Donald Trump irrumpió este martes en la campaña presidencial colombiana con un respaldo público y contundente al candidato derechista Abelardo De la Espriella, quien encabeza la primera vuelta con el 43,74% de los votos. El presidente de Estados Unidos utilizó su red social Truth Social para calificar al aspirante de ‘enorme éxito’ y al tiempo catalogó a su rival, el candidato de izquierda Iván Cepeda, como ‘un marxista de la izquierda radical’, sin mencionarlo por nombre. La intervención sacudió el panorama político colombiano a apenas semanas del balotaje del 21 de junio.

Trump no escatimó en elogios hacia De la Espriella, conocido popularmente como ‘El Tigre’, y enumeró una lista de metas que, a su juicio, el candidato cumpliría si llegara a la presidencia: crecimiento económico, generación de empleo, comercio bilateral, control de la migración ilegal y lucha contra el narcotráfico. La publicación no fue solo un gesto simbólico, sino una señal política de primer orden que reorienta la narrativa de la campaña de cara al decisivo balotaje.

Contexto y antecedentes

La primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas dejó un escenario polarizado pero predecible: De la Espriella, abogado penalista de perfil populista y abiertamente alineado con las corrientes derechistas del continente, se impuso con una ventaja de casi tres puntos porcentuales sobre Iván Cepeda, senador de larga trayectoria y aliado del presidente Gustavo Petro. La diferencia es ajustada y el resultado del balotaje es genuinamente incierto, lo que convierte cada movimiento externo en potencialmente decisivo.

De la Espriella no llegó a esta posición por casualidad. Durante la campaña viajó a Washington para reunirse con congresistas republicanos y con el subsecretario de Estado Christopher Landau, construyendo deliberadamente una red de respaldo internacional que culminó ahora con el aval presidencial de Trump. Su discurso, que mezcla dureza contra el crimen organizado con un retórica antiizquierdista y promesas de orden, replica en gran medida el manual político que Trump mismo perfeccionó y que ha encontrado eco en varios países de la región.

Colombia llega a esta elección en un momento de profunda tensión institucional. El gobierno de Gustavo Petro, que culmina su mandato, ha chocado repetidamente con el Congreso, los gremios económicos y Washington misma, con quien tuvo fricciones notables por políticas de drogas y relaciones con Venezuela. Ese contexto polarizado hace que el respaldo de Trump tenga un peso específico mayor: no es solo una opinión externa, sino una señal sobre el tipo de relación bilateral que podría esperarse según quien gane.

Los puntos clave

  • Trump publicó en Truth Social su apoyo ‘total y absoluto’ a De la Espriella, argumentando que el candidato promovería el comercio, combatiría el narcotráfico y restauraría el orden en Colombia.
  • De la Espriella ganó la primera vuelta con el 43,74% de los votos, frente al 40,90% de Iván Cepeda, y ambos se enfrentarán en la segunda vuelta el 21 de junio de 2025.
  • El presidente Gustavo Petro denunció intervención extranjera y llamó a los colombianos a votar ‘en plena libertad’, sin convertirse en ‘esclavos ni colonia de nadie’.
  • Colombia es el quinto país latinoamericano donde Trump interviene públicamente en procesos electorales desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, después de Argentina, Chile, Honduras y Brasil.
  • De la Espriella agradeció el respaldo y prometió construir ‘una llave’ con el gobierno de Trump ‘como nunca antes la ha tenido Colombia con otro gobierno de Estados Unidos’.

¿Qué significa esto?

La intervención de Trump no es un hecho aislado ni un capricho: forma parte de una estrategia clara de la administración republicana para moldear el mapa político de América Latina a su favor. Al respaldar abiertamente a candidatos afines en Argentina, Chile, Honduras, Brasil y ahora Colombia, Washington está enviando un mensaje que trasciende lo electoral: las relaciones bilaterales con Estados Unidos tendrán una temperatura distinta según quién esté en el poder. Para los votantes colombianos indecisos, ese mensaje puede leerse como una promesa de cooperación o como una amenaza velada, dependiendo de la óptica.

Para Iván Cepeda y el campo progresista, el respaldo de Trump podría convertirse en un arma de doble filo: moviliza al electorado de centro y de izquierda que rechaza la injerencia externa, pero también legitima ante el electorado conservador la candidatura de De la Espriella como el garante de una relación fluida con la principal potencia hemisférica. Colombia depende crucialmente del mercado estadounidense, de los acuerdos de cooperación en materia de seguridad y del apoyo financiero para programas de desarrollo, lo que hace que la promesa de una ‘llave’ con Washington no sea un argumento retórico sino uno con peso económico real.

Perspectiva para América Latina

El patrón que emerge es inequívoco: la Casa Blanca de Trump está utilizando su influencia simbólica y diplomática para intentar inclinar elecciones en la región hacia candidatos que comparten su visión del mundo. Ya lo hizo respaldando al partido de Javier Milei en las legislativas argentinas, al expresidente José Antonio Kast en Chile, a Nasry Asfura en Honduras y a Flávio Bolsonaro en Brasil. Colombia se convierte así en el nuevo frente de esa estrategia, que algunos analistas definen como una ‘doctrina de afinidad ideológica’ y otros como una forma moderna de intervencionismo blando.

Para la región en su conjunto, el precedente es inquietante. La normalización de que un presidente de Estados Unidos avale públicamente candidatos en otros países soberanos erosiona los estándares de no intervención que han sido pilares del derecho internacional americano. Al mismo tiempo, los candidatos que buscan ese aval lo están convirtiendo en un activo de campaña, lo que crea un incentivo estructural para que las futuras candidaturas derechistas de la región compitan por la bendición de Washington como parte de su estrategia electoral doméstica.

Lo que sigue en Colombia es una segunda vuelta que se presenta como una de las más polarizadas y con mayor proyección internacional de la historia reciente del país. Los próximos días serán cruciales para medir si el respaldo de Trump activa o desactiva votantes clave, y si otros actores internacionales, como gobiernos europeos o de la propia región, deciden también pronunciarse. El 21 de junio no decidirá solo el futuro de Colombia, sino también el peso real que tiene la carta Trump en las urnas latinoamericanas.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 3 de junio de 2026
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