Una delegación de los principales ejecutivos tecnológicos de Estados Unidos acompaña al presidente Donald Trump en su visita a Pekín, donde se celebra una cumbre con el presidente chino Xi Jinping. Entre los nombres más destacados figuran Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia; Tim Cook, consejero delegado de Apple; y el empresario Elon Musk.
¿Qué busca Washington en esta cumbre?
Según fuentes de la Casa Blanca, el objetivo central del encuentro es lograr que China abra sus puertas a las empresas tecnológicas estadounidenses y avanzar en cuestiones económicas estratégicas. Entre los temas sobre la mesa están las barreras comerciales, el desarrollo de la inteligencia artificial y la estabilidad geopolítica en la región.
La paradoja es evidente: varios de los líderes empresariales que forman parte de esta delegación ya mantienen —o han mantenido— relaciones comerciales significativas con el gigante asiático.
Nvidia y su complicada relación con China
Jensen Huang, nacido en Taiwán y criado en Estados Unidos desde los nueve años, dirige una de las empresas más valiosas del mundo. Nvidia, especializada en chips semiconductores y valorada en más de un billón de dólares, es considerada el motor del auge global de la inteligencia artificial.
Sus vínculos con China son profundos y se remontan a 2011, cuando la compañía comenzó a formar a estudiantes universitarios chinos en el uso de su plataforma de software CUDA para aplicaciones de IA. Seis años después, en 2017, Nvidia confirmaba que suministraba chips a gigantes tecnológicos chinos como Baidu, Tencent y AliCloud, la división en la nube de Alibaba.
El escenario cambió drásticamente en 2022, cuando el entonces presidente Joe Biden impuso restricciones a la exportación de los chips más avanzados de Nvidia, concretamente los modelos A100 y H100, prohibiendo su venta a China y Rusia. La propia empresa reconoció en una declaración fiscal que podría perder unos 400 millones de dólares en ventas potenciales como consecuencia de esas medidas.
Pekín no tardó en responder. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino calificó entonces las restricciones estadounidenses como un acto de ‘hegemonía de ciencia ficción’ destinado a ‘frenar el desarrollo de los mercados emergentes’.
El chip H20: un intento de adaptación que también fracasó
Para sortear las limitaciones impuestas, Nvidia diseñó en 2023 el chip H20, un acelerador de IA específicamente pensado para el mercado chino. Sin embargo, la demanda de este procesador se disparó tras la irrupción de DeepSeek, el modelo de inteligencia artificial chino de bajo coste que sacudió al sector y fue considerado un rival directo de empresas como OpenAI.
Esa popularidad aceleró las restricciones: en abril de 2025, Trump impuso una primera limitación sobre los chips H20, aunque fue revocada discretamente en julio del mismo año. Durante ese periodo, Nvidia estimó pérdidas de aproximadamente 5.500 millones de dólares en ventas al mercado chino.
El golpe final llegó cuando Pekín abrió una investigación sobre los H20 alegando motivos de seguridad nacional, lo que derivó en una prohibición de importación por parte de China.
De líder absoluto a cero en el mercado chino
El propio Jensen Huang reconoció a finales de 2025 que Nvidia había perdido prácticamente toda su presencia en el mercado chino de chips para IA, pasando de una cuota histórica del 95% a prácticamente cero. Una caída que ilustra con claridad las tensiones tecnológicas y comerciales que marcan la relación entre las dos grandes potencias.
En este contexto, la presencia de los grandes ejecutivos tecnológicos junto a Trump en Pekín adquiere una dimensión especialmente significativa: no solo se trata de diplomacia económica, sino de una partida de ajedrez en la que el futuro de la inteligencia artificial y el control de los semiconductores está en juego.



