Con el Mundial de Fútbol 2026 a la vuelta de la esquina y miles de colombianos preparando sus maletas para viajar a Estados Unidos, México y Canadá, las autoridades sanitarias del departamento del Atlántico encendieron las alarmas. La Gobernación del Atlántico activó un operativo de vacunación en el aeropuerto internacional Ernesto Cortissoz de Barranquilla ante la confirmación de brotes activos de sarampión en los tres países sede del torneo más importante del fútbol mundial.

En lo que va del operativo, se han aplicado 280 dosis de la vacuna contra el sarampión a viajeros que se dirigen hacia los países anfitriones. Las autoridades de salud recomiendan recibir la vacuna entre 10 y 15 días antes de emprender el viaje, tiempo necesario para que el organismo genere la respuesta inmune adecuada. El llamado es urgente: quien viaje sin estar vacunado corre el riesgo no solo de contraer la enfermedad, sino de convertirse en un vector de transmisión al regresar al país.

Contexto y antecedentes

El sarampión, aunque erradicado en gran parte del continente americano durante la década de los noventa gracias a campañas masivas de vacunación, ha protagonizado un preocupante resurgimiento global en los últimos años. Estados Unidos, que en el año 2000 declaró eliminada la enfermedad en su territorio, ha reportado en 2025 y 2026 brotes significativos vinculados a bolsones de población no vacunada, especialmente en comunidades que rechazan las inmunizaciones por razones ideológicas o religiosas. México y Canadá enfrentan situaciones similares, impulsadas por la caída en las coberturas de vacunación durante y después de la pandemia de COVID-19.

El contexto del Mundial 2026 convierte esta situación en un riesgo de salud pública amplificado. La Copa del Mundo reunirá a decenas de millones de personas provenientes de todos los rincones del planeta en estadios, aeropuertos, hoteles y espacios públicos. Los grandes eventos deportivos internacionales han sido históricamente escenarios de transmisión acelerada de enfermedades infecciosas, como ocurrió con la influenza en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 o con brotes de rubéola en torneos continentales. El sarampión, que se transmite por vía aérea con una tasa de contagio altísima, es especialmente peligroso en este tipo de aglomeraciones.

La Gobernación del Atlántico, en coordinación con el Ministerio de Salud de Colombia, decidió actuar de forma preventiva instalando puntos de vacunación directamente en el aeropuerto Ernesto Cortissoz, uno de los principales terminales aéreos del Caribe colombiano. La medida busca interceptar a los viajeros antes de que aborden sus vuelos, garantizando que partan con una protección mínima y, sobre todo, que no regresen con el virus.

Los puntos clave

  • Brotes confirmados: Existen brotes activos de sarampión en los tres países sede del Mundial 2026: Estados Unidos, México y Canadá, lo que convierte a estos destinos en zonas de riesgo sanitario real para los viajeros colombianos.
  • Vacunación en aeropuerto: Las autoridades del Atlántico instalaron puntos de vacunación en el aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla, donde ya han aplicado 280 dosis a viajeros que se preparan para asistir al torneo.
  • Tiempo de espera: La vacuna debe administrarse entre 10 y 15 días antes del viaje para que el sistema inmunológico desarrolle defensas efectivas contra el virus.
  • Riesgo de casos importados: La principal preocupación de las autoridades sanitarias no es solo proteger al viajero, sino evitar que este regrese como portador del virus y genere cadenas de transmisión local en Colombia.
  • Llamado a la acción: Cualquier persona que planee viajar a los países sede debe verificar su esquema de vacunación contra el sarampión y, si no está completo o no recuerda haberlo recibido, acudir a los puestos dispuestos en el aeropuerto o en los centros de salud del departamento.

¿Qué significa esto?

La alerta sanitaria del Atlántico no es un gesto burocrático: es una señal de que la intersección entre los grandes eventos globales y la salud pública exige planificación proactiva. En Colombia, el esquema de vacunación contra el sarampión es parte del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) desde hace décadas, y la mayoría de la población menor de 40 años debería tener cobertura. Sin embargo, existen vacíos generacionales, personas que no completaron el esquema, o individuos cuyos registros de vacunación son inciertos. Un viaje al Mundial podría exponer a estos colombianos a una enfermedad que consideraban superada.

El impacto potencial va más allá del viajero individual. El sarampión tiene una tasa de reproducción básica (R0) de entre 12 y 18, lo que significa que una sola persona infectada puede contagiar a más de una docena de individuos susceptibles. Si un grupo de hinchas regresa de los estadios sin haber sido detectado en controles de salud, el virus podría diseminarse en comunidades con coberturas de vacunación bajas, poniendo en riesgo especialmente a niños pequeños, mujeres embarazadas y personas inmunocomprometidas.

Perspectiva para América Latina

El caso del Atlántico es un ejemplo que deberían replicar todas las regiones de Colombia y, de hecho, los demás países latinoamericanos cuyos ciudadanos viajarán masivamente al Mundial 2026. Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Venezuela, entre otros, tienen comunidades de hinchas con alta intención de viaje. En varios de estos países, las tasas de vacunación contra el sarampión cayeron por debajo del umbral de inmunidad de rebaño del 95% durante la pandemia, lo que los hace especialmente vulnerables a brotes importados. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ya había advertido en 2024 sobre la necesidad de reforzar las coberturas de vacunación en la región ante la reaparición del sarampión en el hemisferio norte.

América Latina tiene una historia de éxito en la eliminación del sarampión que no puede darse por sentada. La región fue certificada libre de la enfermedad endémica en 2016, pero ese logro es frágil si los flujos de viajeros internacionales no van acompañados de vigilancia epidemiológica activa. El Mundial de 2026 es una oportunidad de unir la pasión futbolística con la responsabilidad sanitaria colectiva.

Las próximas semanas serán determinantes: a medida que se acerquen los partidos inaugurales del torneo, el flujo de viajeros colombianos hacia los países sede aumentará exponencialmente. Las autoridades sanitarias del Atlántico han dicho que mantendrán activos los puestos de vacunación en el aeropuerto durante todo el período previo al inicio del Mundial. Lo que hay que seguir de cerca es si otras gobernaciones y el Ministerio de Salud nacional replicarán esta iniciativa en los principales aeropuertos del país, y si los sistemas de vigilancia en frontera estarán preparados para detectar casos sospechosos a la vuelta del torneo.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 7 de junio de 2026
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