El Gobierno de Pedro Sánchez ha cerrado filas con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero después de que agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) registraran este martes su despacho y tres sociedades mercantiles, incluidas las de sus hijas. La operación se enmarca en una investigación que apunta a una presunta trama de corrupción en la que Zapatero figuraría como ‘líder’ de ‘una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias’.
El mensaje de Sánchez a la cúpula del PSOE
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE no compareció públicamente, pero sí hizo llegar su postura a través del chat interno de la ejecutiva federal del partido. Pasadas las 12:30 horas, Sánchez escribió un mensaje en el que pedía defender ‘el buen nombre’ del exmandatario.
‘Con todo, hoy más que nunca debemos reafirmarnos en nuestra tarea de seguir luchando por hacer avanzar a nuestro país y defender el buen nombre de un compañero, el presidente Zapatero, que tanto bien hizo y hace a favor de la causa socialista’, rezaba el texto. El mensaje concluía con un llamamiento a la unidad: ‘Orgullo y entereza. Fuerte abrazo’.
Las voces del Ejecutivo salen en su defensa
La portavoz del Gobierno, Elma Sáiz, fue una de las primeras dirigentes socialistas en pronunciarse públicamente durante el Consejo de Ministros semanal. Desde su condición de jurista, pidió respeto a la presunción de inocencia y quiso señalar el origen de la denuncia: ‘El origen de esta investigación es una denuncia de una organización ultra como Manos Limpias’.
Este colectivo, que se autodenomina sindicato, ha ejercido de acusación particular en numerosos procesos judiciales de gran repercusión mediática en España, desde el caso 11M hasta el entorno del excomisario Villarejo, pasando por el caso Nóos o los ERE de Andalucía. Su fundador, Miguel Bernad, es señalado por sectores progresistas como un instrumento de ‘lawfare’, es decir, de uso político de la justicia a través de la acusación particular.
Cabe recordar que Manos Limpias ya quedó fuera del proceso penal que investiga las presuntas irregularidades de Begoña Gómez, esposa del presidente Sánchez, por impago de la fianza requerida, aunque el juez Peinado tardó más de año y medio en constatar dicho impago.
Patxi López: ‘No me creo que Zapatero sea un corrupto’
El portavoz parlamentario del PSOE en el Congreso, Patxi López, compareció ante los medios en la Cámara Baja con un mensaje contundente. ‘No me creo que Zapatero sea un corrupto. Es el único presidente de este país que no tiene un ministro imputado’, afirmó.
López también reclamó celeridad a la justicia: ‘Ha mantenido una conducta ejemplar. Vamos a ver qué pruebas se aportan: que la Justicia investigue, vaya hasta el final y no alargue el proceso’.
No todos los socialistas, sin embargo, reaccionaron con la misma contundencia. Mientras la diputada y número dos del Congreso, Montse Mínguez, publicó en X un escueto ‘no pararán’, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se mostró mucho más cauto: ‘Me he quedado de piedra’.
La oposición aprovecha la jornada para atacar al Gobierno
Desde el Partido Popular, las críticas no tardaron en llegar. El secretario general del partido, Miguel Tellado, la portavoz parlamentaria, Esther Muñoz, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cargaron con dureza contra el expresidente y contra el Gobierno.
Ayuso calificó los hechos de ‘escándalo internacional’ y criticó con ironía las reacciones del entorno socialista: ‘¿Qué pasa, que también los jueces son fachas, todo el mundo es facha, hay lawfare, España no es un Estado de derecho?’, preguntó ante los medios, cuestionando el relato que el PSOE ha construido en torno a la persecución judicial.
La jornada deja un escenario político convulso en el que el Gobierno se ve obligado, una vez más, a gestionar una crisis judicial que salpica a uno de los rostros más reconocibles de la historia reciente del socialismo español.



