El fenómeno de El Niño está dejando su huella en una de las regiones más vulnerables de Colombia. El río Cauca atraviesa uno de sus momentos más críticos: sus aguas han descendido considerablemente, y las comunidades asentadas en La Mojana ven en esta sequía una oportunidad única que no puede desaprovecharse.
Un boquete que lleva años causando estragos
Desde hace tiempo, el boquete conocido como ‘Cara de Gato’ representa una herida abierta en el sistema hídrico de La Mojana, una subregión ubicada entre los departamentos de Sucre, Bolívar, Córdoba y Antioquia. Este punto de quiebre ha sido responsable de inundaciones recurrentes que devastan cultivos, destruyen viviendas y obligan a familias enteras a abandonar sus hogares cada temporada de lluvias.
Ahora, con el río en su mínima expresión por efecto del fenómeno climático, los pobladores alzaron la voz con más fuerza que nunca. La petición es clara: que el Fondo de Adaptación aproveche este momento para ejecutar el cierre definitivo del boquete.
Las esperanzas puestas en el Fondo de Adaptación
Las comunidades argumentan que este es el escenario ideal para intervenir. Con el caudal del Cauca en niveles mínimos, las condiciones técnicas para realizar la obra son más favorables que en cualquier otra época del año. Esperar a que las aguas suban de nuevo significaría postergar una solución que lleva años pendiente.
El Fondo de Adaptación, entidad creada precisamente para atender emergencias y proyectos de adaptación climática en Colombia, ha sido el interlocutor principal de estas comunidades. Sin embargo, los habitantes reclaman que las promesas no se han materializado con la urgencia que la situación demanda.
‘Este es el momento’, repiten una y otra vez los líderes comunitarios. Cada temporada de inundaciones que pasa sin una solución estructural representa pérdidas millonarias para una región que ya carga con altos índices de pobreza y abandono institucional.
Incendios forestales, la otra preocupación
La sequía que trae consigo el fenómeno de El Niño no solo reduce los niveles del río. También dispara el riesgo de incendios forestales en las zonas aledañas, lo que agrava aún más la situación ambiental de la región. Las autoridades locales han encendido las alertas ante la posibilidad de que focos de fuego afecten los ecosistemas de humedales y ciénagas que caracterizan a La Mojana.
Esta doble amenaza —sequía e incendios— pone en evidencia la fragilidad de un territorio que históricamente ha sido golpeado por los extremos climáticos: demasiada agua en invierno, demasiado calor en verano.
Una región que pide soluciones de fondo
La Mojana no es una región desconocida para las instituciones colombianas. Durante décadas ha sido objeto de diagnósticos, estudios y planes de intervención que pocas veces se concretan. Los habitantes, cansados de esperar, ven en la actual emergencia climática una señal que no debe ignorarse.
El cierre del boquete de ‘Cara de Gato’ no es solo una obra de infraestructura: es, para miles de familias, la diferencia entre perderlo todo cada año o tener por fin la posibilidad de construir una vida estable sobre este suelo.
El río Cauca sigue bajando. Y con él, la paciencia de una comunidad que lleva años pidiendo que alguien actúe antes de que sea demasiado tarde.



