que entre 8 y 14 millones de personas de origen libanés viven en países como Brasil, Argentina, Colombia, México, Venezuela y Chile. Muchas de ellas tienen familia directa en las regiones afectadas por la ofensiva israelí, lo que convierte esta crisis en un asunto con resonancia emocional y política concreta en la región. En países como Argentina y Brasil, donde las comunidades árabe-libanesas tienen peso político y cultural, el conflicto genera debates internos sobre la posición diplomática de cada gobierno frente al conflicto en Medio Oriente.

Desde una perspectiva geopolítica más amplia, la guerra en el sur del Líbano se inscribe en la reconfiguración del orden regional que involucra a Irán, Israel y Estados Unidos, un triángulo de tensiones que impacta directamente en los precios del petróleo, las rutas comerciales y la estabilidad global. Para los gobiernos latinoamericanos, especialmente los que mantienen relaciones con Irán o con Israel, este conflicto representa un delicado ejercicio de equilibrio diplomático en un momento de creciente polarización internacional.

La comunidad internacional observa con preocupación creciente el deterioro de la situación en el Líbano. El proceso de diálogo entre el ejército israelí y el gobierno libanés para consolidar la tregua se mantiene formalmente activo, pero los hechos sobre el terreno lo contradicen a diario. En las próximas semanas será clave monitorear si los mediadores internacionales —con Qatar y Francia como actores centrales— logran imponer algún mecanismo de cumplimiento real, y si el gobierno libanés del primer ministro Nawaf Salam consigue recuperar soberanía efectiva sobre su territorio ante una ocupación que, en la práctica, continúa expandiéndose.

Publicidad
Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 5 de junio de 2026
Compartir este artículo
X (Twitter) Facebook WhatsApp