A sus 90 años, Woody Allen no solo sigue filmando: sigue eligiendo ciudades como si fueran personajes. Y la próxima en ocupar ese rol protagónico en su universo cinematográfico es Madrid. El director neoyorquino comenzará a rodar en la capital española el próximo 5 de octubre una comedia romántica coral que, según los términos del proyecto, no usará la ciudad como telón de fondo, sino como alma de la historia. Madrid aparecerá en el propio título de la película, sus calles, plazas y patrimonio arquitectónico serán parte reconocible de la narración, y al menos el 15% de las escenas se rodarán en exteriores de la ciudad.

El proyecto, que lleva el nombre provisional de ‘WASP 2026’ (siglas de ‘Woody Allen Summer Project’), supone una inversión total de 12 millones de euros, de los cuales 1,5 millones provienen del Ayuntamiento de Madrid, una apuesta institucional que refleja algo más que el entusiasmo por el cine: refleja una estrategia deliberada para convertir Madrid en un destino audiovisual de primer nivel mundial. Las previsiones hablan de 1.196 empleos directos y 2.293 indirectos generados por la producción, además del impacto económico indirecto en sectores como el transporte, la hostelería y la logística.

La noticia importa ahora mismo porque no se trata solo de una producción cinematográfica más. Es el cruce entre el poder blando de la cultura, la industria del turismo y la diplomacia de ciudad. Y ese cruce tiene consecuencias concretas que van mucho más allá de las salas de cine.

Contexto: ¿Qué hay detrás de esta noticia?

Woody Allen tiene una relación larga y documentada con España. ‘Vicky Cristina Barcelona’ (2008) fue un fenómeno que disparó el turismo en la ciudad condal y consolidó una imagen de Barcelona como destino romántico, sofisticado y mediterráneo ante audiencias internacionales. Años después, ‘El festival de Rifkin’ (2020) hizo lo propio con San Sebastián, situando el Festival de Cine del País Vasco en el radar de espectadores que quizás nunca habían escuchado hablar de esa ciudad vasca. Madrid, siendo la capital, era, como el propio director reconoció, ‘la asignatura pendiente’.

El fenómeno al que responde esta decisión tiene nombre: ‘turismo de pantalla’, o screen tourism. Se trata de un mercado que mueve alrededor de 100 millones de viajeros al año en todo el mundo. Ciudades como Dubrovnik (Croacia), que multiplicó sus visitantes tras aparecer en ‘Game of Thrones’, o Queenstown (Nueva Zelanda), convertida en destino global gracias a ‘El Señor de los Anillos’, son ejemplos paradigmáticos de cómo una producción audiovisual puede transformar la economía local de manera duradera. Madrid busca replicar ese modelo con la firma más reconocible del cine de autor estadounidense.

El acuerdo reúne a tres productoras: Wanda Visión, Gravier Productions y 3Six9 Studios. La preproducción y el rodaje se realizarán íntegramente en Madrid, mientras que la postproducción se repartirá entre la capital española y Nueva York. La estrategia de distribución contempla estreno internacional, participación en festivales de prestigio y preestrenos en ciudades clave de mercados prioritarios como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Canadá.

Los puntos clave que debes conocer

  • Woody Allen comenzará a rodar en Madrid el 5 de octubre, con una comedia romántica coral en la que la ciudad aparecerá incluso en el título definitivo de la película.
  • El presupuesto total de producción asciende a 12 millones de euros, de los cuales el Ayuntamiento de Madrid aporta 1,5 millones, representando el 12,5% del coste total.
  • El proyecto generará aproximadamente 1.196 empleos directos y 2.293 indirectos, según las previsiones oficiales de la producción.
  • Al menos el 15% de las escenas se rodarán en exteriores reconocibles de Madrid, con la obligación contractual de que los espacios, el patrimonio arquitectónico y los elementos culturales de la ciudad sean claramente identificables en pantalla.
  • La distribución internacional incluye preestrenos en múltiples ciudades y participación en festivales, con mercados prioritarios en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Canadá.

¿Qué significa esto en la práctica?

Lo que Allen le hace a una ciudad es difícil de replicar con presupuestos publicitarios convencionales. Cuando Barcelona apareció en ‘Vicky Cristina Barcelona’, no fue solo una postal bonita: fue una narrativa. Los personajes vivían allí, amaban allí, se transformaban allí. Ese tipo de vínculo emocional entre una ciudad y una audiencia global es exactamente lo que Madrid está comprando con su inversión de 1,5 millones de euros. A modo de comparación, una campaña publicitaria de alcance similar en mercados como Estados Unidos o Reino Unido costaría varias veces esa cifra sin garantizar ni una fracción del impacto cultural.

