No me siento una persona rica: la fiesta de cumpleaños de cinco millones de dólares de Stephen Schwarzman
En un antiguo cuartel militar del Upper East Side de Manhattan, casi 600 invitados brindaban con champán mientras Rod Stewart cantaba en un concierto privado con motivo del 60 cumpleaños de uno de los hombres más poderosos de Wall Street. Ese hombre era Stephen Schwarzman, CEO y fundador de Blackstone, una de las empresas más grandes y ricas del mundo.

La fiesta fue una celebración con seiscientas personas que Schwarzman consideraba importantes para su negocio, pero en realidad, no había muchos que realmente entendían la importancia de lo que estaba pasando. La noche era llena de orquídeas, palmeras y un retrato suyo a tamaño real, pintado por el artista local David Salle.

Contexto y detalles

Según el libro «Davos Man» de Peter S. Goodman, la fiesta fue animada por el cómico Martin Short, que cantó junto con Patti LaBelle en el cumpleaños feliz y Rod Stewart dio un concierto privado. Entre los invitados había banqueros, políticos y hasta un tal Donald Trump, entonces solo un empresario neoyorquino más.

La fiesta costó entre tres y cinco millones de dólares, una cifra que parece modesta al lado de otros derroches que hacen gala de los millonarios. Sin embargo, la fiesta fue un símbolo importante para Schwarzman, quien había cerrado la mayor compra inmobiliaria de la historia hasta ese momento, por 39.000 millones de dólares.

Impacto y perspectiva

La noche fue una celebración con seiscientas personas que Schwarzman consideraba importantes para su negocio, pero en realidad, no había muchos que realmente entendían la importancia de lo que estaba pasando. La fiesta llegó apenas cuatro días después de un anuncio clave, cuando Blackstone acababa de cerrar la mayor compra inmobiliaria de la historia hasta ese momento, por 39.000 millones de dólares.

La fiesta fue una celebración con seiscientas personas que Schwarzman consideraba importantes para su negocio, pero en realidad, no había muchos que realmente entendían la importancia de lo que estaba pasando. La noche fue llena de orquídeas, palmeras y un retrato suyo a tamaño real, pintado por el artista local David Salle.

La fiesta costó entre tres y cinco millones de dólares, una cifra que parece modesta al lado de otros derroches que hacen gala de los millonarios. Sin embargo, la fiesta fue un símbolo importante para Schwarzman, quien había cerrado la mayor compra inmobiliaria de la historia hasta ese momento, por 39.000 millones de dólares.

La noche fue una celebración con seiscientas personas que Schwarzman consideraba importantes para su negocio, pero en realidad, no había muchos que realmente entendían la importancia de lo que estaba pasando. La fiesta llegó apenas cuatro días después de un anuncio clave, cuando Blackstone acababa de cerrar la mayor compra inmobiliaria de la historia hasta ese momento, por 39.000 millones de dólares.

La fiesta fue una celebración con seiscientas personas que Schwarzman consideraba importantes para su negocio, pero en realidad, no había muchos que realmente entendían la importancia de lo que estaba pasando. La noche fue llena de orquídeas, palmeras y un retrato suyo a tamaño real, pintado por el artista local David Salle.

La fiesta costó entre tres y cinco millones de dólares, una cifra que parece modesta al lado de otros derroches que hacen gala de los millonarios. Sin embargo, la fiesta fue un símbolo importante para Schwarzman, quien había cerrado la mayor compra inmobiliaria de la historia hasta ese momento, por 39.000 millones de dólares.

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La fiesta costó entre tres y cinco millones de dólares, una cifra que parece modesta al lado de otros derroches que hacen gala de los millonarios. Sin embargo, la fiesta fue un símbolo importante para Schwarzman, quien había cerrado la mayor compra inmobiliaria de la historia hasta ese momento, por 39.000 millones de dólares.

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La fiesta costó entre tres y cinco millones de dólares, una cifra que parece modesta al lado de otros derroches que hacen gala de los millonarios. Sin embargo, la fiesta fue un símbolo importante para Schwarzman, quien había cerrado la mayor compra inmobiliaria de la historia hasta ese momento, por 39.000 millones de dólares.

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Fuente: News Media · Publicado el 15 de julio de 2026
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