Las comunidades del municipio de Turbaco, en el departamento de Bolívar, han elevado su voz con fuerza ante las autoridades locales y nacionales. Hartas de lo que consideran una arbitrariedad histórica, presentaron un pliego con cinco propuestas concretas para erradicar de forma definitiva el peaje que durante años ha generado tensión y protestas en la región.
Un conflicto que viene de lejos
El peaje de Turbaco no es un tema nuevo. Desde hace varios años, organizaciones sociales y líderes comunitarios han protagonizado bloqueos y manifestaciones en las casetas de cobro, reclamando que dicha infraestructura representa una carga injusta para los habitantes de la zona. El Comité No+Peaje ha sido uno de los actores más visibles en esta lucha, convocando jornadas de protesta que han paralizado la vía en múltiples ocasiones.
Para los residentes, el peaje no solo implica un costo económico adicional en su vida cotidiana, sino que también simboliza una falta de reconocimiento por parte del Estado hacia las necesidades de las comunidades locales. Por eso, la propuesta que han puesto sobre la mesa va mucho más allá de una simple queja: es un documento estructurado con alternativas viables.
Las claves del pliego ciudadano
El documento presentado por las comunidades plantea, en esencia, garantizar el mantenimiento de la malla vial sin necesidad de reactivar las casetas de cobro. Esta es la premisa central de las cinco propuestas, que buscan demostrar que es posible conservar en buen estado las vías de acceso al municipio a través de mecanismos de financiación alternativos y una gestión más transparente de los recursos públicos.
Entre las iniciativas se contempla la destinación de recursos del presupuesto departamental y municipal para el mantenimiento vial, así como la gestión de fondos nacionales destinados a infraestructura en territorios que históricamente han sido rezagados. También se propone la creación de un comité de veeduría ciudadana que supervise la ejecución de obras y evite la corrupción en los contratos.
Respaldo institucional y presión social
La Gobernación de Bolívar ha mostrado acercamientos con el movimiento social, y algunos funcionarios han participado en mesas de diálogo. Sin embargo, los líderes comunitarios insisten en que las palabras no bastan: exigen compromisos escritos y plazos definidos para que el peaje no regrese bajo ninguna circunstancia.
La presión social sigue siendo el principal instrumento de las comunidades. Las imágenes de los bloqueos y las protestas han circulado ampliamente, generando debate sobre quién debe asumir los costos del mantenimiento vial en Colombia y si los peajes son realmente la solución más justa para los municipios más vulnerables.
Un debate que trasciende a Turbaco
Lo que ocurre en Turbaco no es un caso aislado. En varias regiones del país, comunidades organizadas cuestionan la existencia de peajes que consideran desproporcionados frente a los ingresos de la población local. El debate pone sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿puede el Estado garantizar infraestructura vial digna sin trasladar ese costo directamente a los ciudadanos de menor capacidad económica?
Las cinco propuestas de Turbaco podrían convertirse en un modelo a seguir para otras comunidades que enfrentan situaciones similares, siempre y cuando las instituciones respondan con voluntad política real y no con promesas vacías.



