Un incendio forestal declarado el viernes a las 16:01 en la parroquia de Herbón, en el municipio gallego de Padrón (A Coruña), continúa activo y sin control este sábado, habiendo calcinado ya cerca de 330 hectáreas de terreno. La magnitud del fuego obligó a las autoridades a activar la situación 2 de emergencia preventiva y a evacuar por completo el núcleo de Cruxeiras de Abaixo, donde una decena de viviendas quedó en zona de riesgo directo.
El alcalde de Padrón, Anxo Rei Arca, confirmó que las llamas superaron los límites del municipio y penetraron en el término de Teo, avanzando en dirección a Vilar do Bispo. Este salto geográfico no solo amplía el área amenazada, sino que complica significativamente la coordinación entre administraciones y equipos de extinción. A pesar de que durante la mañana del sábado el fuego parecía estabilizarse, la combinación de temperaturas superiores a los 30 grados centígrados y rachas de viento reactivaron uno de los frentes, frustrando los avances logrados por los operativos terrestres y aéreos.
Contexto y antecedentes
Galicia arrastra una larga y dolorosa historia con los incendios forestales. La región, cuya geografía y clima atlántico generan una combinación particular de vegetación densa y sequías estivales cada vez más intensas, registra año tras año algunos de los peores episodios de fuego en la Península Ibérica. El problema no es nuevo, pero el cambio climático ha agudizado sus efectos: los periodos de calor se extienden, los vientos se vuelven más impredecibles y los recursos hídricos menguaron durante el invierno anterior, dejando el monte en condiciones de extrema vulnerabilidad.
La Xunta de Galicia tiene vigente el Plan de Prevención y Defensa contra los Incendios Forestales, conocido como Pladiga, que para el año en curso estableció como meta que no se superaran las 29.207 hectáreas quemadas en todo el ejercicio. Este umbral fue definido precisamente a partir del impacto devastador registrado en años previos. El incendio de Padrón, por sí solo, ya consume más del 1% de ese límite anual, un dato que pone en perspectiva la gravedad del episodio. Además, el periodo oficial de alto riesgo de incendio para 2026 fue fijado entre el 1 de julio y el 30 de septiembre, aunque las autoridades estudian extenderlo hasta octubre.
El dispositivo de extinción movilizado en Padrón refleja la magnitud del desafío: técnicos, agentes forestales, brigadas terrestres, motobombas, maquinaria pesada y medios aéreos coordinados entre la Xunta y el Ministerio para la Transición Ecológica. Este último aportó aviones anfibios y un helicóptero, evidenciando que el incendio requirió apoyo de nivel nacional desde etapas tempranas.
Los puntos clave
- El incendio, declarado el viernes en Herbón (Padrón), ha quemado cerca de 330 hectáreas y permanece activo y sin control este sábado por la tarde.
- La Consellería do Medio Rural activó la situación 2 de emergencia preventiva, el nivel que contempla riesgo potencial para la población civil.
- Las llamas cruzaron al municipio de Teo, complicando la coordinación entre administraciones y ampliando el perímetro de riesgo hacia Vilar do Bispo.
- El núcleo de Cruxeiras de Abaixo fue evacuado al completo, con diez viviendas en situación de riesgo; los vecinos no pudieron regresar hasta bien entrada la tarde del sábado.
- La Guardia Civil cortó la circulación en dos vías clave: desde Carcacía hacia Padrón y desde Vilar do Bispo hacia Lampai, en Teo, para garantizar la seguridad vial en la zona afectada.
¿Qué significa esto?
Más allá del dato estadístico de las hectáreas calcinadas, el incendio de Padrón ilustra una realidad que se repite con preocupante frecuencia en la España atlántica: la combinación de factores climáticos extremos con una estructura del monte que acumula combustible vegetal durante meses puede desencadenar episodios de altísima intensidad en pocas horas. El hecho de que el fuego haya ‘saltado’ de municipio en cuestión de horas revela la velocidad con que estos fenómenos superan los marcos administrativos locales, exigiendo una respuesta coordinada que no siempre está preparada para actuar con la agilidad necesaria.
Por ahora, las autoridades reportan que no hay víctimas ni daños estructurales en las viviendas, lo que representa un alivio relativo. Sin embargo, la cercanía del frente a zonas habitadas y la imposibilidad de garantizar el retorno de los evacuados mantiene la tensión en niveles muy altos. Si el viento persiste o las temperaturas no ceden, el riesgo de que el incendio continúe expandiéndose hacia nuevos términos municipales es real y debe seguir siendo monitoreado con máxima atención.
Perspectiva para América Latina
El incendio de Padrón no es un episodio aislado en el contexto ibérico, sino parte de un patrón global que afecta con especial dureza a América Latina. Países como Chile, Argentina, Bolivia, Brasil y Colombia han registrado en años recientes temporadas de incendios históricas, agravadas por las mismas variables que hoy dificultan el control del fuego en Galicia: el calentamiento global, la deforestación acumulada, el abandono de tierras rurales y la falta de recursos suficientes para los dispositivos de extinción. El caso gallego aporta una lección directa: incluso en un país europeo con recursos considerables, un incendio puede volverse inmanejable en horas si las condiciones meteorológicas se combinan de forma adversa.
Para las comunidades latinoamericanas que enfrentan temporadas de fuego cada año con menos medios, la experiencia europea debería ser un referente para exigir políticas de prevención más robustas, inversión sostenida en brigadas forestales y marcos legales que penalicen con eficacia la quema negligente o intencional. La solidaridad entre regiones que comparten esta vulnerabilidad también pasa por el intercambio de protocolos y tecnología de monitoreo satelital, herramientas que pueden marcar la diferencia entre un incendio controlado y una catástrofe.
El incendio de Padrón sigue activo mientras se publican estas líneas. Las próximas horas serán determinantes: si las condiciones meteorológicas mejoran, los equipos podrán avanzar en la contención del perímetro; si el viento persiste, el riesgo de extensión a nuevas zonas se mantendrá crítico. Habrá que seguir de cerca la evolución del frente en Teo, el regreso de los evacuados de Cruxeiras de Abaixo y la posible movilización de recursos adicionales, incluyendo la participación de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que ya interviene en otros grandes incendios activos en la Península.



