Un museo al aire libre en la ciudad danesa de Aarhus acaba de alcanzar la cima del reconocimiento cultural europeo. Den Gamle By, conocido como el Museo Nacional al Aire Libre de Historia y Cultura Urbanas, fue galardonado con el European Museum of the Year Award 2026 durante la ceremonia oficial celebrada en Bilbao, España, consolidándose como el referente más importante del continente en innovación museística y compromiso social.
El galardón, otorgado por el European Museum Forum (EMF), reconoce a instituciones que no solo preservan el patrimonio, sino que lo transforman en una herramienta viva de reflexión ciudadana. Den Gamle By logró convencer al jurado con un modelo que combina inmersión histórica —abarcando cuatro siglos de vida urbana, desde 1600 hasta 2014— con una agenda social urgente que incluye temas como la migración, la sostenibilidad y la justicia social.
Contexto y antecedentes
El European Museum of the Year Award (EMYA) es uno de los premios más prestigiosos del sector cultural en Europa. Fue fundado en 1977 y en 2026 celebra su 50ª edición, lo que le otorga una dimensión simbólica especial a esta entrega. A lo largo de sus casi cinco décadas de historia, el galardón ha servido como barómetro de las tendencias museísticas del continente, premiando instituciones que van más allá de la simple custodia de objetos para convertirse en espacios de debate público.
Den Gamle By no es un recién llegado al escenario cultural europeo. Fundado a principios del siglo XX por iniciativa ciudadana, el museo fue concebido desde su origen como un proyecto colectivo: creado por gente corriente y dedicado a narrar la historia de gente corriente. Esta filosofía lo distingue de los grandes museos nacionales construidos para celebrar élites o victorias militares. Su ubicación en Aarhus, la segunda ciudad más grande de Dinamarca, le ha permitido desarrollar una relación estrecha y continua con su comunidad local.
En los últimos años, el museo ha apostado decididamente por actualizar su narrativa. A las reconstrucciones históricas tradicionales se han sumado exposiciones que interpelan al visitante sobre el presente: el cambio climático, la diversidad cultural y la desigualdad social forman parte de su agenda permanente. Este giro hacia la relevancia contemporánea fue precisamente lo que cautivó al jurado internacional.
Los puntos clave
- El premio fue entregado en Bilbao, España, durante la ceremonia oficial de los EMYA 2026, consolidando a la ciudad vasca como sede de un evento de primer nivel cultural europeo.
- Den Gamle By permite explorar 400 años de historia urbana a través de cuatro exposiciones inmersivas e interactivas que trasladan al visitante desde 1600 hasta el año 2014.
- La sostenibilidad y la participación comunitaria son ejes centrales del modelo del museo, que incluye cultivo de variedades tradicionales de plantas, talleres de reparación y proyectos con voluntarios locales.
- Otros museos europeos también fueron reconocidos: el Young V&A de Londres obtuvo el Council of Europe Museum Prize, mientras que instituciones de Eslovenia, Suiza, Alemania y Finlandia recibieron premios en categorías específicas.
- El certamen celebra su 50ª edición en 2026, un hito que refuerza la trascendencia histórica del reconocimiento y su papel como guía de las mejores prácticas museísticas del continente.
¿Qué significa esto?
El triunfo de Den Gamle By no es solo un logro para Dinamarca: es una señal clara sobre hacia dónde debe avanzar el sector museístico global. El jurado no premió una colección de objetos valiosos ni una arquitectura espectacular, sino un modelo de gestión cultural centrado en la comunidad y en la relevancia social. Esto supone un mensaje directo a los museos de todo el mundo: la supervivencia institucional en el siglo XXI depende de la capacidad para conectar con las preocupaciones reales de la ciudadanía, no solo con el pasado.
El impacto también es metodológico. El papel central que Den Gamle By otorga a los voluntarios —quienes aportan conocimientos especializados y experiencia personal a las narrativas del museo— representa un modelo de cocreación cultural que desafía la jerarquía tradicional entre expertos e instituciones, por un lado, y público pasivo, por otro. Este enfoque participativo tiene implicaciones profundas para cómo se financia, se gestiona y se evalúa el éxito de un museo en la actualidad.
Perspectiva para América Latina
Para la región latinoamericana, el reconocimiento a Den Gamle By ofrece un espejo valioso. América Latina cuenta con una riqueza patrimonial extraordinaria, pero muchos de sus museos siguen atrapados en modelos decimonónicos que privilegian la narrativa oficial sobre la diversidad de voces. El modelo danés —que aborda explícitamente temas como la migración y la justicia social desde el espacio museístico— resulta especialmente pertinente para sociedades plurales y desiguales como las latinoamericanas, donde la memoria histórica es un campo en permanente disputa.
Países como México, Colombia, Argentina o Brasil tienen experiencias museísticas innovadoras que apuntan en direcciones similares, pero la brecha de financiamiento y reconocimiento internacional sigue siendo significativa. La visibilidad que otorgan premios como el EMYA podría inspirar a gestores culturales latinoamericanos a reorientar sus instituciones hacia modelos más participativos y comprometidos con el presente, y a buscar redes de cooperación cultural con Europa para fortalecer esas iniciativas.
La próxima edición del EMYA, que celebrará su 50ª ceremonia, promete ser un evento de especial trascendencia para el sector. De cara a ese hito, la comunidad cultural internacional tendrá puesta la mirada en qué nuevas instituciones se atreven a redefinir el papel del museo en una sociedad que cambia a una velocidad sin precedentes.



