La Dirección General de Salud de Portugal (DGS) publicó este lunes un protocolo oficial dirigido a los profesionales sanitarios del país para orientarles sobre cómo actuar ante posibles casos de hantavirus, en especial los relacionados con el brote detectado a bordo del crucero MV Hondius.
Una guía práctica ante una amenaza vigilada
El documento, denominado internamente como ‘guía rápida’, establece los pasos concretos que deben seguir los trabajadores de la salud cuando detecten a personas que pudieran haber estado expuestas al virus. Su publicación no implica un cambio en la valoración del riesgo: las autoridades portuguesas siguen considerando que la amenaza para la población general es ‘muy baja’ y, por tanto, no se han adoptado medidas preventivas de carácter masivo.
La DGS fue clara en este punto: el objetivo de la guía es preparar al sistema sanitario para actuar con rapidez y eficacia si algún caso llegara a detectarse en territorio portugués, no generar alarma social.
¿Quién puede considerarse un caso sospechoso?
Según los criterios establecidos en el protocolo, se considera caso sospechoso a cualquier persona que haya compartido un medio de transporte —como un barco o un avión— con alguien que haya dado positivo o sea caso probable de infección por hantavirus andino (ANDV). También entra en esta categoría quien haya tenido contacto directo con pasajeros o tripulantes del MV Hondius.
Además, esa persona debe presentar fiebre aguda o antecedentes febriles acompañados de al menos uno de los siguientes síntomas: dolores musculares, escalofríos, cefalea, alteraciones gastrointestinales como náuseas, vómitos o diarrea, o síntomas respiratorios como tos, falta de aire o dolor en el pecho.
Casos probables y confirmados: las diferencias clave
La guía también distingue entre distintos niveles de certeza diagnóstica. Un caso probable es aquel que presenta los síntomas descritos y, además, tiene un vínculo epidemiológico conocido con un caso confirmado o probable de infección por el virus de los Andes.
Un caso confirmado, en cambio, requiere evidencia de laboratorio: detección del ácido nucleico del virus mediante la técnica RT-PCR en una muestra biológica, pruebas serológicas positivas o el aislamiento directo del patógeno a partir de una muestra del paciente.
El documento también define el concepto de ‘contacto’ como aquella persona que, durante el periodo de transmisibilidad del virus —desde dos días antes de la aparición de síntomas hasta su desaparición—, haya estado expuesta a secreciones respiratorias, saliva, sangre u otros fluidos corporales de un caso confirmado o probable.
Protocolo de actuación tras identificar un caso
Una vez validado un caso sospechoso por parte de los profesionales sanitarios, la DGS activa al Instituto Nacional de Emergencias Médicas (INEM) para garantizar el traslado seguro del paciente hasta el hospital de referencia correspondiente.
En Portugal, los centros designados para atender estos casos son la ULS São José en Lisboa —con el hospital Curry Cabral para adultos y el Dona Estefânia para menores— y la ULS São João en Oporto. Paralelamente, el Instituto Nacional de Saúde Doutor Ricardo Jorge (INSA) se encargará de la gestión de las muestras biológicas. La notificación en la plataforma SINAVEmed debe realizarse de forma inmediata desde el momento en que se identifique un caso sospechoso.
Ningún portugués vinculado al brote hasta ahora
Rita Sá Machado, directora general de Salud, confirmó en declaraciones a la cadena pública RTP que, hasta el momento, el rastreo de vuelos y contactos asociados a casos confirmados no ha arrojado ningún resultado que vincule a ciudadanos portugueses con el brote. ‘No ha habido nada que vincule de forma efectiva a portugueses, ni como contacto ni como caso sospechoso’, aseguró la responsable sanitaria.
Con todo, Sá Machado subrayó que Portugal continuará con sus labores de vigilancia y rastreo. A bordo del MV Hondius viajaba únicamente un tripulante de nacionalidad portuguesa, quien declinó coordinarse con las autoridades sanitarias del país.


