Un cuadro barroco pintado hace más de 400 años por el maestro flamenco Jan Brueghel el Viejo se convierte en un testimonio extraordinario de la historia natural. El óleo titulado ‘Aire’, conservado en el Museo de Bellas Artes de Lyon, ha revelado un secreto que pasó desapercibido durante siglos: la representación detallada de un murciélago nóctulo cazando un pájaro en pleno vuelo, un comportamiento que la ciencia moderna no documentaría hasta 2025.
Investigadores españoles de la Estación Biológica de Doñana (EBD) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han publicado recientemente en la revista PNAS sus hallazgos sobre esta obra maestra del siglo XVII. El análisis detallado del cuadro reveló que Brueghel el Viejo, además de ser un artista magistral, poseía un conocimiento extraordinario de la fauna europea. En el margen superior derecho de la composición, prácticamente en el borde de la pintura, el artista plasmó con precisión un murciélago de la especie Nyctalus lasiopterus, conocido como nóctulo gigante, portando una pequeña ave en las fauces mientras vuela. Este detalle, invisible para el observador casual, constituye el primer registro visual documentado de un comportamiento depredador que la zoología moderna no confirmaría hasta cuatro siglos después.
Contexto y antecedentes
Jan Brueghel el Viejo fue uno de los pintores más destacados del Renacimiento tardío y el período barroco temprano. Hijo del celebrado Pieter Brueghel el Viejo, desarrolló un estilo caracterizado por la meticulosidad en los detalles y la capacidad de capturar elementos naturales con una precisión que sorprendería incluso a científicos contemporáneos. El cuadro ‘Aire’ forma parte de una serie de composiciones alegóricas que representan los cuatro elementos. La obra presenta a la musa Urania descansando sobre una nube mientras sostiene una esfera armilar, símbolo del conocimiento astronómico. El dios Apolo atraviesa el cielo en su carro tirado por corceles, mientras el firmamento se puebla de criaturas aladas.
El análisis de detalle publicado por el museo francés y luego por el equipo del CSIC contabilizó 60 especies distintas de aves en la composición. Entre ellas figuran avestruces, pavos reales, cisnes, flamencos, grullas, búhos, gallinas y decenas de otras especies aladas. Cada una fue pintada con una precisión anatómica que sugiere que Brueghel el Viejo no solo poseía una imaginación artística considerable, sino también un profundo conocimiento observacional de la fauna de su época. Las aves aparecen tanto en reposo como en vuelo, y su distribución en el cuadro no parece aleatoria, sino resultado de un estudio sistemático.
Puntos clave
- El cuadro ‘Aire’ fue pintado hacia 1611 por Jan Brueghel el Viejo y contiene la representación de 60 especies distintas de aves identificadas por especialistas modernos.
- En el margen superior derecho de la obra figura un murciélago Nyctalus lasiopterus (nóctulo gigante) de 46 cm de envergadura capturando un pájaro en vuelo, un comportamiento documentado gráficamente 400 años antes que la ciencia.
- Investigadores de la Estación Biológica de Doñana del CSIC descubrieron este detalle al analizar la pintura como fuente de información sobre la fauna histórica, publicando sus hallazgos en PNAS en 2025.
- La ciencia moderna confirmó el comportamiento depredador del nóctulo gigante sobre aves paseriformes recién en octubre de 2025, cuando equipos del CSIC captaron por primera vez el sonido de un murciélago cazando un petirrojo en Doñana.
- Aunque Brueghel el Viejo capturó una observación natural precisa, los expertos aclaran que la representación artística no coincide exactamente con el método real: los murciélagos sujetan las presas con las patas traseras, no con la boca como se muestra en el cuadro.
Qué significa esto
El descubrimiento representa un cambio paradigmático en la forma como entendemos la intersección entre arte y ciencia natural. Durante siglos, las obras maestras del Renacimiento y el Barroco fueron apreciadas exclusivamente por su valor artístico, técnico y estético. Sin embargo, este hallazgo demuestra que los grandes maestros de la pintura clásica europeos funcionaban también como observadores naturalistas sofisticados, registrando comportamientos animales con una precisión que antecedía en siglos a la metodología científica moderna. Pedro Romero-Vidal, el ecólogo que identificó este peculiar detalle en el margen de la composición, tuvo la perspicacia de reconocer que una escena de caza entre murciélagos y aves nunca antes había sido representada en ninguna de las muchas pinturas históricas que había examinado. Esta rareza fue precisamente lo que activó su instinto investigador.
Desde una perspectiva más amplia, este descubrimiento abre nuevas vías de investigación sobre cómo los artistas históricos europeos documentaron visualmente comportamientos de fauna que no sería científicamente comprobado hasta siglos después. También plantea interrogantes fascinantes sobre el nivel de conocimiento ecológico que poseían estos artistas, sobre sus métodos de observación y sus redes de información. ¿Brueghel el Viejo fue testigo directo de este comportamiento depredador, o accedió a esta información a través de otros medios? El cuadro se convierte así no solo en una obra de arte de incalculable valor, sino en un documento histórico que enriquece nuestra comprensión de cómo se transmitía el conocimiento natural en el siglo XVII.
Perspectiva para Colombia y América Latina
Este hallazgo posee implicaciones significativas para los países latinoamericanos, particularmente para Colombia, que alberga una excepcional biodiversidad de quirópteros. Colombia es hogar de más de 200 especies de murciélagos, la mayor cantidad de cualquier país en el mundo. El descubrimiento de que artistas históricos europeos documentaban comportamientos complejos de depredación abre la posibilidad de que obras de arte colonial y republicano en museos latinoamericanos podrían contener información invaluable sobre la fauna regional. Pinturas de maestros coloniales latinoamericanos podrían revelar comportamientos de especies autóctonas que aún no han sido completamente documentados por la ciencia moderna. Este enfoque interdisciplinario, que combina historia del arte con ecología y zoología, podría convertirse en una herramienta revolucionaria para reconstruir la historia natural de América Latina antes de la era industrial.
Preguntas frecuentes
¿Cómo identificaron los científicos que el murciélago en el cuadro llevaba un pájaro en la boca?
El equipo de investigadores de la Estación Biológica de Doñana utilizó análisis detallados de la pintura y comparación anatómica con especímenes de Nyctalus lasiopterus. Los expertos observaron cuidadosamente el área alrededor de las fauces del murciélago y pudieron distinguir la forma del pájaro pequeño que sostenía. Este análisis fue facilitado por estudios de detalle de alta resolución publicados por el museo francés que conserva la obra.
¿Por qué tardó la ciencia moderna 400 años en documentar este comportamiento?
El comportamiento depredador del nóctulo gigante es difícil de observar porque estos murciélagos cazan durante la noche, en pleno vuelo y a través de ecolocalización. Aunque los científicos encontraron evidencias indirectas en heces de murciélagos hace varias décadas, no fue hasta 2025 que investigadores del CSIC lograron capturar el sonido directo de un nóctulo cazando un petirrojo en vuelo en Doñana, proporcionando la primera evidencia directa y definitiva de este comportamiento depredador.
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