La ciencia creía que las tormentas geomagnéticas tenían un límite, una barrera impenetrable que los vientos solares y las corrientes eléctricas dañinas no podían superar. Pero eso no era cierto. Un error de cálculo llevaba décadas ocultando la verdad sobre el impacto de estas tormentas en los dispositivos de telecomunicaciones en la Tierra.

La saturación de las tormentas geomagnéticas se debía a que, en realidad, este fenómeno no era limitado por un límite. En su lugar, la intensidad de las corrientes eléctricas sí que podían seguir aumentando. Esto significaba que ya habíamos visto la peor cara de este fenómeno solar y, aunque había sido bastante preocupante, no había resultado desolador.

Contexto y detalles

Un equipo de científicos de la NASA y la Universidad de Lancaster había estado estudiando las tormentas geomagnéticas durante años, pero nunca habían podido determinar con precisión la intensidad de las corrientes eléctricas en la Tierra. Sin embargo, gracias a un cálculo que extrapolaba la distancia entre el Sol y la Tierra, se podía estimar la intensidad real con una gran precisión.

La nave espacial Parker Solar Probe, que se encuentra en órbita alrededor del Sol, mide la intensidad de los vientos solares utilizando un dispositivo llamado magnetómetro. Sin embargo, esta intensidad no es la misma que la que llegan a la Tierra. La diferencia se debe a que la intensidad con la que realmente llegan estos vientos solares no es la misma que se midió en L1.

Impacto y perspectiva

Para saber la intensidad real con la que llegan a la Tierra, se hace un cálculo extrapolando con la distancia. Esto nos da datos aproximados, pero nunca exactos. La precisión de este cálculo depende de la precisión del magnetómetro y de la distancia entre el Sol y la Tierra. Sin embargo, gracias a esta estimación, se puede determinar si las tormentas geomagnéticas siguen siendo limitadas o si hay un límite real.

La investigación de este equipo ha revelado que la saturación de las tormentas geomagnéticas no es una barrera impenetrable, sino más bien un efecto del cálculo estadístico. La intensidad de las corrientes eléctricas sí que puede seguir aumentando, lo que significa que ya hemos visto la peor cara de este fenómeno solar y, aunque ha sido bastante preocupante, no hay razón para desanimarse.

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Fuente: News Media · Publicado el 17 de julio de 2026
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