Una canoa que surca aguas imaginarias, trenzas que evocan raíces ancestrales y una marimba que vibra como el corazón del Pacífico colombiano: estos son los elementos que la artista caleña conocida como Teca eligió para dar vida al afiche oficial de la trigésima edición del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez. La imagen no es solo un cartel promocional; es una declaración cultural sobre la memoria viva de las comunidades afrodescendientes del litoral pacífico colombiano.

El festival, programado del 9 al 17 de agosto de 2026 en la ciudad de Cali, llega a su edición número treinta con una propuesta gráfica que refleja la creciente exigencia artística que rodea al evento. La obra de Teca sintetiza en un solo cuadro visual el tránsito de músicas, creencias y saberes que han viajado durante siglos desde las selvas y ríos del Pacífico hasta los escenarios urbanos, consolidando al Petronio como el festival afro más importante de América Latina.

Contexto y antecedentes

El Festival Petronio Álvarez nació en 1997 en honor a Patricio Romano ‘Petronio’ Álvarez, compositor chocoano autor de ‘Mi Buenaventura’, una de las canciones más emblemáticas del folclor del Pacífico colombiano. Durante casi tres décadas, el evento ha evolucionado de una pequeña celebración local a un referente cultural de dimensión latinoamericana, capaz de reunir a miles de visitantes nacionales e internacionales cada agosto en Cali, la capital mundial de la salsa pero también guardiana de las tradiciones del Pacífico.

La elección del afiche oficial es, desde hace varios años, un acto cultural en sí mismo. Cada edición convoca a artistas visuales colombianos, muchos de ellos afrodescendientes, para plasmar en una imagen la esencia del festival. Este proceso ha ganado reconocimiento institucional por parte de la Alcaldía de Cali, que lo promueve como un ejercicio de memoria y representación. Teca, artista caleña con una trayectoria arraigada en la ilustración de identidades culturales diversas, fue seleccionada para esta edición especial que celebra tres décadas de resistencia cultural.

La trigésima edición llega en un momento en que el festival atraviesa también una transformación urbana: la reconversión de espacios como la antigua carpa de espectáculos hacia nuevas zonas como la llamada Zona 65, en el corredor sur de Cali, busca ampliar la experiencia gastronómica y cultural del evento, adaptando la ciudad a las crecientes dimensiones del certamen.

Los puntos clave

  • La artista Teca, creadora caleña, diseñó el afiche oficial de la trigésima edición del Festival Petronio Álvarez, utilizando símbolos profundos de la cultura afropacífica colombiana.
  • Los elementos visuales centrales —una canoa, trenzas y una marimba— representan el tránsito histórico de músicas, memorias y creencias de las comunidades del Pacífico colombiano.
  • El festival se realizará del 9 al 17 de agosto de 2026 en Cali, consolidando su calendario anual como el evento afro más relevante de la región latinoamericana.
  • La edición número treinta incluye transformaciones urbanas significativas en los espacios del evento, como la creación de la Zona 65, orientada a la experiencia gastronómica y cultural.
  • El afiche refleja una exigencia gráfica creciente, con un reconocimiento institucional de la Alcaldía de Cali a los artistas visuales que documentan y celebran la memoria afrodescendiente.

¿Qué significa esto?

Más allá del valor estético, el afiche del Petronio Álvarez cumple una función política y cultural que no debe subestimarse: visibiliza a las comunidades afrodescendientes del Pacífico colombiano en un contexto de persistente desigualdad estructural. Las imágenes de la canoa y la marimba no son decorativas; son recordatorios de que la cultura del litoral pacífico —una de las regiones más biodiversas y, paradójicamente, más golpeadas por la pobreza y la violencia en Colombia— tiene una riqueza simbólica que merece ser celebrada y protegida. Cada afiche es, en ese sentido, un acto de resistencia.

Para Cali, la ciudad anfitriona, el Petronio representa también un desafío de gestión urbana y turística. La transformación de espacios como la conversión hacia la Zona 65 muestra que el festival ha superado con creces su escala original y obliga a repensar la infraestructura cultural de la ciudad. Las consecuencias son positivas en términos de turismo y economía creativa, pero también exigen garantías de que las comunidades originarias del festival —las afrodescendientes del Pacífico— sigan siendo protagonistas y no simples proveedoras de un producto cultural para el consumo externo.

Perspectiva para América Latina

El Festival Petronio Álvarez es, junto con el Carnaval de Barranquilla y algunos festivales afrobrasileños, uno de los referentes más poderosos de la celebración de la herencia africana en América Latina. En una región donde las comunidades afrodescendientes representan entre el 20 y el 25 por ciento de la población total —según datos de la CEPAL— pero siguen enfrentando disparidades históricas en acceso a derechos, educación y representación, un festival de esta magnitud tiene una dimensión que trasciende lo artístico. La marimba del Pacífico colombiano fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2015, lo que otorga al Petronio una proyección internacional que conecta con audiencias en México, Ecuador, Perú, Brasil y más allá. Para la región, este tipo de eventos son modelos a seguir en la construcción de políticas culturales inclusivas.

El afiche de Teca también dialoga con movimientos artísticos latinoamericanos que reivindican la estética afro e indígena como lenguaje contemporáneo y no como reliquia del pasado. En países como Brasil, Cuba o Haití, el arte visual ligado a las tradiciones africanas ha encontrado espacios en galerías y museos internacionales. Colombia, con el Petronio, suma su voz a ese coro continental.

Con la cuenta regresiva ya iniciada hacia agosto de 2026, los ojos del mundo cultural hispanohablante estarán puestos en Cali. Lo que habrá que seguir de cerca es no solo la programación musical de una edición tan simbólica como la trigésima, sino también la manera en que el festival gestiona su crecimiento sin perder el alma comunitaria y ancestral que lo hizo grande, y que Teca supo capturar con maestría en una sola imagen.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 30 de mayo de 2026
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