Cientos de palestinos salieron a las calles de Ramala, sede de la Autoridad Palestina, para conmemorar el 78 aniversario de la Nakba, la catástrofe que en 1948 forzó el desplazamiento masivo de cientos de miles de personas que perdieron sus hogares, pueblos y tierras. Una fecha que sigue siendo una herida abierta en la memoria colectiva del pueblo palestino.

Una marcha cargada de simbolismo

La jornada estuvo marcada por una multitudinaria marcha que partió desde la tumba del histórico líder palestino Yaser Arafat hasta la céntrica plaza Manara. Los participantes portaron banderas palestinas, tocaron tambores y entonaron cánticos al ritmo de música scout y gaitas que resonaron por las calles de la ciudad.

Como gesto simbólico, las mezquitas de toda la ciudad hicieron sonar sus sirenas durante exactamente 78 segundos, uno por cada año transcurrido desde aquella tragedia fundacional. En plazas y avenidas, enormes banderas palestinas fueron desplegadas mientras los asistentes alzaban el signo de la victoria.

Uno de los elementos más llamativos de la conmemoración fue la presencia de una gran llave, símbolo del ‘derecho al retorno’ reclamado por generaciones de refugiados palestinos y sus descendientes. Pancartas que exigían el regreso a la ‘Palestina histórica’ acompañaron el recorrido, evidenciando que ese anhelo no ha disminuido con el paso del tiempo.

Voces desde la calle

Abdulkarim Abu Arqoub, uno de los participantes, subrayó que los efectos de la Nakba permanecen vigentes: ‘Este día nos recuerda la tragedia nacional que se abatió sobre el pueblo palestino hace muchas décadas. El derecho al retorno debe ser restituido a sus legítimos propietarios, y debe lograrse la justicia para el pueblo palestino regresando a los hogares de los que fueron desplazados’.

Por su parte, Jihad Dar Ali, vecino de Ramala, fue más contundente al dirigir sus palabras hacia el Reino Unido: ‘El derecho al retorno es un derecho sagrado que no prescribe. Exigimos que el Reino Unido, que fue la causa de nuestra Nakba y nuestro sufrimiento, nos compense moral y materialmente por los años de pérdidas y desplazamientos que causó’.

Sus palabras hacen referencia directa a la Declaración Balfour de 1917, mediante la cual el entonces canciller británico Lord Balfour prometió apoyo al establecimiento de un hogar nacional judío en territorio palestino, que en ese momento se encontraba bajo mandato británico tras el derrumbe del Imperio Otomano.

De la Declaración Balfour a la tragedia de 1948

El origen de la Nakba tiene raíces profundas que preceden al año 1948. En 1947, la Organización de las Naciones Unidas propuso un plan de partición de Palestina en dos Estados, otorgando más de la mitad del territorio al futuro Estado judío. Dicho plan fue rechazado por los palestinos y por los países árabes de la región.

Con el fin del mandato británico y la proclamación del Estado de Israel en mayo de 1948, se desencadenaron violentas oleadas de desplazamiento que incluyeron más de setenta masacres documentadas de civiles palestinos, entre ellas las ocurridas en Deir Yassin, Tantura y Haifa, episodios que siguen siendo recordados con dolor.

Ante el avance militar, Egipto, Siria, Jordania, Líbano, Arabia Saudí e Irak enviaron fuerzas militares al territorio palestino en un intento por frenar la situación, aunque sin lograr revertir el curso de los acontecimientos. La Resolución 194 de la ONU reconoció posteriormente el derecho de los refugiados palestinos a regresar a sus hogares, una resolución que, siete décadas después, aún permanece sin cumplirse.

La conmemoración de este año adquiere una dimensión especialmente dolorosa en el contexto del conflicto que sacude Gaza, donde la población civil continúa sufriendo las consecuencias de la guerra. Para millones de palestinos, la Nakba no es historia pasada: es una realidad que se renueva cada día.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 12 de mayo de 2026
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