La Comunidad de Madrid ha detectado un índice de fraude del 70% en las pruebas de determinación de edad realizadas a menores extranjeros no acompañados durante 2024, más del doble de la media nacional del 39%. Esta cifra alarmante refleja un problema estructural: un único hospital habilitado para realizar las radiografías de muñeca, demoras de hasta ocho meses en la emisión de informes y un sistema desbordado que deja a cientos de jóvenes en el limbo legal mientras cumplen la mayoría de edad sin resolución.

El hospital Gregorio Marañón es el único centro en toda Madrid autorizado para practicar estas pruebas radiológicas. Durante 2024, realizó 378 determinaciones de edad, pero la Fiscalía de Menores abrió 848 expedientes sobre el mismo tema. La diferencia es brutal: 470 casos se archivaron porque los jóvenes abandonaron los centros de acogida antes de someterse a la prueba, lo que revela no solo un problema de capacidad sino también una crisis de confianza en el sistema de protección.

Contexto y antecedentes

El fenómeno de menores extranjeros no acompañados (menas) que mienten sobre su edad es un problema crónico en toda España, pero especialmente grave en Madrid, que concentra una proporción desproporcionada de estos casos. La mentira sobre la edad es una estrategia común porque el sistema de protección de menores ofrece derechos y garantías que desaparecen al cumplir 18 años. En consecuencia, los menores que afirman tener menos años acceden a alojamiento, educación y asistencia social que no tendrían como adultos.

Las autoridades españolas establecieron el protocolo de radiografía de muñeca como método científico para verificar la edad real, basándose en la osificación de los huesos. Sin embargo, este procedimiento requiere infraestructura especializada, profesionales capacitados y tiempo. Madrid concentra alrededor del 40% de los menores tutelados de toda España, pero cuenta con apenas un hospital para realizar estas pruebas, creando un cuello de botella administrativo que ha derivado en caos y retrasos prolongados.

Puntos clave

  • De 378 pruebas completadas en Madrid durante 2024, 266 confirmaron mayoría de edad (70% de fraude), frente al 39% nacional
  • Un único hospital (Gregorio Marañón) realiza todas las determinaciones de edad en una región con sobrecarga de menores tutelados
  • 470 expedientes se archivaron porque los jóvenes abandonaron los centros de acogida antes de la prueba radiológica
  • Los retrasos en emisión de informes alcanzan hasta 8 meses, permitiendo que muchos cumplan la mayoría de edad sin resolución
  • La Comunidad de Madrid ha remitido 119 expedientes para repatriación, pero el 40% de esos jóvenes ya ha cumplido 18 años sin trámite de retorno

¿Qué significa esto?

El problema de Madrid no es simplemente técnico sino sistémico y revela una crisis de gobernanza migratoria. La concentración de determinaciones de edad en un solo hospital no es casualidad sino resultado de años de infrafinanciamiento y falta de inversión en infraestructura. Las demoras de ocho meses permiten que jóvenes que deberían ser repatriados cumplan la mayoría de edad mientras están en el sistema, volviéndose casos irresolubles legalmente. Además, la alta tasa de abandono antes de la prueba sugiere que muchos jóvenes pierden confianza en un sistema que no puede procesarlos a tiempo, eligiendo huir antes que enfrentar una determinación que podría resultar en repatriación.

La pregunta fundamental es si Madrid enfrenta realmente un problema más grave de fraude o si su sistema selecciona una muestra sesgada. Al archivarse casi la mitad de los expedientes por abandono, solo permanecen los jóvenes que decidieron «arriesgarse» al resultado, un grupo que podría no ser representativo del total. Sin embargo, incluso considerando este sesgo, los números de Madrid duplican la media nacional, indicando un problema real que va más allá de la metodología estadística. El efecto cascada es dramático: mientras Madrid espera 8 meses para una prueba, los jóvenes envejecen dentro del sistema, convirtiéndose en adultos antes de que se confirme su edad real.

Perspectiva para Colombia y América Latina

El caso madrileño ofrece una lección crítica para países latinoamericanos que enfrentan presiones migratorias similares. Colombia, México, Guatemala y otros países de origen y tránsito de menores migrantes pueden aprender de estos errores españoles: la infraestructura de determinación de edad debe ser redundante, descentralizada y bien financiada desde el inicio. Un único punto de servicios crea vulnerabilidad sistémica, abandono de casos y oportunidades para fraude. Además, el colapso madrileño muestra cómo la falta de respuesta rápida hace que el sistema pierda credibilidad ante los usuarios finales, generando más migración irregular y evasión.

Para gobiernos latinoamericanos, esto significa que invertir en capacidad de determinación de edad temprana, en coordinación regional y en infraestructura descentralizada es crucial. El fracaso de Madrid no es solo un problema español; es un antecedente que debería motivar políticas preventivas en origen. Cuando los sistemas de protección colapsan, los menores no desaparecen: se dispersan en economías criminales, explotación laboral y trata, problemas mucho más costosos de resolver que una inversión inicial en infraestructura administrativa.

Preguntas frecuentes

¿Por qué existe tanta diferencia entre el 70% de fraude en Madrid y el 39% nacional?

Existen dos explicaciones posibles que no son excluyentes. Primera, Madrid tiene un problema real más grave porque concentra desproporcionadamente menores en situación de riesgo que mienten sobre su edad. Segunda, el sistema madrileño selecciona una muestra sesgada: los jóvenes que abandonan antes de la prueba (470 de 848) probablemente tenían mayor probabilidad de ser adultos, por lo que la cifra final solo refleja a quienes se arriesgaron a quedarse. En cualquier caso, la capacidad insuficiente del hospital Gregorio Marañón significa que miles de casos nunca se resuelven, permitiendo a menores falsificadores permanecer en el sistema hasta cumplir 18 años.

¿Qué sucede con los jóvenes que cumplen 18 años durante el proceso?

Se convierten en un limbo legal. Si un joven dice tener 15 años pero espera 8 meses para la prueba, cumplirá 16. Si la espera se prolonga hasta 2 años (como ocurre en algunos casos), puede haber cumplido ya 18 antes de que se confirme que es adulto. Una vez mayor de edad, la repatriación se complica legalmente, y el joven puede quedarse en España con derechos limitados pero sin ser devuelto a su país. Según datos autonómicos, el 40% de los 119 casos que Madrid intentó repatriar ya había cumplido 18 años, dejando a estas personas en una situación de indocumentación permanente.