El cine surcoreano vive una paradoja desconcertante: nunca ha sido tan popular en el mundo y, al mismo tiempo, nunca ha estado tan presionado económicamente en casa. Mientras las exportaciones de películas y series coreanas se duplicaron entre 2019 y 2024, generando 16.400 millones de dólares y casi 300.000 empleos el año pasado, la taquilla doméstica se ha desplomado un 45% respecto a los niveles prepandémicos. En ese escenario de contradicciones, la inteligencia artificial emerge como una solución que promete salvar la industria, pero que también inquieta a quienes temen que el alma del cine coreano quede atrapada en un algoritmo.

La respuesta de las grandes productoras ha sido contundente: adoptar herramientas de IA para reducir costos y acelerar los tiempos de producción. CJ ENM, el gigante del entretenimiento surcoreano, ya estrenó ‘The House’, un thriller de terror de 60 minutos producido en colaboración con Google Cloud Korea por apenas 336.000 dólares y filmado en solo cuatro días en un único estudio. Una cifra que, en el contexto de producciones de mayor envergadura, resulta casi inverosímil.

Contexto y antecedentes

El llamado ‘Hallyu’ o ola coreana ha sido uno de los fenómenos culturales más extraordinarios del siglo XXI. Desde el Oscar de ‘Parásitos’ en 2020 hasta el éxito global de ‘El juego del calamar’, Corea del Sur consolidó su posición como potencia exportadora de contenido audiovisual. Sin embargo, ese éxito internacional no ha logrado compensar el deterioro del mercado interno, donde el streaming ha cambiado radicalmente los hábitos de consumo y las salas de cine han perdido parte esencial de su audiencia.

El impacto económico es concreto y alarmante: mientras que antes de la pandemia se producían entre 40 y 50 películas anuales con presupuestos superiores a los 2,15 millones de dólares, en 2024 solo se realizaron 20, según datos del Consejo Cinematográfico Coreano. Los costos de producción, en cambio, no han dejado de subir. Esta brecha entre ingresos decrecientes y gastos crecientes es precisamente el terreno fértil donde la IA ha encontrado su justificación industrial.

La tecnología no llegó de golpe: Corea del Sur lleva varios años experimentando con contenido generado por IA, desde cortometrajes completamente sintéticos como ‘It’s Me, Moon-hee’ hasta series webtoon como ‘Cat Biggie’. Pero el salto cualitativo ocurrió con ‘Run to the West’, presentada como el primer largometraje de IA del país, donde la tecnología recreó criaturas míticas, escenarios fantásticos y secuencias de efectos especiales a la mitad del costo y diez veces más rápido que el CGI tradicional.

Los puntos clave

  • Caída de taquilla del 45%: La recaudación doméstica del cine surcoreano se encuentra muy por debajo de los niveles prepandémicos, lo que ha reducido drásticamente la inversión en nuevas producciones.
  • Producción a precio mínimo: ‘The House’, el thriller híbrido de CJ ENM producido con herramientas de Google como Imagen, Nano Banana 2 y Veo, costó apenas 336.000 dólares, una fracción de lo que suele costar una producción convencional.
  • Eficiencia multiplicada: Según el director de IA Hansl Kwon, las herramientas de inteligencia artificial son 10 veces más rápidas que el CGI tradicional y reducen los costos a la mitad, lo que abre un nuevo modelo de producción.
  • Empleo en transformación: El estudio Freewillusion cuadruplicó su plantilla contratando 60 nuevos artistas de IA, lo que sugiere que la tecnología también puede crear nuevas categorías de empleo creativo.
  • El problema del sesgo cultural: La mayoría de las IA entrenadas están basadas en referencias visuales occidentales, por lo que CJ ENM está construyendo su propia biblioteca de recursos visuales coreanos para generar imágenes culturalmente auténticas.

¿Qué significa esto?

La adopción de IA en el cine coreano no es simplemente una decisión tecnológica: es una apuesta estratégica para sobrevivir en un mercado global cada vez más competitivo. Si las herramientas de inteligencia artificial permiten producir más contenido con menos recursos, la industria podría recuperar el volumen de producción que perdió tras la pandemia y mantener su presencia en las plataformas de streaming internacionales. Sin embargo, el riesgo no es menor: el cine coreano se ha distinguido precisamente por su profundidad narrativa, su autenticidad cultural y su capacidad de sorprender. Si la IA se utiliza para recortar en lugar de crear, el resultado podría ser un contenido más barato pero también más genérico.

El debate que se vive en Seúl refleja una tensión universal entre eficiencia y alma creativa. El crítico Darcy Paquet lo resume con precisión: la tecnología puede hacer el trabajo humano ‘más eficaz’, pero también puede usarse para ‘recortar gastos sin comprometer la calidad’, dependiendo de las decisiones de quienes la controlan. En última instancia, la IA es una herramienta, y como toda herramienta, su impacto depende del propósito con que se utilice. El verdadero riesgo no está en la tecnología sino en la tentación de priorizar el margen económico por encima de la visión artística que convirtió al cine coreano en un referente mundial.

Perspectiva para América Latina

América Latina observa este proceso con especial atención, porque enfrenta dilemas similares. Industrias cinematográficas como las de México, Argentina, Colombia o Brasil también lidian con presupuestos limitados, mercados internos fragmentados y la presión de las plataformas de streaming globales. La experiencia coreana puede ser tanto un modelo como una advertencia: el uso estratégico de la IA podría democratizar la producción audiovisual en países con menos recursos, permitiendo contar historias locales con mayor alcance global. Pero también podría acelerar la dependencia tecnológica de grandes corporaciones como Google, cuyos sistemas de IA siguen entrenados predominantemente con referencias culturales del Norte Global.

El detalle que menciona CJ ENM sobre construir su propia biblioteca de imágenes coreanas es, en ese sentido, una lección fundamental para la región: si América Latina quiere aprovechar la IA sin sacrificar su identidad cultural, necesitará desarrollar infraestructura propia de datos y modelos entrenados con su propia diversidad visual, sonora y narrativa. De lo contrario, el riesgo es producir contenido ‘latinoamericano’ que, en el fondo, hable con acento ajeno.

Lo que ocurra en los próximos dos años con las producciones de CJ ENM y Freewillusion será un indicador clave para toda la industria global. Si las películas híbridas de IA logran conectar emocionalmente con las audiencias tanto como lo hicieron ‘Parásitos’ o ‘Train to Busan’, el modelo se extenderá rápidamente. Si, en cambio, el público percibe una pérdida de autenticidad, la corrección del rumbo será inevitable. La industria cinematográfica coreana está, en este momento, escribiendo un capítulo que el resto del mundo leerá con atención.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 18 de junio de 2026
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