Cinco primeros ministros en siete años, ninguno de los cuales completó su mandato. Siete cancilleres de Exteriores, seis ministros de Hacienda y cuatro secretarios de gabinete en el mismo período. Las cifras hablan solas: la política británica atraviesa una etapa de inestabilidad sin precedentes recientes.

Un país sacudido por la inestabilidad política

La pregunta que muchos analistas y ciudadanos se hacen es inevitable: ¿se está volviendo el Reino Unido ingobernable? La comparación con la Italia de las décadas pasadas, famosa por su vertiginosa rotación de gobiernos, ya no parece tan descabellada.

Hoy, incluso el Partido Laborista podría escribir un nuevo capítulo en esta historia si llegara a destituir a Keir Starmer, el actual primer ministro, quien cuenta con una sólida mayoría parlamentaria pero enfrenta una creciente presión interna.

Sin embargo, tanto Starmer como la líder conservadora Kemi Badenoch rechazan el diagnóstico. ‘No, no creo que Gran Bretaña sea ingobernable’, declaró el primer ministro en una rueda de prensa reciente. Badenoch, por su parte, fue igual de contundente ante la Cámara de los Comunes: ‘Reino Unido no es ingobernable’.

Tiempos difíciles para cualquier generación

Una primera lectura del problema señala que la clase política simplemente ha tenido que lidiar con una acumulación extraordinaria de crisis. La recesión financiera de 2008, el turbulento proceso del Brexit, la pandemia de covid-19, la guerra en Ucrania con su consecuente crisis energética y la desestabilización global impulsada por la política exterior del presidente estadounidense Donald Trump habrían puesto a prueba a cualquier generación de líderes.

Esta lectura tiene un problema: esos mismos desafíos los enfrentan otros gobiernos europeos, y aunque muchos han tambaleado, el nivel de rotación en los puestos clave no ha alcanzado los niveles del caso británico.

El fallo es del liderazgo, no del sistema

Hannah White, directora ejecutiva del Instituto para el Gobierno (IFG), matiza la situación con precisión: ‘Reino Unido no es ingobernable, pero sus partidos políticos han producido una serie de primeros ministros que carecen de habilidades de liderazgo clave en un momento en que las crisis se suceden rápidamente’.

El profesor Anand Menon, director del grupo de expertos ‘Changing Europe’, va en la misma dirección. Según él, el sistema político británico otorga un poder significativo a quien cuenta con mayoría parlamentaria. El hecho de que esa mayoría no haya sido aprovechada para impulsar cambios reales es, en su opinión, ‘un fracaso del liderazgo, más que un indicio de una tendencia sistemática hacia la ingobernabilidad’.

Primeros ministros sin mentores ni humildad

El historiador Anthony Seldon, biógrafo de varios primeros ministros británicos, apunta a un rasgo personal compartido por los últimos ocupantes del número 10 de Downing Street: la soberbia. Figuras como Boris Johnson, Liz Truss y el propio Starmer, sostiene, llegaron al cargo sin las habilidades políticas necesarias y sin la humildad de rodearse de personas que pudieran orientarlos.

‘Los primeros ministros anteriores tuvieron mentores. Incluso Margaret Thatcher contó con Willie Whitelaw, quien fue viceprimier ministro y ministro del Interior durante su mandato’, recuerda Seldon.

El diagnóstico combinado de estos expertos apunta a una conclusión: el problema no es estructural sino humano. El sistema político del Reino Unido tiene los mecanismos necesarios para funcionar, pero requiere líderes a la altura de las circunstancias. Y en los últimos años, esos líderes han brillado por su ausencia.

La gran incógnita es si el país logrará romper este ciclo o si seguirá sumando nombres a una lista de mandatarios que llegaron con promesas y se fueron antes de tiempo.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 19 de mayo de 2026
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