El Parque Espíritu del Manglar, en Cartagena, se convirtió este martes en el escenario más emotivo del duelo que recorre el Caribe colombiano. Frente a la escultura que inmortaliza a Totó La Momposina, cientos de cartageneros y visitantes llegaron a depositar flores, velas y tambores en un altar improvisado para despedir a quien fuera considerada la voz más universal de la música tradicional colombiana.

Una obra que hoy es altar

El escultor Óscar Noriega, autor de la pieza que representa a la artista en bronce, no pudo ocultar la emoción al ver cómo su creación se transformaba en punto de encuentro para el dolor colectivo. ‘Cuando uno esculpe a alguien así, no imagina que la obra se va a convertir en un lugar de despedida tan pronto’, confesó el artista, visiblemente conmovido por la multitud reunida a los pies de la figura.

La escultura, ubicada en ese parque que evoca la naturaleza más profunda del litoral Caribe, fue concebida como un homenaje en vida a la cantante. Hoy, sin embargo, funciona como un punto sagrado donde la gente acude a recordar su legado y a procesar una pérdida que se siente irreparable.

Bolívar llora a su hija más ilustre

Totó La Momposina falleció a los 85 años dejando tras de sí una obra musical que trascendió fronteras, géneros e idiomas. Nacida en Talaigua Nuevo, en el departamento de Bolívar, su voz fue durante décadas el puente entre las tradiciones afrocolombianas y el mundo entero. El bullerengue, la cumbia, el porro y el mapalé encontraron en ella a su embajadora más fiel y poderosa.

Las autoridades locales y nacionales se sumaron a las condolencias. Representantes de la cultura en Bolívar describieron su partida como ‘el fin de una era’, aunque reconocieron que su música seguirá sonando en cada rincón donde el tambor tenga vida.

El tambor como identidad

Lo que hizo grande a Sonia Bazanta Vides, su nombre real, no fue únicamente su talento vocal. Fue su compromiso profundo con la memoria. Desde muy joven comprendió que los ritmos del Caribe colombiano corrían el riesgo de diluirse ante las corrientes comerciales, y dedicó su vida entera a rescatarlos, documentarlos y proyectarlos al mundo.

Sus actuaciones en los escenarios más importantes de Europa y América Latina llevaron el nombre de Colombia a lugares insospechados. Colaboró con artistas internacionales de primer nivel y fue reconocida con numerosos premios y distinciones que celebraron su aporte a la diversidad cultural del planeta.

Un legado que el viento no se lleva

Mientras Cartagena llora, los tambores resuenan. Músicos locales se congregaron espontáneamente alrededor de la escultura para interpretar los ritmos que ella hizo eternos. No fue un acto organizado: fue un impulso colectivo, una necesidad de honrar con la misma música que ella defendió toda su vida.

El Parque Espíritu del Manglar, con su bronce firme y su entorno natural, resume bien lo que fue Totó La Momposina: una figura enraizada en la tierra, fuerte como el mangle, indomable como el Caribe. Colombia pierde a una de sus voces más grandes, pero gana la certeza de que esa voz nunca podrá ser silenciada del todo.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 19 de mayo de 2026
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