El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viajó a China acompañado por una nutrida delegación de líderes tecnológicos entre los que destaca, de forma sorpresiva, el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang. Su inclusión en el grupo se produjo a última hora y, según varios medios internacionales, el propio Huang se subió al Air Force One poco antes de la partida.
Una invitación que no estaba en los planes
El nombre de Jensen Huang no aparecía en la lista oficial de ejecutivos convocados a la cumbre entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, que fue distribuida el lunes a los medios de comunicación. Su ausencia no pasó desapercibida y generó una notable cobertura en la prensa especializada.
Según Reuters, que cita a una fuente cercana a los hechos, Trump tomó nota de esas informaciones y decidió contactar personalmente con Huang para pedirle que se uniera al viaje. La cadena CNBC también apuntó en la misma dirección, señalando que fue la lectura de esas noticias lo que impulsó al presidente a hacer la llamada.
A pesar de ello, Trump negó en sus redes sociales que la incorporación del directivo hubiera sido tardía. ‘Jensen va a bordo del Air Force One’, escribió el mandatario, rechazando las versiones publicadas por varios medios.
El respaldo oficial de Nvidia
Un portavoz de la compañía no dejó lugar a dudas sobre el motivo del viaje: ‘Jensen asiste a la cumbre por invitación del presidente Trump para apoyar a Estados Unidos y los objetivos del Gobierno’. La empresa ha sido cuidadosa en enmarcar la participación de su CEO dentro de un discurso de interés nacional.
En su cuenta de Truth Social, Trump fue más allá y anunció sus intenciones de cara a las conversaciones con Xi: ‘Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que abra China para que estas personas brillantes puedan hacer su magia’.
Nvidia y la batalla por los chips de inteligencia artificial
La presencia de Huang en esta cumbre no es casual. El directivo lleva tiempo presionando a la administración estadounidense para que flexibilice los controles a la exportación de semiconductores avanzados, especialmente sus potentes chips de inteligencia artificial H200, cuya venta en China sigue bloqueada.
En febrero, Nvidia reconoció que las versiones de sus procesadores aprobadas por Washington todavía no habían recibido luz verde para entrar en el mercado chino. Esta situación representa una pérdida significativa para la empresa, dado el enorme potencial de ese mercado.
China avanza a pasos agigantados en IA
Mientras tanto, China no ha permanecido inactiva. Gigantes tecnológicos como Huawei, Alibaba y ByteDance han puesto en marcha sus propios proyectos de diseño de chips, reduciendo progresivamente su dependencia de los semiconductores estadounidenses.
El informe anual sobre inteligencia artificial del Instituto de Inteligencia Artificial Centrada en el Ser Humano de Stanford refleja esta realidad: aunque Estados Unidos mantiene ventaja en capital, infraestructuras y chips de IA, China le supera en patentes, publicaciones científicas e inteligencia artificial aplicada a la robótica.
Con este trasfondo, los expertos consultados por medios europeos se muestran escépticos ante la posibilidad de que la cumbre produzca un acuerdo de gran alcance en materia de semiconductores. Las tensiones geopolíticas y los intereses estratégicos de ambas potencias hacen que cualquier entendimiento profundo resulte, por el momento, poco probable.
Una delegación tecnológica de primer nivel
Además de Huang, otros grandes nombres del mundo empresarial estadounidense forman parte de la delegación que acompaña a Trump. Entre ellos figuran Elon Musk, consejero delegado de Tesla; Tim Cook, al frente de Apple; y Cristiano Amon, CEO de Qualcomm. La cumbre, que se extiende a lo largo del jueves y el viernes, se perfila como uno de los encuentros bilaterales más relevantes en materia tecnológica de los últimos tiempos.