Los sectores más directamente beneficiados a corto plazo son los de producción audiovisual, servicios técnicos, transporte y hostelería durante el rodaje. Pero el impacto de largo plazo recaerá sobre el turismo cultural y el llamado ‘turismo de localizaciones’, una tendencia en crecimiento sostenido que convierte los escenarios de películas en destinos por derecho propio. Restaurantes, barrios, museos y espacios públicos que aparezcan en la película podrían experimentar un aumento sostenido de visitantes internacionales durante años. Ese efecto multiplicador es precisamente lo que justifica la apuesta institucional.

Perspectiva para Colombia y América Latina

Desde América Latina, esta noticia tiene una lectura doble. Por un lado, el modelo de Madrid es una hoja de ruta replicable. Ciudades como Bogotá, Ciudad de México, Buenos Aires o Cartagena llevan años intentando posicionarse como destinos audiovisuales internacionales, con incentivos fiscales para producciones extranjeras y marcos regulatorios diseñados para atraer rodajes. Colombia, por ejemplo, ha desarrollado en la última década una política de Film Commission que ha atraído producciones de Netflix y otras plataformas globales. Sin embargo, la capacidad de anclar una producción a la identidad cultural de la ciudad, como lo hace Allen con Madrid, sigue siendo el gran desafío pendiente para las capitales latinoamericanas.

Por otro lado, el impacto directo en la región será también cultural y turístico. El público hispanohablante de América Latina, que comparte idioma con España pero no siempre conoce Madrid de primera mano, encontrará en esta película una nueva ventana hacia la ciudad. La distribución en mercados de habla hispana, que previsiblemente será amplia dado el contexto de la producción, puede reforzar el flujo de turistas latinoamericanos hacia España, un segmento que ya es significativo y que tiene en Madrid uno de sus destinos preferentes en Europa.

Lo que viene: ¿Qué esperar?

El rodaje arranca en octubre y la postproducción se completará entre Madrid y Nueva York. Dado el ritmo habitual de trabajo de Allen, es razonable esperar que la película esté lista para la temporada de festivales de 2026, posiblemente con un estreno en Cannes, Venecia o el propio Festival de San Sebastián, que ya tiene historia con el director. Lo que hay que seguir de cerca en los próximos meses es la confirmación del reparto, que actualmente se mantiene bajo estricta reserva, y la elección definitiva de las localizaciones, que condicionarán qué barrios y espacios de Madrid protagonizarán la historia.

Desde News Media IA, consideramos que este proyecto es un caso de estudio sobre cómo las ciudades pueden usar la cultura como instrumento de política exterior y desarrollo económico. La pregunta no es si Madrid saldrá beneficiada, sino en qué medida otras capitales hispanohablantes están dispuestas a aprender del modelo y aplicarlo con la misma ambición estratégica. Madrid tenía una asignatura pendiente con Allen. Ahora, el resto de las grandes ciudades de habla hispana tiene una asignatura pendiente con el mundo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el Ayuntamiento de Madrid invierte dinero público en una película de Woody Allen?

La inversión de 1,5 millones de euros se enmarca en una estrategia de promoción internacional a través del cine, aprovechando el fenómeno del ‘turismo de pantalla’, que mueve 100 millones de viajeros al año en todo el mundo. La lógica es que el impacto en turismo, visibilidad internacional y generación de empleo supera con creces el coste de la aportación municipal.

¿Cuándo podremos ver la película en cines?

El rodaje comienza el 5 de octubre y la postproducción se realizará entre Madrid y Nueva York. Con ese calendario, el estreno más probable se sitúa en la temporada de festivales de 2026, aunque la fecha definitiva aún no ha sido confirmada por la producción.

¿Qué ciudades de América Latina han intentado algo similar para atraer producciones internacionales?

Colombia, México y Argentina cuentan con políticas de incentivos fiscales para atraer rodajes extranjeros, con resultados crecientes especialmente en el segmento de plataformas digitales. Sin embargo, ninguna ha logrado aún el tipo de vinculación narrativa profunda que Allen establece con las ciudades que filma, que es precisamente el valor diferencial del proyecto madrileño.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 24 de junio de 2026
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