Richard Gere, uno de los rostros más reconocibles del cine mundial, apareció esta semana en Bakú, capital de Azerbaiyán, no para presentar una película sino para denunciar una crisis humanitaria silenciosa: el sinhogarismo global. En la decimotercera edición del Foro Urbano Mundial (WUF13), el actor estadounidense presentó junto a su esposa, la filántropa española Alejandra Silva, un avance del documental que protagoniza Latyr Thioye, exusuario de la organización HOGAR SÍ, poniendo rostro humano a una problemática que afecta a cientos de millones de personas en todo el planeta.
El actor, que desde 2024 forma parte del patronato de HOGAR SÍ y lleva más de una década vinculado a la causa, concedió una entrevista exclusiva a ‘Euronews’ en la que fue categórico: ‘La falta de hogar no es inevitable, es una injusticia social que puede resolverse si cambiamos profundamente la manera de entenderla y abordarla’. Una declaración que resume la filosofía detrás de su activismo y que resonó con fuerza en un foro donde convergen líderes políticos, urbanistas y organizaciones civiles de todo el mundo.
Contexto y antecedentes
El Foro Urbano Mundial es la conferencia sobre urbanización más grande convocada por las Naciones Unidas, organizada por ONU-Hábitat cada dos años. Su edición de 2025 en Bakú se celebra bajo el lema ‘Alojar al mundo, ciudades y comunidades seguras y resilientes’, un título que adquiere urgencia ante las cifras: según ONU-Hábitat, más de 1.600 millones de personas en el mundo carecen de una vivienda adecuada, y se estima que unos 150 millones no tienen hogar en absoluto. La crisis se ha agudizado en los últimos años por el aumento del costo de la vida, la especulación inmobiliaria y los efectos del cambio climático sobre los asentamientos vulnerables.
HOGAR SÍ, la organización española con la que colabora Gere, aplica la metodología ‘Housing First’ —La vivienda primero—, un enfoque nacido en Estados Unidos en los años noventa que invierte la lógica tradicional de la asistencia social: en lugar de exigir a las personas sin hogar que ‘se estabilicen’ antes de acceder a una vivienda, les proporciona primero un hogar estable como condición para trabajar en el resto de sus necesidades. Esta metodología ha demostrado tasas de éxito muy superiores a los modelos convencionales en países como Finlandia, donde el sinhogarismo ha caído drásticamente gracias a políticas públicas basadas en ella.
La participación de Gere en la ONU no es nueva ni circunstancial. El actor lleva décadas vinculado a causas de derechos humanos, especialmente relacionadas con el Tíbet y los refugiados. Su vínculo con ONU-Hábitat y la Agenda 2030 representa una evolución natural de ese activismo hacia el terreno de las ciudades inclusivas y la cohesión social, áreas en las que, según afirma, la cooperación multilateral es imprescindible para generar cambios de política pública a escala real.
Los puntos clave
- Richard Gere y Alejandra Silva llevan más de 10 años colaborando con HOGAR SÍ y se incorporaron formalmente a su patronato en 2024, elevando su compromiso institucional con la organización.
- El documental presentado en Bakú tiene una duración de una hora, aunque en el Foro Urbano Mundial se proyectaron 10 minutos, y narra la historia real de Latyr Thioye, exusuario del programa Housing First de HOGAR SÍ.
- La metodología ‘Housing First’ que aplica HOGAR SÍ propone la vivienda como punto de partida —no como recompensa— para reintegrar a las personas en situación de calle, con evidencia científica que respalda su eficacia.
- Gere identifica la vivienda como la puerta de acceso a todos los demás derechos, argumentando que sin un hogar seguro no existe posibilidad real de acceder a salud, educación ni empleo estable.
- El actor destaca las iniciativas de ONU-Hábitat vinculadas a la Agenda 2030 como ejemplos concretos de que erradicar el sinhogarismo es posible cuando existe voluntad política y cooperación internacional coordinada.
¿Qué significa esto?
La presencia de una figura de la dimensión global de Richard Gere en un foro técnico de la ONU no es un simple gesto de relaciones públicas. Representa una estrategia deliberada de visibilización: los problemas complejos, como la vivienda, necesitan voces capaces de captar la atención mediática masiva para que las soluciones lleguen al debate político. En ese sentido, el actor funciona como un amplificador de mensajes que, de otro modo, quedarían confinados a informes técnicos y conferencias especializadas. El reto real es que ese foco mediático se traduzca en compromisos concretos de financiación y reforma legislativa por parte de los gobiernos presentes.
El impacto más inmediato se mide en agenda pública. Que el WUF13 en Bakú haya generado cobertura internacional gracias en parte a la participación de Gere significa que el debate sobre Housing First y el rol de los Estados en garantizar el acceso a la vivienda llega a audiencias que normalmente no consumen información sobre urbanismo o política social. Esto puede presionar a gobiernos locales y nacionales a revisar sus marcos normativos, especialmente en países donde el sinhogarismo sigue siendo tratado como un problema de orden público más que como una falla estructural del sistema.
Perspectiva para América Latina
América Latina enfrenta una crisis habitacional de proporciones históricas. Según la CEPAL, el déficit habitacional en la región supera los 25 millones de viviendas, y ciudades como Buenos Aires, Ciudad de México, São Paulo, Bogotá o Lima concentran poblaciones enormes en asentamientos informales sin acceso a servicios básicos. La metodología Housing First, aunque probada con éxito en contextos europeos y norteamericanos, tiene un potencial significativo para la región, pero requiere adaptaciones a realidades donde la informalidad laboral, la violencia y la debilidad institucional complican la implementación de modelos importados directamente.
El activismo de figuras como Gere puede tener un efecto catalizador en la región si logra conectar con organizaciones locales que ya trabajan en esta línea. En países como Argentina, Chile o Colombia existen iniciativas similares que operan con recursos escasos y escasa visibilidad. Que el debate llegue a los grandes foros internacionales con el respaldo de voces reconocidas puede traducirse en mayor acceso a financiamiento internacional y en legitimidad para organizaciones que llevan años defendiendo el derecho a la vivienda frente a políticas que priorizan el mercado inmobiliario.
En los próximos meses, el estreno completo del documental protagonizado por Latyr Thioye será un indicador clave de hasta dónde puede llegar el impacto de esta iniciativa. Más importante aún será observar si los compromisos adoptados en el WUF13 de Bakú se traducen en políticas públicas concretas en los países participantes, o si, como ha ocurrido con frecuencia en foros similares, las declaraciones de intención se diluyen antes de llegar a los parlamentos y los presupuestos nacionales. Eso es lo que habrá que seguir de cerca.



