El incendio de Los Gallardos en Almería ha dejado un saldo de 12 personas muertas y más de una veintena desaparecidas, generando un intenso debate sobre las decisiones de emergencia tomadas durante la catástrofe. El consejero andaluz Antonio Sanz salió a defender este sábado la decisión técnica de no activar el sistema ES-Alert durante el siniestro, argumentando que su uso habría generado confusión masiva entre los ciudadanos en lugar de salvarlos.
Según Sanz, responsable de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, la no activación del sistema de alerta respondió exclusivamente a criterios técnicos y no a consideraciones políticas. El consejero explicó que el ES-Alert habría enviado mensajes contradictorios a más de 6.000 personas simultáneamente, ya que el sistema funciona a través de antenas de telefonía móvil que no pueden dirigirse a núcleos específicos sin afectar también a poblaciones vecinas que no estaban en peligro inmediato.
Contexto y antecedentes
El incendio de Los Gallardos representa una de las catástrofes más graves registradas recientemente en Andalucía. El fuego, que ha quemado 6.600 hectáreas, se originó aparentemente por la caída de un cable eléctrico de alta tensión. Las autoridades enfrentaron una situación extraordinariamente compleja donde diferentes zonas requerían órdenes contradictorias: mientras algunas áreas debían ser confinadas, otras necesitaban evacuación inmediata, y cada grupo de ciudadanos debía utilizar rutas diferentes según su ubicación específica.
El debate sobre el ES-Alert ha cobrado relevancia a nivel nacional tras lecciones aprendidas en otros desastres, particularmente en la DANA que afectó Valencia hace meses. En aquella ocasión, críticos señalaron que la falta de alertas tempranas agravó las pérdidas humanas. Sin embargo, el caso de Los Gallardos presenta características diferenciadas que han llevado a los técnicos de Protección Civil a desaconsejar el sistema de alerta masiva.
Puntos clave
- El ES-Alert habría enviado un único mensaje a 6.000 personas, mezclando instrucciones contradictorias para zonas que requerían confinamiento y evacuación simultáneamente.
- Los técnicos de Protección Civil, no los políticos, fueron quienes desaconsejaron la activación del sistema tras evaluar las características específicas del incendio.
- El municipio de Bédar, donde se concentra la mayoría de víctimas mortales, implementó un sistema de avisos puerta a puerta con voluntarios, concejales y Policía Local como alternativa.
- Líneas de telefonía convencionales estaban dañadas por la caída de postes durante el incendio, limitando las opciones de comunicación de emergencia.
- Investigaciones en curso sugieren que algunas víctimas murieron al abandonar rutas oficiales de evacuación para intentar salir por caminos alternativos.
¿Qué significa esto?
La decisión de no activar ES-Alert en Los Gallardos plantea un dilema fundamental en gestión de emergencias: no siempre más información distribuida indiscriminadamente salva vidas. En contextos urbanos grandes y lineales, sistemas de alertas masivas funcionan adecuadamente. Sin embargo, en municipios pequeños con geografía compleja como Los Gallardos y Bédar, donde coexistían zonas de confinamiento obligatorio junto a zonas de evacuación, un mensaje único habría generado caos operacional. Los ciudadanos no habrían sabido si debían quedarse en casa, evacuarse, o cuál era la ruta segura para su ubicación específica.
El sistema de comunicación puerta a puerta, aunque menos tecnológico, resultó más adaptado a la realidad del terreno. Permitía mensajes personalizados según la ubicación exacta de cada familia y posibilitaba confirmar que los ciudadanos comprendían las instrucciones. Sanz insistió en que fueron los expertos quienes marcaron este camino, no las autoridades políticas buscando minimizar responsabilidades. No obstante, la tragedia evidencia que incluso con protocolos técnicamente correctos, las catástrofes naturales extremas pueden superar cualquier sistema de prevención y comunicación.
Perspectiva para Colombia y América Latina
El caso andaluz tiene implicaciones directas para países latinoamericanos enfrentados a desastres similares. Colombia, con sistemas de gestión de riesgos en desarrollo y territorios montañosos donde la geografía complica las comunicaciones masivas, puede aprender que la tecnología de alertas no es una panacea universal. Municipios pequeños en zonas de riesgo requieren planes de evacuación adaptados localmente, con protocolos que combinen medios tecnológicos con comunicación tradicional efectiva.
La experiencia de Los Gallardos subraya la importancia de que las autoridades locales latinoamericanas inviertan en capacitación de voluntarios de emergencia, fortalecimiento de sistemas de comunicación redundantes (no solo celulares), y planes específicos por municipio que reconozcan limitaciones técnicas reales. Brasil, México y Perú, frecuentemente afectados por incendios, deslizamientos e inundaciones, podrían beneficiarse de estudios de caso como este para mejorar sus propios protocolos de respuesta.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el ES-Alert no funcionaría en Los Gallardos?
El ES-Alert funciona mediante antenas de telefonía móvil que envían mensajes a toda el área de cobertura de una antena, sin capacidad de dirigirse a calles o zonas específicas. En Los Gallardos y Bédar, donde existían órdenes contradictorias (confinarse en algunas áreas, evacuar en otras, usando rutas diferentes), un único mensaje masivo habría confundido a 6.000 personas sobre qué debían hacer exactamente, potencialmente aumentando muertes en lugar de prevenirlas.
¿Fue adecuada la comunicación puerta a puerta?
Según los técnicos de Protección Civil y el consejero Sanz, sí. En municipios pequeños con geografía compleja, este método permite mensajes personalizados, confirmación de comprensión, y adaptación según la ubicación específica de cada familia. Sin embargo, las investigaciones en curso examinan si algunas víctimas murieron precisamente porque abandonaron rutas oficiales, sugiriendo que la comunicación, aunque mejor que ES-Alert masivo, aún enfrentó limitaciones en una catástrofe de magnitud extraordinaria.
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