La Unión Europea (UE) ha iniciado un nuevo hito en su esfuerzo por crear dinero digital de banco central y reducir la dependencia de redes de pago extranjeras, con el objetivo de probar la futura moneda en un programa piloto a gran escala que comenzará en la segunda mitad de 2027. El Banco Central Europeo (BCE) ha seleccionado 36 proveedores de servicios de pago para participar en este proyecto piloto, que pretende evaluar la infraestructura técnica, los procesos operativos y la experiencia de usuario del euro digital.
El BCE seleccionó a estos proveedores entre más de 50 candidatos de toda la zona euro, excluyendo Bulgaria y Malta, y trabajará junto con ellos durante un periodo de pruebas de 12 meses. Los participantes serán elegidos entre bancos tradicionales, bancos digitales y compañías de pago, con varias de las mayores entidades financieras europeas entre las participantes. Entre los seleccionados figuran bancos como Deutsche Bank, UniCredit, Revolut, Adyen y Stripe.
Contexto y detalles
El piloto pretende evaluar la infraestructura técnica, los procesos operativos y la experiencia de usuario del euro digital, permitiendo probar pagos entre personas y empresas tanto en entornos en línea como fuera de línea antes de que se tome cualquier decisión sobre la emisión de la moneda. El proyecto busca evaluar la capacidad de las instituciones financieras para ofrecer servicios digitales a los consumidores y comercios, y también para realizar pagos efectivos entre personas y empresas.
El anuncio del euro digital a pruebas prácticas con consumidores, comercios y proveedores de servicios de pago es un hito significativo en el proyecto desde que el BCE puso en marcha la fase de preparación a finales de 2023. El nivel de interés demuestra que el sector de pagos está dispuesto a contribuir a definir la próxima fase del proyecto, lo que podría llevar a una mayor eficiencia y reducción de costos para las instituciones financieras.
Impacto y perspectiva
El euro digital es un objetivo clave para la UE, ya que busca reducir la dependencia de redes de pago extranjeras y aumentar la transparencia y la seguridad en el sistema financiero. El BCE ha establecido una serie de indicadores para evaluar el progreso del proyecto, incluyendo la capacidad de las instituciones financieras para ofrecer servicios digitales a los consumidores y comercios, y la eficiencia en la realización de pagos efectivos.
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