Portugal afronta una de sus temporadas de incendios más temidas. Las tormentas que azotaron el país a principios de año dejaron toneladas de vegetación seca en el suelo, un combustible ideal para que las llamas se propaguen con rapidez y ferocidad cuando llegue el calor estival. El ministro de Administración Interna ya ha lanzado la voz de alarma: se avecina un ‘verano terrible’.
El peor arranque de década en la Unión Europea
El año 2025 quedará registrado como la temporada de incendios más destructiva de la historia reciente de la Unión Europea. Más de un millón de hectáreas quedaron reducidas a cenizas en todo el continente, y Portugal fue uno de los países más castigados. El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea documentó 999 incendios que arrasaron 284.012 hectáreas en territorio luso, el doble de la superficie quemada en 2024.
Solo el fatídico 2017, que dejó más de 500.000 hectáreas destruidas y más de un centenar de víctimas mortales, superó en devastación lo ocurrido en 2025. Los expertos europeos advierten además de que esta tendencia no es coyuntural, sino estructural: las olas de calor son más frecuentes, los veranos se alargan y las sequías se intensifican, lo que favorece la aparición de megaincendios, más violentos y difíciles de contener.
Las tormentas de invierno como factor agravante
A ese escenario ya de por sí preocupante se suma ahora un elemento nuevo. Las fuertes rachas de viento registradas a comienzos de 2026 derribaron árboles, arrancaron copas y esparcieron enormes cantidades de hojas, ramas y troncos por el suelo forestal. Toda esa materia vegetal, al secarse con el aumento de las temperaturas, se convierte en material altamente inflamable que acelera el inicio y la propagación de cualquier incendio.
El municipio de Leiria ilustra la magnitud del problema. Según un levantamiento realizado con drones por su ayuntamiento y recogido por el diario ‘Expresso’, las tormentas destruyeron entre cinco y ocho millones de árboles solo en esa demarcación, tanto en zonas urbanas como forestales. La acumulación de madera muerta en capas densas multiplica la energía disponible para el fuego.
El ministro pide colaboración ciudadana
El titular de Administración Interna, Luís Neves, lleva semanas recorriendo el país para trasladar a la población la gravedad de la situación. Citado por la agencia Lusa, el ministro empleó términos contundentes al referirse a los próximos meses, hablando de ‘factores nuevos, extraordinarios y negativos’ derivados del encadenamiento de tormentas. Su mensaje a los ciudadanos es claro: cada propietario debe limpiar los terrenos alrededor de su vivienda.
La legislación portuguesa restringe la intervención de las autoridades en propiedades privadas, por lo que el Gobierno ha optado por apelar a la responsabilidad individual. Al mismo tiempo, ha pedido a los particulares que señalen las zonas de difícil acceso para que los equipos de Protección Civil puedan priorizar sus actuaciones.
Movilización institucional sin precedentes
Para coordinar los esfuerzos frente al fuego, Portugal ha activado el Comando Integrado de Prevención y Operaciones, conocido como CIPO, una estructura que aglutina a los ministerios de Administración Interna, Defensa, y Agricultura y Mar. Su objetivo principal es despejar accesos y mejorar la red de carreteras y cortafuegos en las zonas forestales más vulnerables.
Los resultados iniciales son alentadores. Según el propio ministro, en los 22 municipios identificados como prioritarios se detectaron diez mil kilómetros de carreteras, caminos rurales y terrenos por limpiar. En apenas una semana, ya se habían intervenido tres mil kilómetros, aproximadamente un tercio del total. El CIPO, que en un principio tenía previsto operar hasta el 31 de mayo en las regiones Centro y Lisboa y Valle del Tajo, no tendrá fecha de cierre y podrá prolongarse si la situación lo requiere.
Municipios como Marinha Grande ya llevan semanas con maquinaria pesada despejando más de 154 kilómetros de caminos forestales. Portugal, con la memoria reciente de sus peores desastres, no quiere que la historia vuelva a repetirse.



