La histórica plaza de Tiananmen lleva días rodeada de un dispositivo de seguridad reforzado. En las redes sociales chinas circulan rumores sobre un desfile especial o algún gran evento coreografiado. China, al parecer, está lista para montar un espectáculo.

El motivo es la llegada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Pekín este miércoles. El mandatario estadounidense permanecerá en la capital china hasta el viernes en lo que promete ser uno de los encuentros diplomáticos más relevantes de los últimos años.

Una agenda cargada de simbolismo y sustancia

La visita no será solo de protocolo. El programa incluye conversaciones de alto nivel, un banquete oficial y una visita al Templo del Cielo, el majestuoso complejo de templos imperiales donde antaño los emperadores chinos realizaban sus rituales para pedir buenas cosechas.

Tanto Trump como el presidente chino, Xi Jinping, llegan a esta cumbre con grandes expectativas. Y ambos saben que los temas sobre la mesa son de enorme trascendencia: el futuro del comercio mundial, las crecientes tensiones en torno a Taiwán y la competencia tecnológica entre las dos potencias más grandes del planeta.

Meses de distanciamiento y un giro estratégico

Durante gran parte de su mandato reciente, Trump había relegado a un segundo plano la relación con China. Su atención estuvo enfocada en la guerra con Irán, las operaciones militares en el hemisferio occidental y los asuntos internos de Estados Unidos. Pero esta semana marca un cambio de rumbo evidente.

Desde el punto de vista económico, la guerra comercial con Washington y el conflicto iraní representan presiones reales para Xi. Sin embargo, analistas señalan que, desde una perspectiva ideológica y de política exterior, estas tensiones también le otorgan a China una posición negociadora sólida.

El papel de China en el conflicto con Irán

Uno de los ejes centrales de la visita será, sin duda, el conflicto entre Estados Unidos e Israel e Irán, que ya supera los tres meses de duración. Pekín ha intentado posicionarse discretamente como mediadora, uniéndose a Pakistán en ese rol.

En marzo, las autoridades de ambos países presentaron un plan de cinco puntos con el objetivo de lograr un alto el fuego y reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo ha disparado los precios del petróleo a nivel global.

Según fuentes diplomáticas, China presiona entre bastidores a las autoridades iraníes para que vuelvan a la mesa de negociaciones. A pesar de su postura pública de firmeza, Pekín tiene razones económicas de peso para querer el fin del conflicto.

Una economía china bajo presión

La economía china ya enfrentaba un crecimiento más lento y un aumento del desempleo antes de que el conflicto escalara. La subida del precio del petróleo ha encarecido los productos fabricados con derivados petroquímicos, desde textiles hasta plásticos. Para algunos sectores productivos del país, los costos se han incrementado hasta un 20%.

Si bien China cuenta con reservas de petróleo considerables y su liderazgo en energías renovables y autos eléctricos le ha dado cierto margen de maniobra, lo cierto es que una economía que depende fuertemente de las exportaciones no puede permitirse una guerra prolongada en Medio Oriente.

¿Qué quiere China a cambio?

Washington tiene claro que si Pekín decide intervenir activamente para presionar a Irán, pedirá contrapartidas. La reciente visita del canciller iraní, Abbas Araghchi, a la capital china fue interpretada por observadores como una demostración calculada del tipo de influencia que China ejerce en la región.

‘Espero que los chinos le digan a Araghchi lo que necesita oír’, declaró el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sugiriendo que Irán se ha aislado internacionalmente con su postura en el estrecho de Ormuz.

Estados Unidos también busca que China no vete una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condenaría los ataques iraníes contra embarcaciones en tránsito por Ormuz, luego de que Pekín y Moscú bloquearan una propuesta anterior.

‘Si queremos que Irán regrese a la mesa de negociaciones de forma duradera, Estados Unidos reconoce que China jugará algún papel’, señaló Ali Wyne, asesor principal del International Crisis Group especializado en relaciones entre ambas potencias.

Esta cumbre, en definitiva, podría sentar las bases para una nueva etapa de cooperación o, por el contrario, profundizar el camino hacia un conflicto de consecuencias impredecibles.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 12 de mayo de 2026
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