IA consumió 222.000 millones de litros de agua en 2025 para enfriarse

IA consumió 222.000 millones de litros de agua en 2025 para enfriarse

R

Redacción News Media

Equipo editorial de News Media. Los artículos se elaboran con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas — ver nuestra Política Editorial para más detalles sobre el proceso.

El avance acelerado de la inteligencia artificial ha revelado una faceta oculta y preocupante: su voraz apetito por el agua. Durante el año 2025, la infraestructura global que sostiene estas tecnologías consumió la cifra astronómica de 222.000 millones de litros de agua destinados exclusivamente a tareas de refrigeración. Lo más inquietante es la proyección a futuro, pues si no se implementan cambios drásticos en la forma en que operan estas instalaciones, el consumo podría dispararse hasta los 644.000 millones de litros para el año 2030, una realidad que pone en jaque la sostenibilidad de los recursos hídricos frente a la expansión digital.

Para entender este fenómeno, debemos observar cómo funcionan los centros de datos, que son esencialmente inmensas bodegas repletas de servidores que procesan la información de internet y los modelos de inteligencia artificial. Estos equipos generan un calor intenso durante su funcionamiento constante, lo que obliga a los operadores a utilizar sistemas de enfriamiento masivos para evitar fallos. El proceso, que ocurre de manera ininterrumpida, depende de grandes volúmenes de agua que circulan por estas estructuras para mantener los componentes a temperaturas operativas seguras, un proceso que se ha vuelto crítico en lugares como Estados Unidos, donde la presión social por el uso de recursos naturales es cada vez más fuerte.

El contexto actual está marcado por una tensión

El contexto actual está marcado por una tensión creciente entre la innovación tecnológica y la preservación ambiental. Las empresas líderes del sector, entre las que destacan nombres como Microsoft, Amazon, Meta y Nvidia, han invertido sumas multimillonarias en el desarrollo de estas infraestructuras. Sin embargo, la indignación pública ha comenzado a escalar debido a la combinación de un alto consumo eléctrico y una demanda hídrica que parece no tener techo. Ante este escenario, las compañías se ven obligadas a buscar alternativas tecnológicas que permitan mitigar el impacto ambiental, bajo la promesa de que el problema del agua es una variable que aún puede ser controlada mediante nuevas soluciones de ingeniería.

La magnitud del desafío ha sido analizada por expertos como Andy Masley, investigador independiente en el área de centros de datos, quien advierte sobre un dilema técnico fundamental: existe una relación directa entre el ahorro de agua y el gasto energético. Según Masley, reducir el uso de agua suele implicar un incremento en la necesidad de electricidad para gestionar las temperaturas, ya que el líquido que circula por los sistemas cerrados debe ser enfriado constantemente mediante procesos que requieren energía adicional. Esta interdependencia complica las soluciones, pues intentar resolver un problema ambiental podría terminar agravando otro, obligando a los ingenieros a buscar un equilibrio sumamente delicado.

En respuesta a esta presión, Nvidia ha presentado una propuesta técnica ambiciosa a través de su sistema DSX, diseñado para gestionar centros de datos de inteligencia artificial. La compañía sostiene que esta tecnología podría eliminar casi por completo el consumo de agua en ciertas instalaciones. El método utiliza un sistema de refrigeración en circuito cerrado donde un líquido circula directamente por los servidores, acercándose a los chips que pueden superar los 80 grados centígrados. Para evitar el gasto energético excesivo, el sistema permite que el líquido entre a los servidores a 45 grados, una temperatura superior a los 32 grados que manejaban otros sistemas en 2024, lo que reduce la necesidad de inyectar aire frío durante gran parte del año.

Para los colombianos, este fenómeno global tiene…

Para los colombianos, este fenómeno global tiene implicaciones directas en la seguridad y la economía. La expansión de la inteligencia artificial no es un proceso aislado; a medida que el país adopta estas tecnologías para mejorar la productividad y los servicios digitales, la demanda de centros de datos locales o regionales aumenta. Si la tecnología de refrigeración no evoluciona hacia modelos más eficientes, la competencia por el acceso al agua potable podría intensificarse, afectando potencialmente la disponibilidad del recurso para el consumo humano o la agricultura, especialmente en regiones donde el estrés hídrico ya es una preocupación latente para las comunidades locales.

Históricamente, la industria tecnológica se había enfocado principalmente en la eficiencia energética, dejando en un segundo plano la huella hídrica. Sin embargo, la irrupción de la inteligencia artificial generativa ha cambiado las reglas del juego, convirtiendo el agua en un insumo tan vital como la electricidad. Aunque existen precedentes de optimización en la industria, la escala del crecimiento actual no tiene comparación. La consultora Rystad Energy señala que, si se adoptan medidas correctivas de manera inmediata, el aumento del consumo podría mantenerse por debajo del 100% para 2030, lo que demuestra que el sector aún tiene una ventana de oportunidad para evitar el escenario más catastrófico.

El futuro de la inteligencia artificial en Colombia y el mundo dependerá de qué tan rápido se implementen estas innovaciones en la infraestructura física. Lo que está en juego es la viabilidad a largo plazo de la digitalización masiva. Si las grandes tecnológicas no logran cumplir con sus promesas de reducir el consumo de agua, es probable que enfrenten regulaciones mucho más estrictas y una oposición social que podría frenar el despliegue de nuevos centros de datos. La industria se encuentra en una carrera contra el tiempo para demostrar que el progreso digital no tiene por qué ser incompatible con el cuidado del medio ambiente.

Para usted, como ciudadano, esto significa que el costo de la tecnología que utiliza a diario tiene un precio invisible que va más allá de la suscripción mensual o el precio del dispositivo. Cada consulta realizada a un asistente virtual o cada proceso automatizado en la nube requiere recursos naturales que son finitos. A medida que la inteligencia artificial se integra en su trabajo, en su banca o en su educación, la presión sobre los recursos hídricos se vuelve una realidad que podría influir en las tarifas de servicios públicos o en la disponibilidad de agua en su región. Es un recordatorio de que cada clic tiene una consecuencia tangible en el mundo físico.

Ante la creciente dependencia de la inteligencia artificial y el impacto que esta genera en los recursos naturales, ¿estaría usted dispuesto a aceptar un servicio tecnológico más lento o costoso si eso garantizara un ahorro significativo de agua para su comunidad?

Preguntas frecuentes

¿Cuánta agua consumió la inteligencia artificial en 2025?

La infraestructura global de IA consumió 222.000 millones de litros de agua para refrigeración en 2025.

¿Para qué se utiliza el agua en la infraestructura de la IA?

El agua se destina exclusivamente a tareas de refrigeración de la infraestructura que sostiene la tecnología.

¿Qué impacto tiene el consumo de agua de la IA según el informe?

El consumo es calificado como un apetito voraz y preocupante que requiere medidas urgentes ante futuras proyecciones.

📰 Este articulo fue redactado a partir de la informacion publicada por euronews (publicado originalmente el 2026-09-07). Ver la fuente original.