Corea del Norte experimenta su mayor expansión económica en ocho años, con un crecimiento del Producto Interno Bruto del 3,7% en 2024, según estimaciones del Banco Central de Corea del Sur. Este repunte representa un giro significativo para una economía que ha permanecido estancada durante décadas bajo el régimen de Kim Jong-un, quien recientemente proclamó una «transformación milagrosa» en su país durante la Asamblea legislativa de marzo pasado.
El cambio de narrativa del líder norcoreano es notable. Hace apenas cuatro años, durante la pandemia de covid-19, Kim apareció en televisión pidiendo disculpas a su pueblo por no poder aliviar sus dificultades económicas. Ahora, con un tono radicalmente distinto, se jacta de que Corea del Norte «ya no es un país susceptible a las amenazas de otros». Según Stephen Haggard, investigador especializado en economía norcoreana de la Universidad de California, San Diego, «el régimen es más rico que nunca».
Contexto y antecedentes
Corea del Norte ha enfrentado una crisis de subsistencia durante décadas. Según cifras de Naciones Unidas, aproximadamente 11 millones de personas—el 45% de la población—viven en estado de malnutrición. El país ha sido caracterizado por años de control estatal absoluto de la economía, aislamiento internacional extremo y abandonment de servicios públicos, mientras los recursos se canalizaban hacia un aparato de seguridad opresivo. El Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, ha descrito la situación como una «crisis de derechos humanos» de proporciones alarmantes.
La pandemia de covid-19 en 2020 profundizó la crisis. Para una economía ya rezagada y poco conectada con el mundo exterior, el golpe económico global fue devastador. Las sanciones internacionales se intensificaron, los reportes de escasez de alimentos se multiplicaron, y el régimen enfrentó su momento de mayor debilidad en años. Sin embargo, desde entonces, las circunstancias han cambiado sustancialmente, permitiendo al régimen capitalizar nuevas oportunidades geopolíticas y comerciales.
Puntos clave
- El PIB de Corea del Norte creció 3,7% en 2024, la mayor expansión en ocho años, según el Banco Central de Corea del Sur
- Las exportaciones de armas a Rusia para la guerra en Ucrania han generado ingresos significativos para el régimen de Kim Jong-un
- El comercio con China, mayor control de mercados informales y relajación en la aplicación de sanciones internacionales contribuyen a la mejora económica
- Señales visibles de recuperación en Pyongyang incluyen mayor iluminación eléctrica, ascensores funcionales, teléfonos móviles generalizados y servicios de transporte por aplicación
- A pesar de la mejoría en la capital, la población general fuera de la élite dirigente continúa enfrentando duras condiciones de vida y malnutrición
Que significa esto?
El crecimiento económico de Corea del Norte representa un fortalecimiento del régimen de Kim Jong-un en múltiples dimensiones. Financieramente, el régimen cuenta ahora con recursos para consolidar su poder político, invertir en su aparato militar nuclear y completar proyectos de infraestructura que sirven como propaganda interna. La alianza estratégica con Rusia durante la guerra en Ucrania ha resultado especialmente lucrativa: envíos de armas y soldados norcoreanos han abierto una nueva fuente de divisas en un contexto donde las sanciones tradicionales han perdido efectividad. Este nuevo panorama económico permite a Kim presentar un mensaje de fortaleza nacional, alejándose de la imagen de debilidad que proyectó durante la pandemia.
Sin embargo, la mejora económica es profundamente desigual y selectiva. Los beneficios se concentran en Pyongyang y entre la élite gobernante, mientras que fuera de la capital persisten condiciones de privación severa para la mayoría de la población. El régimen sigue siendo uno de los más cerrados y represivos del mundo, con violaciones sistemáticas de derechos humanos documentadas internacionalmente. La «transformación milagrosa» de Kim es fundamentalmente una transferencia de riqueza hacia el aparato estatal y militar, no una mejora genuina en las condiciones de vida de los 11 millones de norcoreanos que sufren malnutrición.
Perspectiva para Colombia y América Latina
El caso de Corea del Norte ofrece lecciones inquietantes para América Latina sobre cómo regímenes autoritarios pueden consolidar poder mediante aislamiento, represión y alianzas geopolíticas estratégicas. La capacidad de Kim para transformar su economía sin liberalizar su sistema político contradice narrativas que aseguran que el crecimiento económico necesariamente conduce a apertura democrática. Para países latinoamericanos, esto subraya la importancia de vigilar no solo cifras macroeconómicas, sino cómo se distribuye la riqueza y si beneficia al conjunto de la población o solo a élites gobernantes.
Además, la alianza norcoreana-rusa durante el conflicto ucraniano ilustra cómo regímenes aislados pueden encontrar nuevas formas de eludir sanciones internacionales a través de alianzas con potencias emergentes. Para la región latinoamericana, particularmente países que mantienen relaciones complejas con potencias globales, esto representa un recordatorio de que el aislamiento económico radical puede tener consecuencias impredecibles y que la seguridad internacional requiere vigilancia constante sobre movimientos de armas y tecnología militar entre actores no estatales convencionales.
Preguntas frecuentes
¿Cómo logró Corea del Norte mejorar su economía si estaba bajo sanciones internacionales?
La mejora económica resulta principalmente de tres factores: primero, las exportaciones de armas a Rusia para la guerra en Ucrania generan divisas significativas; segundo, el comercio con China continúa siendo importante y se ha intensificado; tercero, el régimen ha aumentado el control sobre mercados informales internos, canalizando más recursos hacia el estado. Simultáneamente, las potencias occidentales han enfocado menos recursos en hacer cumplir las sanciones, permitiendo más flexibilidad al régimen para comerciar.
¿La situación de la población norcoreana realmente mejoró con este crecimiento económico?
No significativamente para la mayoría. Aunque Pyongyang muestra mejoras visibles en infraestructura, iluminación y servicios, aproximadamente el 45% de la población de 11 millones de personas sigue malnutrida. Los beneficios del crecimiento se concentran en la capital y la élite gobernante. Fuera de estos círculos privilegiados, las condiciones de vida siguen siendo difíciles. El régimen utiliza las mejoras superficiales como herramienta de propaganda interna para consolidar su poder, pero no ha implementado reformas que mejoren el bienestar general de los ciudadanos.
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