Una ola de calor sin precedentes azota Europa, con temperaturas que alcanzan los 32°C en regiones tradicionalmente frías como Yorkshire, en el Reino Unido. Mientras millones de personas buscan desesperadamente formas de refrescarse, las redes sociales, especialmente TikTok, se han inundado de trucos virales que prometen alivio del bochorno extremo. Uno de los más populares es congelar el pijama antes de dormir, una solución que, aunque proporciona un alivio momentáneo, refleja una realidad más profunda: la mayoría de las viviendas europeas no están preparadas para enfrentar temperaturas tan extremas.
El problema es particularmente grave en el Reino Unido, donde solo entre el 5 y el 7 por ciento de las viviendas cuentan con aire acondicionado. Las casas británicas fueron diseñadas para retener calor durante inviernos largos y fríos, no para mantener temperaturas internas moderadas durante olas de calor extremo. Esta semana, mientras las temperaturas se mantienen en 32°C, los expertos advierten que las noches tropicales —aquellas en las que la temperatura no desciende de 20°C— se están convirtiendo en un problema de salud pública cada vez más grave, especialmente para los adultos mayores y personas con condiciones de salud preexistentes.
Contexto y antecedentes
Las olas de calor en Europa no son un fenómeno nuevo, pero su intensidad y frecuencia han aumentado dramáticamente en los últimos años debido al cambio climático. Según la Oficina Meteorológica británica (Met Office), la probabilidad de experimentar tres noches tropicales consecutivas en julio ha incrementado significativamente. En España, ciudades como Madrid y Sevilla ya enfrentan regularmente temperaturas superiores a 40°C durante el verano, por lo que han desarrollado sistemas de refugios climáticos en bibliotecas, polideportivos y centros comunitarios. En el Reino Unido, una región que históricamente no ha necesitado prepararse para tales extremos, la adaptación ha sido más lenta.
La situación ha llevado a que ciudades como Leeds lancen iniciativas como el programa ‘Cool Space’, que abre 39 centros públicos para que los ciudadanos puedan acceder a espacios con aire acondicionado durante las horas más calurosas del día. Estos refugios se asemejan a los refugios climáticos que España ha implementado en los últimos años, reflejando una tendencia regional hacia soluciones comunitarias ante la incapacidad de las viviendas privadas para mantenerse frescas de forma natural.
Puntos clave
- Solo entre el 5 y el 7 por ciento de las viviendas en el Reino Unido tienen aire acondicionado, a diferencia de otros países europeos con mayor prevalencia de este sistema
- Las temperaturas nocturnas elevadas (noches tropicales) están vinculadas con aumentos en la mortalidad, particularmente entre adultos mayores y personas con problemas de salud previos
- El truco viral de congelar el pijama proporciona solo alivio temporal, ya que la ropa regresa a la temperatura ambiente en cuestión de minutos
- El cambio climático ha aumentado significativamente la probabilidad de experimentar múltiples noches tropicales consecutivas durante el verano europeo
- Ciudades como Leeds han implementado espacios públicos de enfriamiento (Cool Spaces) con aire acondicionado como estrategia comunitaria de adaptación al calor extremo
Que significa esto?
El fenómeno de las olas de calor extremas en Europa representa un quiebre fundamental en la forma en que millones de personas pueden vivir cómodamente en sus propios hogares. A diferencia de regiones como América Central, del Sur y del Sureste Asiático, donde el calor extremo es un fenómeno climático histórico, Europa nunca desarrolló la infraestructura residencial necesaria para manejarlo. Las casas británicas, españolas, francesas y alemanas fueron diseñadas para climas templados y fríos, priorizando el aislamiento térmico para conservar el calor en invierno. Ahora, ese mismo aislamiento se convierte en una trampa de calor durante el verano. La consecuencia es que los gobiernos europeos se ven obligados a implementar soluciones de emergencia, como los espacios de enfriamiento comunitarios, mientras las personas recurren a trucos caseros que tienen efectividad limitada.
Desde una perspectiva de salud pública, el desafío es aún más grave. Ruth Engle, científica de datos en el World Resources Institute, advierte que el calor nocturno sostenido impide que los cuerpos se recuperen de las temperaturas extremas del día, acumulando lo que se conoce como «carga térmica». Para las poblaciones vulnerables —adultos mayores, personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o mentales— esto puede ser mortal. Los estudios epidemiológicos ya demuestran una correlación directa entre temperaturas nocturnas elevadas y aumento de la mortalidad. En un contexto donde las olas de calor se prolongan y aumentan en intensidad, la salud pública europea enfrenta un desafío sin precedentes.
Perspectiva para Colombia y América Latina
Para América Latina, y Colombia en particular, la situación europea presenta tanto una advertencia como una oportunidad de aprendizaje. Mientras que países latinoamericanos han convivido históricamente con temperaturas extremas, también han experimentado sus propios cambios en los patrones climáticos. Colombia, ubicada en la región tropical, enfrenta desafíos cada vez mayores relacionados con el aumento de temperaturas y la variabilidad de las precipitaciones. Sin embargo, la experiencia acumulada en construcción y diseño de espacios públicos para manejar el calor ofrece lecciones valiosas. En ciudades como Cali, Barranquilla y Santa Marta, los arquitectos e ingenieros han desarrollado estrategias probadas de ventilación natural, uso de materiales reflectantes y diseño urbano que promueve la circulación de aire, que podrían ser adaptadas en Europa. Adicionalmente, la implementación de espacios públicos de enfriamiento en Europa refleja una tendencia que América Latina ya ha explorado: reconocer el calor extremo como un problema de salud pública colectivo que requiere soluciones comunitarias, no solo individuales.
Preguntas frecuentes
¿Realmente funciona congelar el pijama para refrescarse durante la noche?
Sí, pero solo temporalmente. Cuando la ropa congelada entra en contacto con la piel, proporciona una ráfaga inicial de alivio que dura apenas algunos minutos. Esto ocurre porque la ropa retiene muy poca energía térmica en comparación con el cuerpo humano, por lo que rápidamente regresa a la temperatura ambiente. El efecto es similar al de voltear la almohada en plena noche buscando el lado fresco: momentáneamente reconfortante, pero no una solución sostenible para pasar una noche tropical cómoda.
¿Cuál es el riesgo real de las temperaturas nocturnas elevadas para la salud?
Las temperaturas nocturnas que no descienden por debajo de 20°C (noches tropicales) impiden que el cuerpo humano se recupere del estrés térmico acumulado durante el día. Esto incrementa lo que los científicos llaman «carga térmica acumulada
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