El miércoles fue un día de alarma en el corazón del Báltico. Vilna, la capital de Lituania, quedó paralizada durante casi una hora tras detectarse una presunta incursión de drones en su espacio aéreo. El aeropuerto del país cerró sus puertas, los vuelos fueron cancelados y tanto el presidente lituano, Gitanas Nausėda, como la primera ministra, Inga Ruginienė, fueron evacuados a refugios de seguridad. El Parlamento también fue desalojado de forma preventiva.

Una amenaza que se repite

El incidente en Vilna no es un hecho aislado. Desde comienzos del mes se han registrado al menos seis incursiones de drones, confirmadas o sospechosas, en el espacio aéreo de los países bálticos y Finlandia. La situación ha encendido las alarmas en toda la región oriental de Europa, especialmente en los países que comparten frontera con Rusia, mientras la guerra contra Ucrania continúa sin señales de tregua.

Algunos de los aparatos son de origen ucraniano, pero las autoridades europeas sospechan que Rusia los habría desviado deliberadamente hacia el espacio aéreo báltico con el objetivo de generar pánico e inestabilidad. Así lo indicó el comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, quien señaló el martes que Moscú está probando nuevas ‘formas’ de presión sobre los países del flanco oriental con el fin de ‘atemorizar a la población de la región’.

La respuesta de Von der Leyen

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no tardó en pronunciarse. A través de la red social X, calificó de ‘completamente inaceptables’ las amenazas de Rusia contra los Estados bálticos y fue contundente: ‘Rusia y Bielorrusia tienen una responsabilidad directa por los drones que ponen en peligro la vida y la seguridad de las personas en nuestro flanco oriental. Europa responderá con unidad y firmeza’.

Sus palabras llegaron en respuesta a una carta firmada por 15 eurodiputados bálticos que le exigían una condena explícita. En la misiva, los legisladores denunciaban que las provocaciones rusas habían ‘alcanzado un punto crítico’ y reclamaban que Moscú pusiera fin a estas acciones ‘de inmediato’.

Aliados en alerta máxima

La preocupación se extiende más allá del Báltico. El primer ministro polaco, Donald Tusk, declaró desde Varsovia que estos episodios forman parte de una ‘provocación coordinada’ y advirtió que ‘no podemos fingir que no está pasando nada’. Tusk ya había señalado directamente al presidente ruso, Vladimir Putin, como responsable de una incursión de unos 20 drones en espacio aéreo polaco registrada el pasado septiembre.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, subrayó que los incidentes son consecuencia directa de la invasión rusa de Ucrania, a la que calificó de ‘temeraria, ilegal y a gran escala’. Rutte elogió además la rapidez con la que los cazas de la Alianza reaccionaron ante la incursión en Estonia y afirmó: ‘Es exactamente para esto para lo que nos habíamos preparado’.

Más gasto en Defensa y apoyo a Ucrania

Ante el recrudecimiento de estas amenazas, la respuesta europea apunta en una dirección clara: aumentar el gasto en defensa y reforzar el apoyo a Ucrania. El comisario Kubilius lo resumió en pocas palabras: incrementar la inversión nacional en defensa, ampliar el respaldo de la UE al flanco oriental y sostener a Ucrania ‘para que prevalezca’.

La tensión en las fronteras orientales de Europa no deja de escalar, y los incidentes con drones se han convertido en el nuevo frente de una guerra que, aunque librada principalmente en suelo ucraniano, proyecta su sombra cada vez más lejos.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 20 de mayo de 2026
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