José Manuel Restrepo, fórmula vicepresidencial del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, salió al paso de las dudas sobre su papel en un eventual gobierno y dejó clara su postura: no piensa ser una figura decorativa ni un actor secundario en el ejecutivo.
Un vicepresidente con peso propio
En declaraciones que generaron gran revuelo político, Restrepo fue contundente al rechazar la imagen de un vicepresidente relegado a un rol simbólico. ‘No soy una llanta de repuesto, también seré el motor del gobierno’, afirmó el exministro, subrayando que su participación en un eventual mandato sería activa y determinante.
La afirmación cobra relevancia en un contexto donde Colombia ha visto vicepresidentes como Marta Lucía Ramírez, quien ejerció como canciller, o Francia Márquez, al frente del Ministerio de Igualdad, pero cuyas funciones fueron recortadas en momentos de tensión política con el presidente Gustavo Petro. Precisamente ese antecedente es el que muchos ciudadanos tienen en mente cuando cuestionan qué garantías reales tendría Restrepo de conservar sus atribuciones.
La pregunta que todos se hacen
El panorama político colombiano plantea una duda razonable: si el presidente tiene la facultad de retirar funciones al vicepresidente mediante un simple decreto, ¿cómo podría Restrepo blindar su papel dentro del ejecutivo?
El candidato a la vicepresidencia no eludió la pregunta, aunque reconoció que la institucionalidad colombiana no ofrece garantías absolutas en ese frente. Su apuesta, según dejó entender, pasa por el acuerdo político previo y la construcción de una relación de confianza con De la Espriella desde el inicio de la campaña.
El video que generó polémica
Otro de los temas que sacudió a la dupla fue la filtración de un video en el que Restrepo hablaba de manera crítica sobre Francia Márquez. El clip desató reacciones adversas en sectores progresistas y puso en entredicho su imagen de político moderado. Restrepo tuvo que responder ante las críticas, en un episodio que complicó su narrativa de campaña.
¿Policía bueno y policía malo?
Analistas y observadores de la contienda electoral han señalado una dinámica particular en esta fórmula: mientras De la Espriella adopta posiciones más confrontacionales, Restrepo proyecta una imagen más conciliadora y técnica. Esa combinación ha llevado a algunos a describir la dupla como el clásico esquema del ‘policía bueno y el policía malo’.
El propio Restrepo fue interrogado sobre esta percepción. Lejos de incomodarle, el exrector universitario parece haber asumido ese rol como una ventaja estratégica: su perfil genera confianza en sectores que dudan de De la Espriella, mientras que el candidato presidencial activa a un electorado más combativo.
Segunda vuelta y el pulso con otros sectores
La campaña también enfrenta preguntas sobre su viabilidad en una eventual segunda vuelta. De la Espriella y Restrepo han mantenido una postura de distancia frente a figuras como Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo, lo que algunos interpretan como un riesgo si no logran pasar en primera vuelta.
A esto se suma la suspensión de Atlas Intel, la encuestadora que más favorablemente los había mostrado en intención de voto, una decisión que generó inquietud dentro del equipo de campaña y que Restrepo también debió abordar públicamente.
En medio de amenazas reportadas contra De la Espriella y el refuerzo de seguridad anunciado por Armando Benedetti, la campaña cierra una semana turbulenta con varios frentes abiertos, pero con Restrepo firme en su propósito de ser mucho más que un acompañante de fórmula.



