La decisión del Gobierno francés de enviar a dos orcas desde el cerrado parque Marineland, en Antibes, hasta Loro Parque en Tenerife ha desatado una fuerte controversia entre organizaciones animalistas y ecologistas de toda Europa. La madre y el hijo, Wikie y Keijo, de 24 y 12 años respectivamente, llevan meses confinados en los tanques del parque francés a la espera de un destino definitivo.
Un cierre que no resolvió el problema
Marineland cerró sus puertas en 2025 como consecuencia de una ley aprobada en Francia en 2021 que prohíbe mantener ballenas y delfines en cautividad con fines de entretenimiento. Sin embargo, el cierre del recinto no ha significado la libertad para sus animales. Wikie y Keijo permanecen en sus tanques junto a una docena de delfines mulares, en unas instalaciones que el propio ministro francés de Transición Ecológica, Mathieu Lefèvre, describió tras una visita sorpresa como en ‘deterioro progresivo’.
Durante esa visita al recinto, celebrada el pasado 15 de mayo según informó el diario ‘Le Figaro’, Lefèvre observó el estado ruinoso de parte de las piscinas y defendió con firmeza la necesidad de actuar: ‘El status quo no es una solución’, afirmó ante los medios.
Loro Parque, un destino cuestionado
La semana pasada, Lefèvre anunció que las dos orcas serían trasladadas a Loro Parque, en Puerto de la Cruz, ‘en las próximas semanas, antes de finales de junio’. La noticia encendió las alarmas de al menos doce organizaciones ecologistas europeas, que enviaron una carta a las autoridades españolas expresando su ‘profunda preocupación’.
Entre las voces críticas destaca la organización británica Born Free, que advierte de que en Loro Parque las orcas ‘probablemente seguirán siendo explotadas para entretenimiento público y, potencialmente, para la cría’. La entidad también recuerda que cuatro orcas habrían muerto de forma prematura en ese mismo parque entre 2021 y 2024.
Más llamativo aún resulta el hecho de que una agencia científica española, encargada de evaluar la idoneidad de las instalaciones, había concluido previamente que los tanques de Loro Parque ‘no cumplían las normas mínimas en términos de superficie, volumen y profundidad’ para albergar cetáceos, según informó la agencia AFP. El propio Gobierno francés había rechazado este destino en un primer momento, antes de cambiar de postura.
El santuario canadiense, una opción descartada
Antes de que Loro Parque volviera a la ecuación, el ministro Lefèvre había aprobado un plan para trasladar a las orcas a un santuario costero en Nueva Escocia, Canadá. El refugio, diseñado específicamente para ballenas retiradas de parques acuáticos y con una extensión equivalente a 50 campos de fútbol, incluiría un sistema de redes flotantes ancladas a tierra.
Sin embargo, el proyecto quedó paralizado tras las advertencias de varios expertos, quienes señalaron que las aguas frías del Atlántico canadiense podrían resultar inadecuadas para unos animales criados durante toda su vida en cautividad y en condiciones muy distintas.
Animales sin retorno posible
Los especialistas son unánimes en un punto: ni Wikie ni Keijo pueden ser devueltos al océano. Los cetáceos criados en cautividad carecen de las habilidades de supervivencia necesarias para vivir en libertad, lo que convierte su reintegración en la naturaleza en una opción inviable.
Desde Loro Parque, sus responsables defienden que el parque ‘desempeña un papel reconocido en la conservación de la biodiversidad, la investigación y la educación’. Pero para sus detractores, el traslado supone un paso atrás en la protección del bienestar animal, precisamente en el país que inspiró la ley que llevó al cierre de Marineland.
La decisión final recae sobre Lefèvre, quien, ante las críticas, ha recordado que ya han muerto dos cetáceos en las deterioradas instalaciones francesas: ‘No voy a correr el riesgo de que vuelva a ocurrir’.



