La inteligencia artificial genera más temor que entusiasmo entre la población del Reino Unido. Así lo revela una nueva encuesta elaborada por investigadores del King’s College de Londres, que consultó a más de 4.500 personas, entre ellas estudiantes universitarios, jóvenes adultos, empresarios y ciudadanos de a pie.

El miedo al desempleo domina la percepción pública

Siete de cada diez encuestados afirman estar preocupados por las consecuencias económicas que podría traer la pérdida masiva de empleos vinculada al avance de la IA. Más de la mitad cree que esta tecnología provocará un desempleo generalizado y, lo que resulta aún más llamativo, uno de cada cinco considera que esa situación podría derivar en disturbios sociales.

Bobby Duffy, coautor del estudio y director del Policy Institute del King’s College London, lo expresó con claridad: ‘La opinión pública observa el rápido desarrollo de la IA con más miedo que entusiasmo, con una preocupación real por su impacto en el empleo, especialmente en los puestos de entrada, y por tanto en las perspectivas de los jóvenes y de la economía en general’.

Cuatro de cada diez encuestados tienen una visión negativa de la IA y consideran que presenta más desventajas que ventajas. Casi la mitad admitió que preferiría evitar las tecnologías basadas en esta herramienta.

El optimismo empresarial frente al escepticismo ciudadano

Aunque el pesimismo es generalizado, los empleadores muestran una actitud significativamente más positiva. Casi el 70% de los empresarios asegura estar entusiasmado con las nuevas oportunidades que podría generar la IA, y cerca de la mitad cree que esta tecnología creará tantos empleos como los que destruirá.

El 56% de los empleadores sostiene que la IA sirve principalmente para apoyar a los trabajadores, no para reemplazarlos. Sin embargo, el 22% reconoció haber reducido ya contrataciones o eliminado puestos de trabajo debido a la adopción de estas herramientas, cifra que asciende al 29% entre las grandes organizaciones.

Fuera del ámbito empresarial, el escepticismo es la norma. Dos tercios de los encuestados creen que las ganancias económicas derivadas de la IA irán a parar principalmente a grandes inversores y corporaciones. Solo el 7% del público general considera que los beneficios se distribuirán de manera justa.

Movimientos de resistencia y demanda de regulación

El estudio se publica en un contexto en el que comienzan a emerger movimientos contrarios a la IA. Uno de ellos es ‘QuitGPT’, que propuso un boicot a ChatGPT tras conocerse que su empresa matriz, OpenAI, firmó en febrero un acuerdo con el Departamento de Guerra de Estados Unidos para el uso sin restricciones de su tecnología en operaciones militares.

Ante este panorama, la ciudadanía reclama una respuesta firme por parte de los gobiernos. El 66% de los encuestados pide una regulación más estricta de las empresas de IA, el 53% exige programas de recualificación profesional y otro 53% apoya la creación de un impuesto específico para las compañías que sustituyan trabajadores por sistemas automatizados.

Los jóvenes, los más vulnerables según la encuesta

El sondeo también revela que la población está más preocupada por el impacto de la IA en las generaciones más jóvenes que por los efectos que podría tener sobre sí misma. Casi seis de cada diez encuestados comparten la predicción del director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, quien en 2025 advirtió que la IA podría eliminar la mitad de todos los empleos administrativos de nivel básico en un plazo de cinco años.

Pese a todo el pesimismo reflejado en los datos, el 43% de los participantes afirmó que seguirá utilizando la IA en el futuro. Solo el 26% aseguró que no lo hará. Una contradicción que resume a la perfección la relación ambivalente que mantiene la sociedad británica con una tecnología que teme, pero de la que ya no puede prescindir del todo.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 20 de mayo de 2026
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