Madrid está en proceso de modernización de su icónico Parque de Atracciones de Casa de Campo después de casi seis décadas bajo la misma concesión. El Ayuntamiento ha decidido sacar a concurso la gestión de estas casi veinte hectáreas, que actualmente atraen aproximadamente un millón de visitantes anuales. El alcalde José Luis Martínez-Almeida anunció durante el Debate del Estado de la Ciudad que el histórico parque pasará a nuevas manos con el objetivo de modernizarlo completamente y dotarlo de nuevas atracciones de envergadura mundial.
Entre los planes más ambiciosos destaca un proyecto de noria de 260 metros de altura, que duplicaría las dimensiones del famoso London Eye de Londres y superaría incluso el Ain Dubai. Aunque el diseño técnico es viable según estudios geotécnicos encargados por el consistorio en 2025, el proyecto enfrenta resistencia de vecinos y asociaciones locales preocupadas por el impacto ambiental y la privatización de espacios públicos. Por ahora, la nueva ubicación contemplada sería una parcela municipal junto a las cocheras de la EMT, en el área de Madrid Nuevo Norte.
Contexto y antecedentes
El Parque de Atracciones de Casa de Campo ha sido gestionado por la empresa Parques Reunidos desde 1967, cuando se otorgó la concesión inicial por 35 años. Este periodo se fue ampliando sucesivamente: primero con una prórroga de 24 años hasta 2016, y posteriormente hasta el 27 de septiembre de 2027. Durante estas casi seis décadas, el parque ha experimentado varias reformas significativas incluyendo nuevas áreas temáticas, montañas rusas de última generación y la expansión de la zona Nickelodeon. Sin embargo, la falta de cambio en la gestión durante este tiempo ha generado la necesidad de una modernización integral.
Esta es la primera licitación importante del parque en casi 60 años. El nuevo marco de concesión será significativamente diferente: durará solamente ocho años sin posibilidad de prórroga, lo que obligará a nuevos inversores a realizar mejoras sustanciales en un período más corto. El cambio responde a la voluntad del gobierno municipal de inyectar nuevas inversiones y atracciones competitivas a nivel internacional, posicionando a Madrid como destino de turismo de ocio de clase mundial.
Puntos clave
- El Parque de Atracciones de Casa de Campo lleva 59 años bajo la misma concesión, desde 1967 con Parques Reunidos
- Madrid propone construir una noria de 260 metros de altura, el doble del London Eye, que sería la más grande del mundo
- La nueva concesión tendrá una duración de solo 8 años sin prórroga, obligando inversiones inmediatas en modernización
- El proyecto enfrenta resistencia vecinal en la ubicación original (parque Enrique Tierno Galván) con más de 14.000 firmas en contra
- Se mantiene como condición obligatoria la conservación y restauración del histórico tiovivo francés de 1927, pieza de valor patrimonial incalculable
¿Qué significa esto?
Este movimiento representa un punto de inflexión importante en la estrategia de Madrid para competir globalmente en turismo de ocio. La decisión de introducir una noria de dimensiones récord no es meramente estética: responde a un cálculo de inversión en atractivos que generen visitantes internacionales y posicionen al parque junto a atracciones mundialmente reconocidas como el London Eye o el Ain Dubai. La estructura de concesión corta (8 años sin prórroga) cambia completamente la ecuación económica, forzando al nuevo operador a amortizar inversiones en plazos más ajustados, lo que implica inversiones más agresivas desde el inicio.
La tensión entre modernización y preservación patrimonial es evidente en las condiciones del concurso. Mientras se busca una atracción futurista de 260 metros, se exige mantener un carrusel artesanal de 1927 considerado patrimonio cultural. Esta dualidad refleja una visión de Madrid que intenta ser moderna sin renunciar a su identidad histórica. Sin embargo, el conflicto con los vecinos de Arganzuela plantea interrogantes más profundos sobre qué es lo que Madrid prioriza: ¿el crecimiento económico y turístico o la preservación de espacios públicos verdes?
Perspectiva para Colombia y América Latina
El caso de Madrid ofrece lecciones relevantes para ciudades latinoamericanas que buscan modernizar parques de atracciones y espacios de ocio público. La estrategia madrileña de cambiar operadores después de décadas bajo monopolio es similar a debates que ocurren en Colombia, México y Brasil sobre concesiones de infraestructura pública. La experiencia española muestra que estas transiciones requieren balancear ambiciones de desarrollo global con resistencia legítima de comunidades locales. Los conflictos de Arganzuela demuestran que las decisiones sobre modificación del paisaje urbano no pueden imponerse sin diálogo ciudadano, una lección crítica para megaciudades latinoamericanas que frecuentemente enfrentan presiones de privatización de espacios públicos.
Preguntas frecuentes
¿Dónde finalmente se construirá la noria de 260 metros?
Aunque inicialmente se consideró el parque Enrique Tierno Galván en Arganzuela, donde se realizó un estudio geotécnico que confirmó su viabilidad técnica, la resistencia vecinal con más de 14.000 firmas en contra cambió los planes. La nueva ubicación prevista es una parcela municipal junto a las cocheras de la EMT, en el área de Madrid Nuevo Norte cerca del hospital de La Paz, aunque aún no tiene proyecto formal registrado en el Ayuntamiento.
¿Cuándo comenzará realmente la modernización del parque?
El proceso comenzó con el anuncio oficial del Alcalde Martínez-Almeida durante el Debate del Estado de la Ciudad, y el parque está actualmente en fase de licitación. La concesión actual con Parques Reunidos se extiende hasta el 27 de septiembre de 2027, por lo que la transición a nuevo operador sería dentro de este plazo. La nueva concesión tendrá una duración de 8 años improrrogables a partir de su inicio.



