La tensión en el estrecho de Ormuz ha disparado el precio del queroseno y ha puesto en jaque a millones de viajeros que tienen en mente visitar España. Con el combustible aéreo subiendo sin freno, una pregunta regresa con fuerza al debate: ¿es posible llegar a España sin tomar un avión? La respuesta es sí, aunque con matices que dependen del país de origen, el tiempo disponible y las preferencias de cada viajero.
El golpe al bolsillo de las aerolíneas
Por el estrecho de Ormuz transita el 40% del combustible que consumen los aviones comerciales en todo el mundo. La inestabilidad en esa zona ha encarecido de forma considerable la factura energética de las aerolíneas, y eso tiene consecuencias directas sobre los billetes.
El presidente de Iberia, Marco Sansavini, salió al paso esta semana con un mensaje de tranquilidad. En el marco del Madrid Leaders Forum, aseguró que la compañía mantendrá su programación de vuelos durante el verano, que no aplicará recargos adicionales por el alza del combustible y que tampoco tocará las inversiones contempladas en su plan estratégico hasta 2030.
Sin embargo, los números son elocuentes. La factura de combustible del grupo IAG, al que pertenece Iberia, pasará de 7.000 a 9.000 millones de euros en 2026. Y Sansavini fue claro: ‘Aunque la guerra terminara hoy, el efecto sobre el precio de los carburantes se sentirá a medio y largo plazo’. Las infraestructuras de producción tardan en recuperarse y los contratos de suministro no se renegocian de la noche a la mañana.
Lo que Iberia puede garantizar hoy, otras aerolíneas, especialmente las de bajo coste con márgenes mucho más ajustados, no lo tienen tan claro. Y ahí empieza el verdadero problema para quienes quieren viajar a España desde el extranjero.
El tren: una asignatura pendiente
Para el viajero europeo, el tren debería ser la alternativa más natural al avión. Es el medio de transporte que menos contamina, el que más comodidades ofrece durante el trayecto y el que mejor funciona en el corazón del continente. El problema es que España sigue funcionando como una isla ferroviaria.
La red de alta velocidad española históricamente utiliza un ancho de vía diferente al estándar europeo, lo que durante décadas obligó a realizar transbordos en la frontera o a utilizar trenes con ejes adaptables. Si bien las conexiones con Francia han mejorado en los últimos años, con servicios entre Madrid y Lyon o entre Barcelona y París operados por Ouigo, Renfe y SNCF, la oferta sigue siendo muy limitada comparada con la que existe entre París y Ámsterdam o entre Bruselas y Londres.
Desde el Reino Unido no existe ninguna conexión ferroviaria directa con España. Y llegar en tren a Madrid desde Alemania, los Países Bajos o los países escandinavos implica jornadas de viaje que difícilmente pueden competir con un vuelo de dos horas. Ese desequilibrio no tiene solución a corto plazo.
El ferry: lento pero con ventajas reales
Para los viajeros del norte de Europa que disponen de tiempo y buscan una experiencia diferente, el ferry es una opción completamente válida. Las rutas entre Portsmouth o Plymouth y los puertos de Santander y Bilbao llevan décadas en funcionamiento, con travesías de entre 24 y 35 horas.
No es una alternativa para quien tiene prisa, pero sí para quien viaja en familia, con coche propio o simplemente quiere cruzar sin necesidad de pisar un aeropuerto. Brittany Ferries opera estas rutas con plazas disponibles. No es barato, especialmente si se incluye camarote y vehículo, pero en un contexto de vuelos cada vez más caros, la diferencia de precio se reduce. Y tiene una ventaja nada desdeñable: llegas con tu propio automóvil, listo para recorrer el país.
Desde el norte de África: el ferry como vía histórica
Para los viajeros procedentes del norte de África, los ferries entre Marruecos y la Península Ibérica representan una ruta consolidada y muy transitada. Las líneas Tánger-Algeciras y Tánger-Tarifa conectan dos continentes en pocas horas y constituyen una alternativa real y asequible para quienes tienen esa opción geográfica a su alcance.
En definitiva, viajar a España sin avión es posible, pero exige planificación, tiempo y, en muchos casos, asumir que el trayecto formará parte de la experiencia. Con los precios aéreos al alza, estas alternativas dejan de ser una rareza para convertirse en opciones cada vez más a considerar.



