El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, participó este lunes en la 79ª Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra, donde pronunció un discurso que arrancó el aplauso unánime del auditorio y en el que reivindicó la salud como un derecho universal, inseparable de cualquier sociedad que aspire a llamarse civilizada.

Una reflexión sobre los orígenes de la civilización

Sánchez abrió su intervención con una imagen poderosa: la primera huella de civilización no fue la rueda, el fuego ni la escritura, sino un fémur roto de hace miles de años que alguien se encargó de curar. ‘La civilización no comienza con una herramienta, empieza con una mano tendida’, afirmó el presidente, estableciendo desde el primer momento el tono moral de su discurso.

‘Ninguna sociedad merece llamarse civilizada si abandona a los suyos cuando caen’, añadió, en una frase que resumió la esencia de su mensaje ante los representantes de los estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

España duplica su ayuda al desarrollo sanitario global

En términos concretos, Sánchez anunció que España ha duplicado su Ayuda Oficial al Desarrollo y ha comprometido 315 millones de euros destinados al sistema de salud global para el periodo 2025-2027. Estos fondos se canalizarán a través de aportaciones a GAVI, la Alianza Global para la Vacunación y la Inmunización, contribuciones al Fondo Mundial y a la propia OMS.

El presidente también recordó la reciente gestión del brote de hantavirus a bordo del buque MV Hondius, cuya evacuación fue coordinada por España tras una solicitud expresa de la OMS. ‘Cuando un país actúa con responsabilidad, los demás responden de la misma manera’, subrayó.

Cuatro décadas de sanidad pública universal en España

Sánchez destacó que hace 40 años España tomó la decisión de apostar por una sanidad pública, universal y gratuita, una apuesta que ‘transformó el país’. Gracias a ella, en apenas una generación la mortalidad infantil se desplomó y España se sitúa hoy entre los países con mayor esperanza de vida de la Unión Europea, junto a Italia y Suecia.

En cifras recientes, el gasto sanitario público en España superó en 2024 los 100.000 millones de euros, equivalentes al 6,4% del PIB, tras un incremento del 4% en los últimos años.

Advertencia contra la privatización y el retroceso global

El presidente no evitó la parte más crítica de su intervención. Advirtió con firmeza sobre quienes pretenden convertir la salud en un negocio, ‘rompiendo el contrato social más básico de todo sistema democrático’. Una advertencia dirigida tanto al interior como al escenario internacional.

Sánchez denunció que la financiación internacional destinada a salud global se ha reducido en torno al 30% solo en los últimos dos años, con consecuencias ya visibles y preocupantes. Por primera vez, la reducción de la mortalidad infantil se ha estancado, y una de cada cuatro personas en el mundo se ve obligada a elegir entre curarse o comer.

‘El mayor riesgo para la salud global ya no es la falta de ciencia, sino la falta de conciencia’, sentenció el presidente español, en la que fue quizás la frase más contundente de toda su intervención.

Un discurso con trasfondo político

La participación de Sánchez en Ginebra se produjo en un contexto político marcado por el reciente revés electoral en Andalucía. Su apelación a la solidaridad internacional y al multilateralismo como herramientas frente a los discursos de ‘prioridad nacional’ fue leída también como un posicionamiento ideológico claro ante el avance de posturas que abogan por replegar la cooperación global en favor de intereses exclusivamente domésticos.

Con este discurso, España reafirma su compromiso con una agenda sanitaria global basada en la equidad, la cooperación y la defensa de los sistemas públicos de salud como pilares irrenunciables de cualquier democracia moderna.

Publicidad
Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 18 de mayo de 2026
Compartir este artículo
X (Twitter) Facebook WhatsApp